El coche eléctrico se ha convertido en la alternativa con mayor número de posibilidades de sustituir las motorizaciones de combustión interna. Aún así, se le mira desde la distancia, como si no fuese con nosotros.

Las habladurías, apreciaciones de expertos en la industria o simplemente, tu amor por el sonido de un bueno motor V8 o el olor de la gasolina, son algunos de los motivos que te han vuelto escéptico. Ante esta situación, ¿puedes quitarte los prejuicios de encima? No es sencillo y requiere, sobre todo, adaptación y paciencia.

Este tema es algo extraño y difícil de explicar. Por un lado estamos acostumbrados a escuchar el tópico ‘Los coches eléctricos son el futuro’. Sin embargo, somos reticentes a la hora de decantarnos por la compra de uno. ¿Por qué nos pasa esto?

Para responder a esta pregunta, quizás, podrías echarle un vistazo al análisis sobre los motivos para atreverse a comprar uno que publicamos hace unos días.

La conducción eléctrica está demonizada por mucha gente aún

Durante todo este tiempo hemos escuchado del vecino, del típico cuñado y, más aún, de los más ‘entendidos’, que aún queda mucho para que lo eléctrico se vuelva eficiente. Sin embargo, solo hay que ver el caso de Tesla para comprobar que hace unos años que todo ha cambiado mucho.

¿Estamos, por tanto, ante un cúmulo de mitos que es importante desmontar? A continuación podrás ver algunos de los más llamativos respecto a la revolución que llega.

No todo el mundo puede permitirse coches así

Seguro que alguna vez has escuchado este tópico. ¿Cómo es posible corroborar tal afirmación? Haciendo sencillos cálculos, no es difícil poner en jaque el alto precio que, a priori, tienen los eléctricos.

El BMW i8 parte de los 139.200 euros. BMW

Pongamos un ejemplo muy sencillo de 2 vehículos que compiten en un mismo mercado, el de los coupés deportivos. Por un lado, está el Jaguar F-Type en su versión R, la más aspiracional por debajo del increíble SVR. Su precio, tal y como destaca el portal de la compañía en España es de 133.200 euros.

Su homólogo en conducción eléctrica bien podría ser el BMW i8, un híbrido enchufable que representa el futuro de la compañía bávara. Su precio para el público está situado en los 139.200 euros, 6.000 euros más caro que el anterior. Eso sí, sin inclusión alguna de subvenciones.

Es importante comprar varios segmentos para calcular el incremento del precio de un eléctrico

Puede parecer una diferencia notable pero es importante destacar que estamos en un rango de precios muy elevado, de seis cifras. ¿Debería ser este gap suficiente para discriminar esta tecnología?

Ahora, volvamos a poner los pies en la tierra y ver un ejemplo más intuitivo. El nuevo Model 3 de Tesla competirá con los principales competidores alemanes; el BMW Serie 3, el Audi A4 y el Mercedes Clase C, entre otros.

Pese a que aún no hay precio oficial, en la página web de Tesla en España sí que especifica lo que cuesta, 35.000 dólares. Al cambio puro a día de hoy, vendría a ser poco más de 30.000 euros. Si a ello añadimos las ayudas que ofrecen la Administración, podemos tener ante sí un modelo muy competitivo en el mercado.

Horas y horas de espera para tener pocos kilómetros de autonomía

La infraestructura de carga es la principal fuente de ataques de los haters de la movilidad eléctrica. Que si toda la noche cargando para no tener la autonomía completa al día siguiente, que si se hace eterno cargar las baterías en un cargador de alta potencia… Como ves, mucha crítica sin contrastar ni probar.

Según el portal Endesa Coche Eléctrico, hay diferentes tipos de cargadores. Por un lado están los convencionales de 16 amperios, el centro de atención de estos anti eléctricos.

Una carga completa se produce en torno a las 8 horas. ¿Por qué? Utilizar la corriente que se tiene en casa con un enchufe tradicional no es sinónimo de velocidad para unas baterías de la envergadura de un coche de estas características.

Después, tenemos la carga de 32 amperios, calificada como semi-rápida. Haciendo una sencilla comparativa, es fácil descubrir que el tiempo de carga se reduce a unas 4 horas. Va cambiando la cosa ya, ¿verdad? Aún así, todo será despotricar y quejarse.

Las estaciones de carga se dividen en normal, semirápida y rápida

Finalmente, con subvenciones de hasta 15.000 euros gracias al Plan Movea del 2017, se encuentra el sistema de carga rápida. Estos puntos de carga necesitan de una potencia equivalente a un edificio de 15 viviendas para rendir a máxima potencia. Con ello se consigue que en apenas unos minutos se disponga de un ciclo de carga de hasta el 80% de la carga en tan solo unos minutos.

No, no te quedarás frito manipulando el enchufe de carga

Este es otro de los mitos que sacuden al vehículo eléctrico. Algunas habladurías, tal y como apuntan en El Economista, afirman que las estaciones de carga pueden ocasionar electrocuciones o cortocircuitos que deriven en incendios.

Todo está estudiado al milímetro para hacer de esta operación una acción segura. Autofácil

Esto es completamente falso. Tanto la estación de carga como el conector del automóvil disponen de las medidas de seguridad necesarias para garantizar un ciclo de carga sin problemas de sobrealimentación o con riesgo de accidente para el propietario.

Además de que los elementos están perfectamente aislados para su manipulación, únicamente se transfiere la energía eléctrica una vez que el sistema reconoce que está completamente acoplada la manguera.

No podemos creer todo lo que nos dicen

La conducción eléctrica deberá seguir combatiendo contra todo tipo de comentarios de estas características. La no emisión de partículas contaminantes aún no será suficiente para un grupo, cada vez más pequeño, de haters.

La difusión de algunos mitos seguirá palpable en la sociedad en los próximos años pero poco a poco se irá demostrando que muchos de los que pululan por ahí son falsos o, al menos, no cuentan toda la verdad.

Y tú, ¿sabías que hay estaciones de carga que en apenas una media hora se puede disponer de más del 80% de la carga de la batería? Este y algunos otros mitos y medias verdades se irán acallando con una mayor eficiencia de la conducción eléctrica.