El mercado eléctrico ya es una realidad. Dispone de cuotas insignificantes en muchos mercados, pero se está posicionando como la alternativa más plausible para competir en los próximos años. Los avances en su tecnología ha permitido reducir sus deficiencias respecto a las motorizaciones convencionales, por lo que la tendencia dará la razón tarde o temprano a lo alternativo.

La gran mayoría de los fabricantes están incrementando sus partidas de inversión en materia eléctrica a un ritmo frenético. Tesla ha provocado una apuesta generalizada por esta motorización, debido a la expectación que ha causado desde que lanzó el Model S allá por el año 2012.

Tal ha sido el efecto que ha provocado la firma de Palo Alto que ya hay piezas clave de la industria que reconocen que ha puesto las pilas al resto del mercado. Un buen ejemplo de ello se puede leer en El Economista, que tiene como protagonista a García Sanz, el presidente del Consejo de Administración de Seat. Sus declaraciones hablan por sí solas.

Tesla ha despertado a la industria de la automoción

Ante esta situación, es lógico ver cómo ahora todo lo relacionado con la movilidad es disruptivo. Ahora bien, en la hipótesis de que las mecánicas eléctricas lleguen al mercado más pronto que tarde, ¿cómo será su carga?

Una proposición que ha llamado la atención tiene como protagonistas a Renault y Qualcomm, entre otros participantes. ¿Llegará el día en que las carreteras parezcan pistas de Scalextric? Sí, algo parecido es lo que está valorando un consorcio de empresas implicadas en un proyecto más que interesante.

Un proyecto innovador de difícil implementación

Crear un pavimento capaz de soportar las inclemencias del clima, resistir frente al continuo paso de vehículos o, simplemente, hacer de su vida útil una de sus cualidades, es algo que no parece estar ligado a la recarga de coches eléctricos.

Qualcomm y Renault han forjado una alianza para crear las carreteras que cargan los coches eléctricos. EV World

El plan de Renault, Qualcomm y otras empresas de menor tamaño en Francia es ver qué alternativa podría ser capaz de contribuir a la recarga del coche eléctrico sin necesidad de cables. Ya existe la tecnología inalámbrica en la automoción, o sino, que se lo cuenten a BMW, cuyo Serie 5 en versión híbrida ya dispone de esta posibilidad.

Una carretera eléctrica podría ser el futuro de la automoción en el largo plazo

Ahora bien, ¿qué podemos esperar de uno de los planes que más ha llamado la atención de la industria en el marco europeo? El proyecto está teniendo lugar en Francia y, seguramente, podría ser objeto de nuevos estudios por otras compañías afines al sector.

Al menos de momento, para las primeras pruebas, tan solo se ha habilitado una distancia total de unos 100 metros de pavimento de última generación, el cual lleva incorporado en el centro del raíl lo verdaderamente novedoso, la tecnología capaz de transmitir a un coche eléctrico energía eléctrica de forma remota.

Lo inalámbrico está adquiriendo cada vez más un mayor peso

Renault, además de incluir tecnología para la puesta en marcha del proyecto, ha establecido que el modelo apropiado para la prueba era una de las pocas furgonetas del mundo que se puede adquirir en su versión completamente eléctrica, la Kangoo Z.E.

La instalación de la carretera eléctrica exige disponer de parte del raíl para el sistema de envío de energía. EV World

Por el momento, este complicado proyecto solamente puede transferir un total de 20 kW, lo que parece ser una cuantía bastante por debajo de la eficiencia que transmite la carga convencional. Sin embargo, no hay que olvidar que estamos ante una línea de investigación que no ha hecho más que comenzar, disponiendo de un margen de mejora bastante holgado.

Las instalaciones militares a las afueras de París que están sirviendo para dar vida a nuevos avances dispone de la pista de los 100 metros de carretera más llamativos de la movilidad. La Kangoo Z.E ha debido ser modificada para permitir la recarga de sus baterías mediante el uso de la tecnología inalámbrica.

A día de hoy, es hipotética su instauración en las vías públicas

De permitir un paso de energía con una mayor eficiencia, ¿seguiría siendo ineficaz? Por supuesto. En térmicos económicos, no saldrían las cuentas a tenor por el alto coste de aplicación de esta medida. ¿Imaginas tener que abrir los principales tramos de la ciudad para adecuar las vías a esta innovación?

Quizás, en un tiempo, sí que podría adecuarse una adaptabilidad si se trazase qué lugares son aquellos en los que mayor afluencia hay de coches. Por ejemplo, contando con que pudiese transferir mayor energía al momento, un semáforo o un paso de cebra podría contribuir a disponer de unos kilómetros de autonomía extra.