Resulta curioso cómo funciona un simple auricular, además de resultar curioso como un mismo producto puede tener funcionalidades y estética tan diferente al resto de sus competidores, si es que así se les puede denominar. Hace unos meses, tal y como puedes leer en este artículo que redacté acerca del lanzamiento del producto sobre el que te voy a hablar a continuación, ya mostraba cierta esperanza en las futuras posibilidades de los auriculares inalámbricos de la compañía Amazfit. Si me dejas unos minutos de tu tiempo, te cuento mi experiencia, sin apenas datos técnicos, y así descubres si este dispositivo podría serte útil.

Un producto exquisitamente fabricado

Tal y como puedes ver en la fotografía que adjunto bajo estas líneas, este dispositivo es una maravilla del diseño. Simplemente el tacto en la mano ya hace sospechar que no estamos ante un producto cualquiera y que la empresa que se encuentra detrás ya tiene cierta experiencia en el mundo tecnológico. El suave tacto del estuche da paso, tras un giro para abrir el mismo de una manera curiosa y divertida, a un par de auriculares que, si bien pueden variar el tamaño dependiendo del adaptador que elijas, resultan ser sumamente pequeños en comparación con cualquier otro producto del mercado actual.

Estos auriculares no se parecen a nada que hayas probado hasta la fecha.
El insomnio acaba de conocer a un rival temible

Una vez puestos, si tienes la suerte de coincidir con el tamaño que viene de fábrica no necesitarás realizar pruebas con los adaptadores, la experiencia es similar a cualquier auricular que se introduce en el interior del oído, aunque una lengüeta evitará que se salgan durante la noche, ya sea que duermas de lado, boca arriba o te muevas más que los precios del supermercado. Una vez que se despegan de la base de carga, el sonido se reproduce automáticamente, cosa que evita que tengas que acceder a la aplicación cada vez que te los pones. Si quieres volver a dejarlos en el estuche, los diminutos imanes que incorporan harán las veces de guía para que estén siempre cargados y dispuestos para otra noche de sueño. De verdad, si, como es mi caso, estás acostumbrado a dormir con auriculares o, por ejemplo, tapones para los oídos, la experiencia te resultará insuperable. Si nunca has probado a dormir con este tipo de dispositivos, podrías darles una oportunidad, en caso de que el ruido exterior te impida descansar de manera habitual.

La noche y el descanso digital

A pesar de todo lo que has podido leer anteriormente, es evidente que si el dispositivo no rinde, poco se puede alabar. No es el caso. De momento, este no pretende ser un análisis exhaustivo, sino una primera toma de contacto, pocos puntos negativos podría poner a los auriculares de Amazfit. Comenzaré destacando la facilidad de uso con la app para dispositivos móviles. Una vez la configuras a tu gusto, ya no necesitarás entrar en ella. Dentro de la misma, que ahora ha pasado a denominarse Zepp, podrás tener un sonido predeterminado o establecer uno de los dos modos que se incluyen: Modo Descanso y Modo Concentración. El primero de ellos te permite descansar con un sonido de fondo, estableciendo un tiempo de descanso, mientras que el segundo te permite concentrarte y, además, añadir breves descansos de tiempo.

Como curiosidades, te diré que podrás establecer una alarma para que te despierte, créeme que lo hace, cuando tú elijas e, incluso, establecer avisos cuando tengas una llamada en el teléfono, aunque no podrás aceptarla ni contestarla. El punto negativo, aunque realmente no es ningún inconveniente, es que el volumen de los sonidos no es demasiado alto, quizás para cuidar el propio oido y que los sonidos que vienen descargados, además de aquellos que se pueden añadir, son bucles muy cortos, duran apenas unos segundos, y en algunos casos pueden distraer, ya que efectos como la lluvia no resultan tan naturales como deberían. Esperemos que esto se vaya solucionando. Aun así, por cerrar este breve análisis, estoy muy contento por haber apostado en la ronda de financiación de los Amazfit ZenBuds y creo que me acompañarán, de ahora en adelante, en todas mis noches. Al fin y al cabo, la tecnología está hecha para ayudarnos, ¿verdad?