El mercado eléctrico no podría explicarse tal y como lo conocemos actualmente si no llega a ser por la irrupción de compañías como Nissan. El fabricante japonés fue, de los fabricantes tradicionales generalistas, el primero que apostó por la movilidad alternativa. La firma dejó claras sus intenciones en 2010, cuando sacó al mercado la primera generación del LEAF.

Sus inicios en la industria no fueron fáciles, ya que las nulas economías de escala para la compañía, así como su baja autonomía o el diseño un tanto controvertido, no hicieron más que especular sobre su posible retirada. No obstante, la inclusión en el segmento de otras variantes eléctricas no ha hecho más que animar a la marca a sacar una segunda generación.

El Nissan LEAF de segunda generación es más cercano al resto de la familia Nissan

Este lavado de cara llegó el pasado mes de septiembre, en una presentación que dejó al público sorprendido por la homogeneidad que había entre el modelo y el resto de la gama, una cualidad que se venía pidiendo a gritos desde que se conocieron las intenciones de la marca de lanzar un segundo restyle completo.

Ahora, tras unos meses en el mercado, ya son muchos los propietarios que disponen de su unidad reservada desde hacía meses. Como es lógico, las primeras unidades fabricadas disponen de una mayor probabilidad para contar con defectos de fabricación, pero en esta ocasión, el problema podría venir directamente de la introducción de una innovación.

¿Estaban preparados en Nissan para la introducción de la carga rápida? Esta es una de las soluciones más prácticas para favorecer la llegada y estandarización de las opciones alternativas, pero en este caso, la innovación podría resultar muy cara para la firma nipona. ¿Qué explicaciones ha ofrecido a los medios tras estos supuestos contratiempos?

La carga rápida, fundamental para el crecimiento de lo eléctrico

Es cierto que se puede aprovechar la tarifa normal para carga nuestro vehículo durante la noche, es decir, aprovechando hasta unas 7 horas de carga, pero a efectos prácticos, el consumidor buscar soluciones que reduzcan este periodo de tiempo para disponer de más autonomía en mucho menos tiempo.

El Nissan LEAF de segunda generación podría sufrir problemas de sobrecalentamiento en sus baterías. Revista de coches

Muchos fabricantes, de hecho, están investigando más sobre cómo mejorar los puntos de recarga rápida que incrementar la propia batería de las mecánicas eléctricas. Llegados a este punto, ¿cuál es el problema que podría haber detrás del Nissan LEAF de segunda generación? Al parecer, tal y como se puede leer en Foro Coches Eléctricos, abusar de este modo de carga en el corto plazo podría contribuir a un deterioro del propio proceso de carga.

La compañía, no obstante, ha querido dejar claro que se han incluido soluciones para proteger al conjunto de baterías del incremento de la potencia de carga que se experimenta si se opta por esta posibilidad. ¿Han convencido las declaraciones de la compañía? Así han sido las palabras textuales.

El Nissan LEAF 2018 tiene protecciones de carga para proteger la batería durante las sesiones de carga rápida repetidas en un corto período de tiempo.

Varios son los casos que se han reportado en los que, tras utilizar varias veces el sistema de carga rápida, estas se cargaban a una velocidad incluso más lenta que si se utilizaba una posta estándar.

La carga rápida podría deteriorar la autonomía

El principal problema del coche eléctrico, su autonomía, podría verse comprometida si no se siguiesen una serie de pautas y consejos. Siempre, tal y como ocurre con cualquier otro aparato eléctrico que dispone de baterías, se recomienda no agotar su baterías, ya que cuando esta se está agotando es cuando más esfuerzo se realiza para seguir dando cobertura a lo que alimenta.

La segunda generación del Nissan LEAF ha dado un salto cualitativo en materia tecnológica. Top 10 motor

De igual modo, se recomienda, siempre dentro de las posibilidades, no cargar al máximo las baterías. Esto, no obstante, es mucho más difícil de conseguir, por lo que este truco no se suele cumplir por la mayoría de los propietarios.

Se recomienda no abusar de la carga rápida para no acelerar la degradación

Ahora bien, ¿qué puede decirse de la carga rápida de las baterías? Se termine confirmando las sospechas sobre el Nissan LEAF o no, lo más saludable para el conjunto de baterías es intentar cargarlas con el programa estándar, utilizándose solamente la opción rápida para momentos puntuales.

¿Por qué? Tal y como ocurre en muchos otros segmentos, las innovaciones requieren de un tiempo de adaptación y corrección de errores, por lo que todavía no podría considerarse como una solución respaldada por expertos independientes a los fabricantes que introducen estas opciones en el mercado.