Ahora, casualmente, la gran mayoría de fabricantes parece estar interesada en la producción de vehículos eléctricos. La irrupción de compañías tan destacadas como Tesla ha provocado estupor y miedo entre los competidores, los cuales están invirtiendo ahora a marchas forzadas.

A lo largo de los últimos años, los fabricantes han ido incrementando sus inversiones en esta materia. Sin embargo, lo cierto es que aún no se ha conseguido que los proyectos pasen a la cadena de montaje a nivel general.

Volvo es una de esas compañías que quizás mayor preocupación ha tenido con el medio ambiente. Su filosofía suele chocar de frente con la deportividad y la velocidad. Es más, para la firma sueca predomina la seguridad y, desde hace un tiempo, los consumos y el nivel de emisiones.

Eso sí, la rama Polestar no estará demasiado de acuerdo con esta afirmación.

Buena prueba del espíritu verde de la compañía es que los últimos 3 modelos de la compañía, todos bajo el estricto diseño del grupo Geely, disponen de versiones híbridas. Estos son el majestuoso XC90, el más accesible XC60 y la berlina premium S80 con su versión ranchera, tal y como se puede observar en la página web de Volvo en España.

Volvo venderá modelos híbridos y eléctricos en toda la gama

Así pues, estos se suman al V60, el único modelo que figuraba hace unos años con esta variante. ¿Puedes ver un cambio de tendencia en los planes estratégicos de la compañía? Así es.

Más aún tras conocer las informaciones publicadas en medios como El Mundo, donde se afirma que solo venderán vehículos eléctricos o híbridos a partir del 2019 en adelante.

Ahora bien, ¿por qué de repente todo ha virado hacia la conducción limpia? Este periodo de adaptación ha ido forjándose desde hace unos años, más concretamente desde hace más de 2 décadas.

ECC Concept, la consecución de un objetivo hacia lo eléctrico

Durante la etapa de Clinton en el poder, Estados Unidos comenzó a incentivar el desarrollo y compra de vehículos alternativos. Para ello se creó la Asociación para una Nueva Generación de Vehículos (PNGV), tal y como informa Car Design News.

En 1992 Volvo demostró que había alternativas a los combustibles tradicionales. Ran When Parked

Por este acuerdo, se creó un marco de unión en el que 3 grandes fabricantes investigarían conjuntamente para conseguir que para el año 2003, es decir, una década después, los automóviles solamente tuviesen un consumo de unos 2.9 l/100 km.

Eran tiempos en los que comenzaban a tener importancia temas tan extraños como el agotamiento de los recursos naturales o el incremento de la temperatura media del planeta.

Pese a la propuesta del Gobierno estadounidense, Volvo decidió investigar por su propia cuenta. En 1992, al cargo de Peter Horbury, fue presentado en sociedad el ECC Environmental Concept Car.

Mostraba un diseño limpio, renovado y con cierto aire a futurista, propio de cualquier buen concept car. Pese a que finalmente no salió a producción, sí que sirvió para servir de base para la futura berlina de representación de la compañía, el S80.

Lo más peculiar, sin embargo, se encuentra en su interior. Su tecnología combinada le servía para disponer de unas buenas aptitudes dinámicas a costa de un muy bajo consumo. ¿Qué es lo que dejó a la industria impresionada? La solución empleada en sus entrañas.

El nombre Environmental Concept Car (ECC) anticipa lo revolucionario que era para la época

Pese a que exteriormente se podría pasar desapercibido respecto a un 850 estándar, lo cierto es que las llantas y un diseño más redondeado le delataban.

El Volvo ECC causó sorpresa en 1992 utilizando una sotisficada tecnología. Car Design News

Aún así, lo realmente sorprendente se deducía al girar el contacto. Su mecánica estaba compuesta por un propulsor eléctrico y una turbina de gas alimentada por gasóleo, según afirma Lacar. Conjuntamente, eran capaces de desarrollar 109 CV de potencia.

Disponiendo de esta configuración, el ECC logró alcanzar los 175 km/h, un registro que llamó la atención de los competidores. Más aún a sabiendas que pesaba en torno a una tonelada y media, unos 130 kilogramos más que el 850 del que precedía.

Alcanzar tales velocidades con solamente 109 CV es una muestra de su eficiencia

Disponía de 3 modalidades de conducción, una opción que podemos ver prácticamente en todos los modelos de producción actual. Desde la consola central se podía escoger si únicamente se quería emplear el motor eléctrico o la turbina con el fin de mejorar la autonomía.

Los ingenieros de Volvo supieron lidiar, sin penalizar en exceso el diseño, la resistencia del aire. Lograron reducir el coeficiente aerodinámico hasta establecerlo en 0,23, un registro cercano al logrado por el futurista General Motors EV1 unos años después.

El principio de una era que ha tenido recorrido hasta el día de hoy

El ECC fue un proyecto que prendió la chispa de la innovación orientada hacia lo eléctrico. Posteriormente a los noventa, la firma sueca logró mejorar las aptitudes de otros modelos como el C30 Electric.

El interior del ECC anticipó soluciones que están implementándose en la actualidad. Diario Motor

El compacto que Volvo tuvo en el mercado, en su versión eléctrica, logró aumentar su autonomía hasta los 134 kilómetros, habiendo hasta un total de 100 unidades producidas, según se puede leer en Diario Motor.

El siguiente salto tecnológico se produjo con la nueva gama de motores T8 Twin, desarrollando un total de 407 CV de potencia circulando en ciclo mixto.

El comunicado de hace unos días en referencia al año 2019 no hace más que alimentar la apuesta de la firma sueca por la conducción alternativa. ¿Estamos ante la revolución más importante de Volvo en el siglo XXI?

Teniendo en cuenta el cambio de manos sufrido en los últimos años, todo hace pensar que la filosofía del fabricante nórdico tiene un nuevo objetivo; la reducción de las emisiones contaminantes.