Los coches autónomos prometen reducir atascos en ciudades, pero la historia demuestra que harán lo contrario
¿Acabarán con el tráfico en las ciudades los coches autónomos? Pese a que podría ser así, la teoría podría decirnos lo contrario.

Parece haber una opinión compartida y en la que el grueso de la población está de acuerdo respecto a los coches autónomos. Sí, tarde o temprano parece que se consolidarán como una opción que llegará a sustituir a la variante convencional, es decir, el vehículo que está conducido por un usuario. En el futuro, los sistemas de conducción autónoma se posicionarán como alternativas más eficientes y, por supuesto, más seguras, ya que no entrará en juego el factor humano.
Además, la agregación de sistemas de inteligencia artificial permitirán una mejor gestión del tráfico, ¿verdad? En la actualidad, herramientas como Google Maps ya incorporan la información proporcionada por otros usuarios para informar sobre la congestión presente durante la ruta. De hecho, este tipo de programas ya es capaz de trazar rutas distintas con el objeto de ahorrarnos tiempo. Estas son funciones que han ido agregándose tras el análisis de millones de conductores.
¿Imaginas que puede ocurrir en un futuro, todavía, más eficiente debido a la automatización? Pese a que muchas personas creen que una mayor eficiencia se traducirá en la necesidad de una menor cantidad de automóviles autónomos en las ciudades, lo cierto es que hay un teorema que predice, totalmente, lo contrario. Sí, el uso de esta tecnología podría provocar que hubiese una mayor cantidad de estos vehículos circulando por las calles. Parece una utopía, pero tendría sentido.
Basándose en la Ley de la Oferta y la Demanda, podría cumplirse el fenómeno conocido como Paradoja de Jevons. Esta teoría destaca por afirmar un posible escenario completamente contrario al que cabría esperar. Se ha hablado mucho sobre la mejora de la gestión del tráfico, pero hay una variable que no parece tenerse en cuenta: el número de vehículos autónomos que será necesario. He aquí las claves de un modelo económico que podría echar al traste todas las previsiones.
Paradoja de Jevons y su efecto en la estandarización del coche autónomo
Llegará un momento en el que deje de tener sentido la disposición de volante y juego de pedales en los automóviles, esto es una obviedad. De hecho, podría decirse que estamos más cerca que nunca de que sea esto una realidad. Ahora bien, ¿por qué tendría sentido la conocida como Paradoja de Jevons? Según este dilema, una mejora de la eficiencia de un producto, pese a su mayor productividad, llevará a un aumento de su utilización al quererse aprovechar más de sus ventajas.
En aplicación a la industria del coche autónomo tendría, todavía, un mayor sentido. En la actualidad, el coche suele ser la segunda fuente de gasto más importante, la primera si se tiene en cuenta la vivienda como inversión. Esto provoca que muchas familias no puedan tener acceso a su compra, y más con la escalada de precios actual. Bajo este contexto, en un futuro se eliminará esta partida de gasto al popularizarse servicios de transporte compartidos en las ciudades.
Hasta aquí todo normal según las predicciones convencionales. No obstante, hay que ir un poco más allá. En un primer momento, la gestión del tráfico irá según lo previsto. No obstante, el crecimiento de la demanda provocará que haya más empresas interesadas en este mercado de la movilidad futuro, lo que provocará la disposición de una flota más grande. Esto, a la larga, se convertirá en un mayor tráfico. Se eliminará el papel del vehículo privado, pero habrá más oferta de empresas de transporte.
Una mayor gestión de los desplazamientos no evitaría reducción del tráfico
Bajo el contexto actual, la mejora de la eficiencia, traducido en una mayor productividad, reducirá las situaciones de conflicto por congestión. Se ha planteado, por tanto, la primera parte de la situación que podría ocurrir de aquí a unos años vista. Escudarse, por tanto, en una mejor gestión de los recursos, no parece que sea la mejor de las propuestas a la hora de analizar el futuro de la movilidad urbana, de acuerdo con el portal The Next Web.
En esta industria en particular, habrá menos personas dispuestas a gastar dinero en un coche. Se está observando este fenómeno en la actualidad. El ascenso de los precios de los automóviles y de los correspondientes carburantes, la mejor infraestructura para moverse por la ciudad o, simplemente, la presencia de otros mercados con más interés como el de la tecnología móvil, está provocando una ralentización en el sector.
La presencia de empresas de transporte como FREE NOW o Uber, entre otras, hace más sencillo acceder a un servicio de transporte personal. Si esto es así ya, imagina en unos años en el que el coste de los transportes podrían reducirse debido a la ausencia del coste humano. El incremento de la demanda potencial podría provocar, debido a lo previsto anteriormente, que la mejora de la productividad no pueda ser suficiente para acabar con las retenciones y el tráfico.