Elon Musk fusiona sus dos grandes proyectos profesionales con un claro objetivo: potenciar la IA
El acuerdo ha llegado justo cuando las dos compañías han alcanzado sus valoraciones más altas hasta la fecha
Aunque Elon Musk abandonó OpenAI por conflicto de intereses y diferencias con la junta directiva, sabía que la inteligencia artificial iba a convertirse en una de las tecnologías más importantes de lo que llevamos de siglo XXI, así que decidió fundar unos años más tarde (2023) xAI, su propia compañía especializada en el desarrollo de la IA. Su producto estrella es Grok, el polémico chatbot que causó un gran revuelo mediático por desnudar a mujeres y niños en la red social X, también propiedad del empresario.
De la noche a la mañana, SpaceX —la empresa aeroespacial del multimillonario— anunció el lunes 2 de febrero de 2026 que había adquirido xAI, con el objetivo de combinar formalmente las dos entidades. Los expertos creen que esta fusión podría haber dado lugar a la empresa privada más valiosa del mundo, superando a otros pesos pesados como Apple, NVIDIA o Microsoft.
El acuerdo no llega por sorpresa para todos, ya que en los últimos meses había rumores y especulaciones sobre vínculos más estrechos entre las dos empresas de Elon Musk. Tras confirmarse la decisión, el gigante aeroespacial señala con claridad su enfoque en el uso de la inteligencia artificial para definir el futuro de las operaciones espaciales.
xAI podría utilizar la infraestructura de SpaceX para trasladar la computación fuera de la Tierra
Elon Musk, en una declaración en el sitio web de SpaceX, dijo que "esto no solo marca el próximo capítulo, sino el próximo libro en la misión de SpaceX y xAI". La adquisición se ha producido justo cuando ambas compañías tienen valoraciones altísimas. SpaceX, en una venta secundaria de acciones en diciembre de 2025, fue valorada en aproximadamente 800 mil millones de dólares, mientras que xAI, en su última ronda de financiación (enero) fue valorada por unos 230 mil millones de dólares.
Como explica Musk en el comunicado, "los avances actuales en IA dependen de grandes centros de datos terrestres, que requieren inmensas cantidades de energía y refrigeración. La única solución lógica, por tanto, es trasladar estos esfuerzos que requieren muchos recursos a un lugar con gran potencia y espacio".
Uno de los objetivos de la exmano derecha de Donald Trump sería utilizar la infraestructura de SpaceX para trasladar la computación fuera de la Tierra. De hecho, hace unos días, la compañía solicitó a la Comisión Federal de Comunicaciones permiso para lanzar hasta un millón de satélites en órbita. Esta constelación respaldaría a los centros de datos alimentados con energía solar, diseñados para gestionar el crecimiento explosivo de la IA.
Musk espera que la forma más económica de generar computación de IA esté disponible en el espacio dentro de dos o tres años, con grandes redes satelitales para superar las limitaciones terrestres, como la congestión de la red y el aumento de los precios de la electricidad. No es una idea descabellada, teniendo en cuenta el grave problema que suponen los centros de datos tradicionales al sobrecargar los sistemas energéticos de Estados Unidos.
Ya había personas que trabajan tanto en SpaceX como xAI antes de la adquisición. No obstante, hay preocupaciones por las diferencias culturales entre ambas. Benjamin De Kraker, exmiembro del equipo de datos humanos de xAI, escribió en su cuenta oficial de X que tiene "el presentimiento de que mucha gente de xAI sufrirá un choque cultural con SpaceX".