En los últimos años, una moda parece haberse instalado en la población; el uso de los conocidos como cigarrillos electrónicos. Este método alternativo al uso del tabaco se ha posicionado como un sustituto del tabaco tradicional. Lo que parecía ser algo positivo, desde hace un tiempo, se ha convertido en una problemática por la adicción que ha causado a un gran sector de consumidores.

Según se puede leer en El País, el consumo de estas sustancias se ha multiplicado de manera exponencial, hasta el punto de considerarse ya una epidemia para los expertos. Su facilidad para obtener el producto en el mercado, junto a la flexibilidad y falta de regulación que poseen, les ha hecho convertirse en una importante manera de reducir o eliminar el uso del tabaco.

Las compañías de cigarrillos electrónicos han aprovechado una legislación con carencias

El caso de los cigarrillos electrónicos se enmarca actualmente en un vacío legal, ya que se puede comercializar en muchos espacios sin delimitar una edad mínima igual que otras sustancias inhaladoras. ¿Por qué está recibiendo un trato diferencial cuando en realidad se ha probado que puede condicionar una mayor o menor adicción entre los usuarios?

Al parecer, los registros obtenidos en los últimos meses han creado una alarma en las organizaciones próximas a la Administración estadounidense. Al parecer, el consumo de estos productos por los menores de edad se ha disparado, lo cual podría despertar el interés de los jóvenes por subir en el escalafón de drogas con una mayor probabilidad.

¿Qué hacer al respecto? La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA en sus siglas en inglés), ha dado, según afirma el portal Tech Crunch, un total de 60 días a los fabricantes de este tipo de productos para que elaboren una fórmula eficiente para acabar con el consumo de cigarrillos electrónicos entre los más jóvenes. El plan, no obstante, parece más arduo y difícil de conseguir.

Un uso incipiente por los menores efectos de estos productos

Los cigarrillos electrónicos son menos dañinos para el público que el clásico tabaco. Esto, no obstante, no quiere decir que no sea perjudicial para las personas que lo consumen, ya que genera una adicción que puede alterar otros aspectos del organismo. La presencia de nicotina en sí, no es tan malévola en términos materiales, pero sí puede afectar psicológicamente en el día a día.

El uso de los cigarrillos electrónicos como sustitutos del tabaco se ha incrementado en los últimos años. La Sexta

Esto nos lleva a pensar si realmente es preferible su uso al del tabaco convencional. De hecho, el foco también podría ponerse en relación con el fumador pasivo, ¿debería limitarse el uso de estos productos en las mismas áreas que los cigarros y puros tradicionales? Este tipo de problemas están siendo ya tratados por los fabricantes.

Se están creando soluciones para limitar el uso de estos cigarrillos electrónicos

A pesar del ultimátum que ha mostrado el organismo público estadounidense, lo cierto es que la industria lleva trabajando en este sentido desde hace unos meses. En Urban Tecno te mostramos cómo una de las compañías, JUUL, ya está creando una tecnología para evitar el uso de estos productos entre jóvenes y adolescentes.

La falta de inclusión de soluciones, no obstante, es lo que ha llevado a la compañía a la interposición de un plazo definitorio para regular el consumo de estas sustancias. Una de las conclusiones más devastadoras del análisis llevado a cabo por la FDA es que más de 2 millones de estudiantes de escuelas intermedias y secundarias fueron usuarios habituales de cigarrillos electrónicos en 2017.

Un mercado global basado en un oligopolio

De igual manera que ocurre con el tabaco, unas pocas empresas son las que concentran el mercado de los cigarrillos electrónicos. De hecho, según las propias conclusiones del análisis formulado por el organismo público, JUUL, Vuse, MarkTen, blu e-cigs y Logic, controlan hasta el 97% del mercado solamente en Estados Unidos, lo cual deriva en la presencia de precios poco competitivos.

Los cigarrillos electrónicos están suponiendo problemas de adicción entre adolescentes. El Periódico

Si teniendo presente este modelo económico vemos cómo el consumo de estos aparatos se ha disparado, es porque el nivel de adicción que es capaz de generar entre la población es bastante notable. Esto nos lleva, por supuesto, a preguntarnos si, quizás, es demasiado tarde para llevar a cabo una profunda regulación.

La presencia de nicotina en los cigarrillos electrónicos es esencial en esta adicción

Vapear, que es como así se denomina a la inhalación de estos productos, induce a una repetición de la acción como consecuencia de la propia adicción. De igual manera, comenzar con este hábito a edades muy tempranas puede derivar en la adquisición de una rutina que puede llegar a ser muy difícil de eliminar, más todavía cuando entran en juegos elementos clave como la presencia de nicotina.

Habrá que esperar, por tanto, 60 días para analizar si estos y fabricantes adaptan sus productos para evitar que los menores de edad puedan tener acceso. En otro sentido, se incrementará la disposición de controles más efectivos a la distribución de cigarrillos electrónicos en el terreno minorista, espacio donde se producen las entregas a menores de edad.