Era un satélite de la compañía Boeing y ha acabado explotando en pedazos por razones que aún se están investigando

Decenas de piezas procedentes de este incidente podrían estar vagando en la órbita terrestre

Era un satélite de la compañía Boeing y ha acabado explotando en pedazos por razones que aún se están investigando
Un satélite, en órbita, de la compañía Intelsat ha quedado destruido hace unos días
Publicado en Tecnología

Desde el año 1958, cuando se lanzó al espacio el primer satélite de la historia de la humanidad, hemos continuado enviando nuestra tecnología más allá de la atmósfera terrestre. Sin embargo, no siempre podemos hablarte de sus bondades, sino que, a veces, también tenemos que contarte incidentes como el que hemos conocido recientemente.

El misterioso incidente del satélite Intelsat IS-33e

El fabricante del satélite que ha quedado destrozado recientemente, Boeing, parece estar ya coordinando con la compañía Intelsat y con las pertinentes agencias gubernamentales para poder ahondar en los motivos por los que el IS-33e habría quedado inutilizado en órbita. La empresa ha lanzado un breve comunicado en su página web en el que se habla acerca del incidente.

Pero antes de hablarte de este contratiempo, tenemos que empezar por aclarar que ya el pasado 19 de octubre el servicio que proporcionaba el satélite en Europa, África y la región Asia Pacífico, comunicaciones de banda ancha, quedó interrumpido por lo que describieron como una anomalía. De hecho, ya entonces vaticinaban que 'es poco probable que el satélite pueda ser recuperado'.

Unos días más tarde, el 21 de octubre, el comunicado de Intelsat aclara que la anomalía ha acabado convirtiéndose en la pérdida total del satélite IS-33e. En este sentido, la empresa no proporcionó más información, aparte de aclarar que se convocó a la Junta de Revisión de Fallos para prodecer a analizar las causas de la anomalía.

Sin embargo, gracias a la información publicada en la página web Space-Track sabemos que la Fuerza Espacial de los Estados Unidos ha podido realizar un seguimiento a 20 piezas que están asociadas al desmembramiento del satélite, aunque no parecen observarse amenazas inmediatas.

Captura de algunos de los fragmentos del satélite IS-33e

Captura de algunos de los fragmentos del satélite IS-33e

Por su parte, la compañía ExoAnalytic Solutions habría asegurado al medio Space News que las piezas que proceden de este incidente alcanzarían la cifra de 57 unidades, algo que sí podría tener peores implicaciones, sobre todo para el resto de satélites que orbiten cerca del malogrado IS-33e. Sobre estas líneas, por cierto, te mostramos la imagen de los fragmentos captados por la compañía Spaceflux.

Una portavoz de esta compañía británica de seguimiento de satélites afirma que 'el problema es que existe mucha incertidumbre en relación a las órbitas de estos fragmentos en este momento'. De hecho, también asegura que 'podrían ser potencialmente peligrosos para otros satélites, pero eso aún no lo sabemos'.

Lo que sí conocemos es que el satélite IS-33e pesaba casi 7 toneladas y tenía el tamaño aproximado de una furgoneta. Su diseño corrió a cargo de la compañía Boeing Space Systems y fue lanzado al espacio en el año 2016. Este satélite, además, representa el segundo lanzamiento de la nueva plataforma EpicNG de Boeing, siendo el primero el satélite IS-29e, con el que se perdió comunicación en 2019 tras una fuga de combustible en el sistema de propulsión.

En estos momentos, tal y como te adelantábamos en el titular del artículo, no se conocen las causas concretas del fallo en el IS-33e, aunque sí se sabe que el satélite estaba utilizando más combustible del esperado para mantenerse en órbita. Aquí, quizás, podríamos encontrar una de las claves de un incidente que esperemos no traiga consecuencias para otros satélites cercanos.

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