Acabas de leer el título y te estás preguntando si este artículo lo han escrito tus padres. Pues no, viene de un estudio de la Stellenbosch University que ha publicado el Daily Mail, aunque no te dicen nada que no te vengan advirtiendo tus progenitores o cualquier persona con un poco de sentido común.

Sales a la calle y te sientas a esperar al autobús y verás que la inmensa mayoría de personas que están solas andan con la mirada puesta en la pantalla de su móvil. Desde luego, los móviles son muy útiles para casi todo: saber cuándo llega el metro, conocer con precisión el tiempo, hablar con los amigos… pero su uso continuado es una distracción y terminan por dañar nuestra capacidad de atención.

¿Qué sería de nuestra vida sin nuestro amado móvil?

En particular, el uso del móvil distrae a los estudiantes durante las clases y periodo de estudio, provocando un descenso de sus notas. Tanto es así, que en muchos centros educativos han optado por prohibirlos. Si ya se ha demostrado que la capacidad de retener información con un libro era mayor respecto a una tablet, ahora sabemos que además estos gadgets dispersan nuestra concentración.

Así que desde la Universidad de Stellenbosch, en Sudáfrica, nos llega un estudio en el que evidencian que pasamos más de tres horas al día frente al teléfono. Es más, otro estudio confirma que pasamos varias semanas al año frente a nuestro amado móvil.

Según los investigadores Daniel Le Roux y Douglas Parrym del departamento de ciencias de información de dicha universidad:

Mientras que los dispositivos digitales hacen nuestra vida más fácil y más eficientes en muchos aspectos, una serie de pruebas sugieren que tanta tecnología nos está distrayendo y dañando nuestra capacidad de concentración.

¿Es bueno que la tecnología entre en las aulas?

Ambos investigadores se han centrado en el impacto de los dispositivos digitales, especialmente móviles, en los estudiantes. De acuerdo con sus informes, los estudiantes de hoy en día son nativos digitales (gente nacida a partir de 1980), es decir, que han crecido rodeados de dispositivos y se han adaptado a ellos al punto de que son capaces de hacer varias cosas a la vez. Lo que se conoce como la famosa multitarea, que nos permite ir alternando una tarea con otra. Además, siempre estamos al día y estimulados.

Crees que puedes hacer dos cosas a la vez y no. Gizmodo

Por ello, no es de extrañar que los profesores cada vez más pretendan enganchar a sus alumnos con estrategias educativas que incluyan vídeos, podcasts, páginas de Facebook y otros medios que los estudiantes vinculen con diversión.

Pero los investigadores advierten que esto tiene un efecto más negativo que positivo en el global del aprendizaje:

Los estudiantes usan su teléfono constantemente cuando están en clase. Pero si piensas que están siguiendo la lección o las diapositivas, estás equivocado.

Y es que, como no debe sorprender a nadie, estos estudiantes se encuentran enviando mensajes en WhatsApp, viendo vídeos en YouTube, navegando por internet o en las redes sociales.

Las dos principales razones para que los estudiantes se comporten así es el control cognitiva y la perspectiva de aprendizaje. Es decir cuando estamos acostumbrados a la multitarea, el rendimiento de la tarea principal disminuye, con lo cual no es enteramos menos de lo que nos están explicando en clase.

La segunda razón es que daña la capacidad de concentración en algo específico en un periodo de tiempo considerable. Y es que si nos acostumbramos a la multitarea y a ir alternando labores, vamos recibiendo estímulos cada poco tiempo y acortando los intervalos de operación de una y otra.

En el momento en el que la lección requiere más atención, se vuelve complicada de seguir. Así que seguimos con el móvil.

Como consecuencia, llegan los suspensos en las evaluaciones. Por ello no es de extrañar que algunos centros tan prestigiosos como el MIT hayan prohibido los dispositivos electrónicos en sus clases. Toda la atención debe estar focalizada en aprender, concentrarse y desarrollar pensamiento. crítico.

Y es que la tecnología nos hace la vida más fácil y divertida, pero hay que ser conscientes de los riesgos y las consecuencias. Así que si tu profesor te insta a que apagues el móvil, apágalo aunque estés leyendo esto. Es por tu bien.