Vivimos en una era de grandes dispositivos, teléfonos que cualidades sorprendentes, ordenadores tan potentes como nunca antes habíamos visto y tabletas capaces de utilizar lápices digitales para hacer soñar con dibujos animados a miles de personas. Sin embargo, la gran apuesta de la mayoría de compañías, para las próximas décadas, pasa por intentar convencernos de que es necesario que nos suscribamos a todos sus servicios, ya sea para ver contenido multimedia, tener acceso a todas las características de una aplicación o desbloquear más y más gigas de almacenamiento. La era de las suscripciones ya está aquí y nos está costando un ojo de la cara.

Pagar sí, pero todos tenemos un límite

Recuerdo tiempos pasados con la misma nostalgia que vergüenza. Todos, quién más y quién menos, hemos tenido un pasado lleno de descargas ilegales a nuestras espaldas. Hace un par de décadas, quizás no tanto, era tan común dejar tu ordenador encendido por las noches para bajarte la última película del momento, que ahora esto nos suena a trastornos de una persona que va camino del asilo. No es así o eso espero. Entre las conexiones lentas y la imposibilidad de acceder a un catálogo de series, películas, videojuegos, música o libros de forma reglada, los inicios del siglo fueron pasto de los piratas informáticos, es decir, nosotros mismos.

Emule fue el incitador de inicios de siglo. ComputerHoy
Entender que acceder al contenido generado por terceros no es algo gratuito es el primer paso

Sin embargo, esto ha cambiado. Lo primero que hemos entendido es que, aunque siempre hay gente dispuesta a saltarse las normas, el trabajo de cientos de miles de personas en el contenido que ves en tu televisión o que utilizas en tu ordenador o teléfono móvil, tiene un precio. Quizás tu situación económica no te permita acceder a todos los contenidos de pago, pero estoy seguro que, de una u otra manera, tienes algún tipo de suscripción entre los cargos mensuales en tu cuenta corriente del banco.

Netflix es uno de los abanderados de las suscripciones. Unsplash
Además de apoyar el contenido de sus creaciones, suscribirse a una plataforma te ofrece contenido donde y cómo quieras

La primera gran ventaja de suscribirse, pondré el ejemplo de Netflix que es el más representativo en la actualidad, es que puedes acceder a todo su contenido en cualquier momento, con cualquier dispositivo y sin ningún tipo de publicidad que interfiera con tu experiencia de usuario. Que estemos al día de las series del momento, del cine más rompedor o de ese documental del que todo el mundo habla en el trabajo también es algo a destacar. Sin embargo, creo que la publicidad no siempre es un elemento intrusivo. Y me explicaré en el Upside Down de los servicios y aplicaciones.

El contenido gratuito también debe ser alentado

No me refiero a que consigas, y utilices, triquiñuelas para poder acceder a los contenidos de servicios y apps, sino que debes apostar, si eso prefieres, por ver publicidad a modo de pago en especie. El ejemplo más claro es YouTube. Nadie mejor ejemplifica cómo un servicio gratuito puede desembocar en ganacias millonarias para sus creadores de contenido. En este caso, como imagino que sabrás, son las marcas, que aparecen en la publicidad en el interior de los vídeos, las que inyectan dinero a la empresa de Google y ésta es la que reparte beneficios entre aquellos que tienen más visualizaciones.

Cobra Kai es uno de los grandes reclamos de YouTube Originals. Polygon
YouTube apuesta por ofrecer su contenido de manera gratuita

De hecho, el caso de YouTube viene perfecto para cerrar el círculo entre suscripciones y contenido gratuito, ya que conocimos recientemente, en un artículo que puedes encontrar en Urban Tecno, que la plataforma de vídeo más conocida de la red planea un cambio en su contenido denominado Originals. Aún no conocemos la fecha, a día de publicación de este artículo, pero sabemos que YouTube planea ofrecer su contenido premium a todos los usuarios, paguen o no una suscripción.

Las suscripciones de música son una de las tendencias actuales. Unsplash

A modo de conclusión, debo decir que la llegada de las suscripciones ha supuesto, al menos en el caso del contenido multimedia, un impulso al sector audiovisual, añadiendo competencia, lo que se traduce en mejores productos ofrecidos al espectador. Quizás no esté tan a favor de las suscripciones mensuales que ofertan algunas aplicaciones, en lugar de un único pago, pero creo que cada uno nos organizamos el sueldo del mes de la mejor manera posible. La mezcla entre pagos de suscripciones y contenido gratuito a cambio de un poco de publicidad son el pan nuestro de cada día. Y que no nos falte nunca pan.