Es lógico que ahora, en pleno proceso de expansión de la tecnología eléctrica, nos surjan todo tipo de cuestiones en torno a las motorizaciones que dominarán el mercado dentro de unos años. Se espera que para 2025, la mitad de las ventas sean eléctricas, por lo que debemos considerar qué podremos hacer en nuestro futuro coche.

¿Es necesario gastarse un pico más para disponer de mayor potencia o es mejor apostar por la mecánica que ofrece un menor empuje debido a que posteriormente la podremos incrementar? Este tipo de dudas nos asaltan de repente, dándonos cuenta del poco tiempo que llevamos conviviendo con este tipo de motores y conjuntos de baterías de ion litio.

El objetivo primordial al potenciar un automóvil reside en disponer de unas prestaciones más desarrolladas que las que ofrece el fabricante al entregarte las llaves el primer día. Sin embargo, no solo se puede obtener un incremento de los registros a través de la mejora mecánica. ¿Qué decir del coeficiente aerodinámico?

Poniéndonos de nuevo en el primer caso, la potenciación, en principio, no tendría por qué distar demasiado de lo que se realiza en un coche tradicional. La realización de una comúnmente llamada ‘repro’ afecta directamente a la centralita, componente que está presente en ambos tipos de tecnología. Entonces, ¿qué problema debería haber?

Teóricamente, es posible potenciar un automóvil eléctrico modificando algunos parámetros, pero antes de conectar el coche y ponerse manos a la obra, habría que determinar si merece la pena dar ese paso.

Sí que se puede, pero no se recomienda bajo ningún caso

Tal y como acabamos de suponer, sí que se puede realizar. Únicamente habría que modificar una serie de variables a través del ordenador para que la centralita gestionase de otro modo el envío de potencia desde las baterías al tren de potencia.

El Rimac Concept One es el actual modelo eléctrico más rápido del mundo. uncrate

Sin embargo, y pese a que seguro que ya hay alguien que lo está realizando sobre su Tesla Model S o su Nissan LEAF por citar algunos ejemplos, no se recomienda bajo ningún concepto. Varios son los motivos por los que hay que quitarse esta idea de la cabeza tras leer estas líneas. ¿Por qué? Lo entenderás enseguida.

En primer lugar, un equipo eléctrico es mucho más eficiente que un motor tradicional de combustión interna. Para explicar el porqué de esta afirmación, es necesario recurrir al modelo denominado Ciclo de Carnot.

Según esta propiedad física, un motor de combustión perdería algo así como entre un 15% y un 25% de energía cinética en aras de transformarse en energía calorífica, tal y como se puede leer en Diariomotor.

Un motor eléctrico es mucho más eficiente que uno tradicional

Por el contrario, un motor eléctrico está cerca de destinar el 100% de la energía que acumulan sus baterías para el movimiento, por lo que su eficiencia ya podría considerarse máxima.

El segundo inconveniente, según Motorpasión, está intrínsecamente relacionado con la durabilidad y fiabilidad de las baterías. El mapa de gestión de motor que posee un coche eléctrico se puede modificar en ciertos aspectos.

Aun así, no es conveniente realizarlo por una simple cuestión; se incrementaría peligrosamente el riesgo de sufrir incendio repentino. ¿Por qué? Al hacer que se pueda enviar más electricidad al tren de potencia, se conseguirá elevar la temperatura de las celdas de la batería.

Tesla ya compite en la futura Electric GT con versiones potenciadas para circuito. TESLARATI

Quizás se pueda incrementar algún que otro CV de potencia, pero no merecerá la pena. A la larga esto repercutirá en un descenso continuado de la autonomía disponible, aumentando las posibilidades de sufrir una seria avería.

Al modificar el comportamiento, ipso facto se pierde el derecho de garantía

Finalmente, el último de los motivos está relacionado con la pérdida de la garantía. En caso de asumir riesgos innecesarios, la broma puede salir demasiado cara. Pongamos el ejemplo de Tesla para ver qué puede ocurrir si estropeas la batería de, por ejemplo, un Model S.

Conforme se puede leer en la edición Motor de El Economista, la firma de Palo Alto incrementó la garantía de las baterías de la berlina hasta un total de 8 años.

En caso de realizar cualquier tipo de modificación que provoque cambios en el comportamiento de la misma, se pierde automáticamente el derecho de sustitución de un equipo eléctrico. ¿Quieres saber cuánto deberías pagar por uno completamente nuevo? Nada más y nada menos que para la versión de 85 kWh nos costaría 12.000 dólares, es decir, unos 10.200 euros o 218.000 pesos mexicanos.

Las mejoras deberán llegar por otro lado

La modificación de la carrocería podría ser el punto de acceso para mejorar las prestaciones del automóvil. Sin embargo, incluso aquí, uno se encontrará problemas para conseguirlo.

Un bajo coeficiente aerodinámico es básico en un coche eléctrico

Los coches eléctricos suelen disponer de un coeficiente aerodinámico muy bajo. Los fabricantes, a sabiendas de los bajos niveles de autonomía que aún disponen este tipo de vehículos, intentan arañar algún que otro kilómetro de más mejorando la resistencia al aire.

Por ello, se corre el riesgo de estropear una de las propiedades básicas que todo coche eléctrico debe poseer. Aun así, aún queda margen de mejora para lograr una mayor eficiencia de una tecnología que dominará los parques automovilísticos de los países más avanzados.