Australia fue pionera en prohibir las redes sociales a los adolescentes. La mayoría sigue utilizándolas sin complicaciones

Las plataformas no serían capaces de identificar muchas de las cuentas pertenecientes a menores de edad

Australia fue pionera en prohibir las redes sociales a los adolescentes. La mayoría sigue utilizándolas sin complicaciones
Jóvenes tomándose un selfie | Imagen con fines ilustrativos
Publicado en Redes sociales

Tras años de debate, Australia se atrevió a dar el primer paso y prohibió el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años, convirtiéndose en el primer país del mundo en hacerlo. Desde diciembre de 2025, los adolescentes no pueden utilizar Instagram, Facebook, TikTok o Snapchat, siendo estas plataformas las que deben desactivar sus cuentas o enfrentarse a cuantiosas multas monetarias.

Desde entonces, otros países han anunciado que van a tomar medidas similares. Francia está preparando medidas para prohibir estos servicios a los menores de 15 años sin consentimiento parental, además de limitar el uso del teléfono en los centros educativos. Grecia y Eslovenia están trabajando en normas parecidas, al igual que España, que está desarrollando un sistema basado en verificación de edad.

Han pasado ya unos cuantos meses desde la prohibición en Australia, y tanto los expertos como la gente de a pie se preguntan, ¿ha servido de algo? Parece ser que no, ya que un nuevo estudio realizado por la fundación británica de prevención del suicidio Molly Rose Foundation (MSF) reveló que el 61 % (tres de cada cinco) de los jóvenes australianos de entre 12 y 15 años todavía tiene acceso a una o más de sus cuentas.

El 51 % de los encuestados afirma que la ley no ha tenido ningún efecto en su seguridad en línea

Niños usando teléfonos móviles inteligentes

Niños usando teléfonos móviles inteligentes

Esta revelación no debería sorprendernos. Durante el verano de 2025 (más concretamente, en julio) se descubrió que los jóvenes británicos habían conseguido engañar a los sistemas de verificación enfocando su teléfono móvil a un televisor o pantalla que mostrara la imagen de Sam Porter Bridges (basado fielmente en Norman Reedus) del videojuego Death Stranding de Hideo Kojima, que destaca por sus imágenes hiperrealistas.

Parece ser que la mayoría de las grandes plataformas han conservado muchas cuentas de usuarios menores de edad. El 53 % de los antiguos usuarios de TikTok en Australia aún pueden acceder a sus perfiles, al igual que el 53 % de los antiguos usuarios de YouTube y el 52 % de los antiguos usuarios de Instagram.

Poco después de que entrara en vigor la ley australiana, se reportaron casos de adolescentes que eludían los controles de edad faciales mediante expresiones faciales ensayadas, maquillaje o VPN. También se reportaron casos de personas que, tras superar la verificación de edad, ayudaron a sus amigos utilizando sus rostros.

Las plataformas no serían capaces de identificar las cuentas de los usuarios menores de 16 años con efectividad, por lo que les sería imposible eliminarlas. Esto significaría que miles de niños mantendrían el acceso a sus perfiles en redes sociales sin tener que recurrir siquiera a métodos alternativos para engañar a los sistemas de verificación.

Casi dos tercios (64 %) de los usuarios de YouTube, el 61 % de los usuarios de Snapchat y el 60 % de los usuarios de Instagram y TikTok dijeron que las plataformas no habían tomado "ninguna medida" para eliminar o desactivar una cuenta que tenían antes de las restricciones. El objetivo de la prohibición es, supuestamente, aumentar la seguridad de los niños en Internet pero el 51 % de los encuestados afirma que la ley no ha tenido ningún efecto en su seguridad en línea.

Prohibir, en este caso, podría no ser la mejor solución. Convendría más enseñar a los niños cómo utilizar las redes sociales y navegar por Internet de forma responsable y segura. También fomentar que pasen más tiempo realizando otras actividades y hobbies que no tengan que ver con el mundo digital, como hacer deporte o leer (aunque sea con un libro electrónico). No es normal ni sano que los niños, y no tan niños, pasen gran parte del día pegado al teléfono o tableta.

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