China crea nuevas baterías que pueden resultar revolucionarias para la autonomía eléctrica

La industria energética logra un hito histórico con el desarrollo de una batería de litio de 700 Wh/kg que triplica la capacidad actual. Gracias al uso de hidrocarburos fluorados, el sistema garantiza su funcionamiento a 50 grados

China crea nuevas baterías que pueden resultar revolucionarias para la autonomía eléctrica
Batería de litio son las piezas centrales del almacenaje y uso de la energía eléctrica
Publicado en Tecnología

La carrera por la hegemonía del coche eléctrico ha sufrido un vuelco tectónico que sitúa a la industria europea, y muy especialmente a la automoción española, en un escenario de máxima alerta. El desarrollo de una nueva celda de litio ha logrado alcanzar la cota de los 700 Wh/kg, una cifra que triplica la capacidad de los acumuladores más avanzados que circulan hoy por nuestras carreteras. Este hito no solo aspira a sepultar definitivamente la «ansiedad por la autonomía» entre los conductores, sino que redefine por completo el tablero competitivo para las plantas de fabricación nacionales que luchan por liderar la transición energética. Para completar este ecosistema sostenible, será vital optimizar también la cantidad de energía solar que produce la Tierra destinada a la recarga de estos nuevos acumuladores.

Este avance, documentado detalladamente por la revista científica Nature, es el resultado de una colaboración estratégica entre la Universidad de Nankai y el Instituto de Fuentes de Energía Espacial de Shanghái. Los investigadores han logrado derribar el techo de cristal tecnológico mediante una reingeniería radical de la química interna.

Las baterías chinas podrían ser clave para aumentar la autonomía

Mientras gigantes del sector como CATL operan actualmente en rangos de 250-255 Wh/kg, este nuevo prototipo utiliza un sistema de electrolitos basado en hidrocarburos fluorados que dispara el rendimiento a niveles inéditos en el ámbito comercial. La innovación en materiales sigue sorprendiendo, al igual que ocurrió con el reciente hallazgo de un mineral alienígena que es inmune al calor y desafía las leyes físicas conocidas.

La clave de este éxito reside en el empleo del 1,3-difluoro-propano (DFP), un solvente que facilita el flujo de iones de litio con una resistencia mínima. Según los datos técnicos, este diseño molecular no solo optimiza la entrega de energía en condiciones estándar, sino que es capaz de mantener una densidad de 400 Wh/kg a temperaturas extremas de -50 °C. Esta resistencia al frío extremo supera con creces las carencias de las baterías actuales, cuya eficiencia se desploma dramáticamente en entornos de alta montaña o climas hostiles.

Pese al impacto de las cifras, la comunidad científica impone una dosis de realismo sobre su desembarco en los concesionarios españoles. Informaciones publicadas por Cars News China advierten de que estos resultados pertenecen todavía al ámbito del laboratorio y deben afrontar fases críticas de validación de seguridad y optimización de costes. El gran reto reside ahora en escalar la producción industrial para trasladar la densidad lograda en celdas individuales al rendimiento real de los paquetes que se ensamblan en el chasis de un vehículo. Esta precaución industrial es necesaria, sobre todo tras saberse que, en otros ámbitos climáticos, se ha confirmado por la ciencia que el remedio para enfriar la Tierra es un camino simple.

Para un país como España, consolidado como el segundo fabricante de automóviles de Europa, este avance marca la hoja de ruta de una revolución que trascenderá la movilidad para alcanzar la robótica y el sector aeroespacial. El salto de los 250 a los 700 Wh/kg es el aviso definitivo de que la química de las baterías aún tiene margen para decapitar el mercado global. La incógnita ya no es técnica, sino temporal: cuánto tardará este ingenio en convertirse en el motor que desplace a los combustibles fósiles en nuestras ciudades.

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