Un joven de 17 años ha creado un motor magnético que es toda una revolución para los coches eléctricos
Crea un motor magnético para automóviles y gana un premio con un gran prestigio. ¿Estamos ante el fin de los motores eléctricos convencionales?
En el mundo de la innovación siempre hay hueco para la llegada de importantes novedades en todos los mercados. Al fin y al cabo, la inmensa mayoría de industrias puede contar con una tasa de innovación adicional. En el campo de la producción de automóviles, por ejemplo, las innovaciones pueden centrarse en toda una serie de apartados con el objetivo de mejorar la eficiencia de los mismos. Al fin y al cabo, el coche eléctrico lleva muy poco tiempo, por lo que las posibilidades de mejora son notables.
¿Puede un motor magnético tener la llave para sustituir a las clásicas alternativas que han estado valorándose durante la última década? Un joven de 17 años cree que una modalidad basada en el magnetismo puede aspirar a sustituir las actuales mecánicas eléctricas que están instalándose en los vehículos de Tesla y resto de fabricantes. Ciertamente, no es la primera vez que somos testigos de la instalación de una propuesta de estas características en el ámbito de la movilidad. En China, por ejemplo, ya disponen de un tren capaz de levitar gracias a esta tecnología.
Veamos, por tanto, cuáles son las claves principales que hacen de esta nueva propuesta en términos de movilidad una solución a la pérdida de autonomía, por qué se trata de una opción interesante desde el punto de vista de la innovación y, por supuesto, qué expectativas de comercialización hay puestas en un proyecto de esta clase. ¿Cómo sería su rendimiento si se instalase en un automóvil actual? He aquí esta curiosa propuesta.
Un motor magnético para la movilidad como opción sustituta al motor eléctrico
Esta tecnología se basa en el motor de síncrono de reluctancia. Robert Sansone, un joven que aspira a ser ingeniero ha conseguido de profesión, ha logrado construir una mecánica especializada en el transporte con tan solo 17 años. Esta alternativa, al contrario de lo que ocurre con los imanes convencionales, consiste en la disposición de un rotor de acero con huecos de aire que genera potencia cuando gira con el campo magnético. De esta manera, se consigue la fuerza necesaria para poder llevar a cabo el movimiento.
Además del material mencionado anteriormente, el plástico impreso en 3D, o la presencia de hilos de cobre, son otros de los elementos que tienen un papel clave en el desarrollo de esta tecnología. Gracias a la disposición de una serie de mejoras sobre el concepto original, se ha conseguido mejorar el nivel de potencia y, por supuesto, eficiencia. En relación con la primera de las alternativas, se ha logrado incrementar la potencia un 39%, mientras que la eficiencia ha aumentado su registro un 30% debido a la presencia de un motor capaz de rendir a 300 revoluciones por minuto.
Aun así, cabe precisar que hay una serie de elementos que han sido introducidos por primera vez en un motor de estas características y que, debido a su voluntad de patentar esta nueva tecnología en el corto plazo, no han podido ser desvelados. El objetivo es poder incrementar estos resultados a una escala mayor con el objetivo de poder introducir su innovación en un automóvil real. La falta de presupuesto, no obstante, no le ha permitido progresar como le gustaría, ya que se ha enfrentado a una serie de problemas.
El más notorio de todos ha sido la disposición del plástico, el cual comienza a derretirse debido a la fricción producida a máxima potencia. El uso de materiales más caros requiere la introducción de variables como la financiación, un elemento que se espera que pueda ser clave en el medio plazo para garantizar el éxito de esta innovación.
Afortunadamente, este joven ha conseguido el primer premio en la Feria Internacional de Ciencia e Ingeniería Regeneron, por lo que dispone de 75.000 dólares para comenzar su proyecto. Se espera que una de las primeras cosas que hará será invertir parte de los recaudado en la mejora de los materiales con el objetivo de comprobar cuáles son los límites de esta tecnología.