Elon Musk impone un peaje millonario a la banca para gestionar la histórica salida a bolsa de SpaceX
El magnate obliga a las entidades financieras y bufetes de abogados a adquirir suscripciones masivas de su inteligencia artificial Grok si quieren participar en la mayor oferta pública de venta de la historia
Elon Musk vuelve a sacudir los cimientos de Wall Street con una exigencia sin precedentes que mezcla sus diferentes imperios empresariales. El empresario ha impuesto una condición ineludible a las entidades financieras que deseen gestionar la inminente oferta pública de venta (OPV) de SpaceX. Quien quiera llevarse las jugosas comisiones de la operación, deberá financiar previamente su otro gran proyecto tecnológico.
La maniobra vincula directamente el éxito aeroespacial con el desarrollo de la inteligencia artificial corporativa. Los bancos, auditores y bufetes de abogados involucrados en la operación están obligados a comprar suscripciones de Grok, la herramienta desarrollada originalmente por la firma xAI. Este asistente virtual opera ahora bajo el paraguas directo de SpaceX tras la fusión de ambas compañías formalizada el pasado mes de febrero.
La magnitud del acuerdo justifica las cesiones inmediatas de los gigantes de la inversión, que no quieren quedarse fuera del evento financiero de la década. La salida a bolsa de la firma aeroespacial aspira a convertirse en la mayor de la historia, con una recaudación estimada de 75.000 millones de dólares y una valoración corporativa total que oscila entre los 1,75 y los 2 billones de dólares. Así, estas cifras astronómicas pulverizarían el récord absoluto que ostenta la petrolera Saudi Aramco desde su debut en el parqué en 2019.
Decenas de millones en suscripciones obligatorias
Las presiones del magnate ya están dando sus frutos en los despachos de las altas finanzas. Varias de las entidades seleccionadas han aceptado gastar decenas de millones de dólares anuales en la herramienta tecnológica, según informa el medio especializado Ars Technica a partir de fuentes cercanas a las negociaciones. Lejos de ser una simple compra simbólica, estos bancos ya han comenzado a integrar la inteligencia artificial de Musk en sus propios sistemas informáticos para cumplir estrictamente con las exigencias del contrato.
El listado de firmas que han claudicado ante las normas del multimillonario incluye a la élite del sector bancario estadounidense. Entre los grandes nombres que lideran esta colosal operación financiera se encuentran pesos pesados como JPMorgan Chase, Goldman Sachs y Morgan Stanley, acompañados en la gestión por Bank of America y Citigroup. Como era de esperar en un proceso confidencial ante el regulador bursátil, ninguna de estas corporaciones ha querido hacer declaraciones públicas sobre el peaje impuesto por el dueño de Tesla.
Publicidad forzosa y un guiño a los pequeños inversores
Las exigencias del multimillonario sudafricano van más allá de la simple adopción de su programa informático. Musk también ha pedido a los bancos que contraten publicidad en X, la red social anteriormente conocida como Twitter. Aun así, las fuentes apuntan a que esta solicitud se ha planteado con mayor flexibilidad que la imposición innegociable de Grok. El objetivo evidente de esta estrategia conjunta es aprovechar el inmenso atractivo del debut bursátil de SpaceX para inyectar capital y visibilidad en sus negocios digitales.
La estrategia de comercialización de la OPV incluye otra medida disruptiva que desafía las normas tradicionales del mercado. El fundador de la compañía planea reservar hasta un 30% de las acciones para inversores minoristas, una decisión que busca sortear a los grandes fondos institucionales y apelar directamente a su inmensa legión de seguidores. En definitiva, esta táctica permitirá a la empresa esquivar parte del riguroso escrutinio habitual que aplican los analistas financieros sobre las sinergias forzadas entre los cohetes de SpaceX y la inteligencia artificial.