Europa a examen en ciberespionaje, por qué usar GPS o Bluetooth ante el Covid-19
El Covid-19 está poniendo contra las cuerdas los sistemas sanitarios. Ahora bien, ¿cómo vencerlo? Las tecnologías GPS y Bluetooth podrían tener la clave para la desescalada.
¿Quién nos iba a decir hace unos meses que 2020 sería el año en el que más tiempo pasaríamos en casa por restricciones a nivel legal? El confinamiento se ha convertido en un desafío para comprobar hasta qué punto la gente sigue las normas y muestra civismo y responsabilidad colectiva. Países como España han acogido esta medida de forma muy positiva en términos de cumplimiento. ¿Seguirá así?
Con normas muy estrictas, parece más sencillo controlar que todas las personas siguen las instrucciones propuestas por las Autoridades. El problema radica en la desescalada, momento en el que se aprecia una recuperación de las libertades. Es en este momento donde tirar de pillería puede salir a coste muy alto al conjunto de la sociedad. Ante esta situación, ¿cómo manejar esta etapa?
Seguimientos con GPS o Bluetooth son las opciones a valorar por Europa en la desescalada
Conceder más derechos a la población tras estas semanas de estricto confinamiento puede ser peligroso. El ritmo en esta situación es clave, por lo que es necesario establecer mecanismos de control para conocer cuáles son los verdaderos desplazamientos de los individuos. En áreas como Europa, donde los estándares de sociedad democrática son avanzados, no resulta fácil controlar la situación actual.
Las Autoridades europeas, por tanto, deben establecer cómo se realiza el seguimiento de los terminales móviles de forma provisional y temporal. Para ello, ¿utilizar GPS o el Bluetooth? Ambas alternativas podrían ser válidas, pero lo cierto es que el funcionamiento entraña diferentes formas de entender la privacidad. Ante esta situación, toca ver ambos puntos de vista.
En países como China, por ejemplo, sí que se ha podido observar cómo la utilización de medidas de esta clase resultan muy favorables para controlar la epidemia. La instalación automática de una app que cuenta con un registro de geolocalización ha permitido saber dónde podía haber cualquier foco infeccioso. ¿Cómo escoger, por tanto, el método más eficiente sin penalizar en exceso la privacidad?
Un desconfinamiento basado en información de tecnología digital
La gran mayoría de usuarios en países desarrollados, cada vez que sale a la vía pública, suele hacerlo con su smartphone. Las Autoridades lo saben y, ahora, este producto podría tener la clave para devolvernos la libertad. El control de las personas permitiría saber dónde se producen saturaciones y posibles focos de contagio en una de las etapas más críticas que se presentan.
Ya son varios los países europeos que están participando en el proyecto PEPP-PT, incluido España. El objetivo del programa consiste en conocer dónde pueden desarrollarse focos de contagio durante las próximas semanas con el objetivo de conocer cuál es la capacidad de transmisión del Covid-19. La plataforma, según se puede leer en el medio de comunicación Hoy, mostrará los datos de forma anónima.
El control de la epidemia del coronavirus podría ser más sencillo con una app móvil
El problema radica en la utilización de uno u otro medio. Mientras que en el primer paso se requiere la autorización de ceder los datos a terceros, la versión bluetooth apenas podría acceder a una serie de parámetros mucho más generales. En plena época en la que preservar la privacidad se ha convertido en un patrón a destacar, esto se ha convertido en un tema muy sensible.
El ejemplo más directo se puede observar en China, país en el que, del día a la noche, toda la población con smartphone comenzó a ver una extraña aplicación nueva en su terminal. Esto consistía en un rastreo de los espacios frecuentados por cada uno de los usuarios. Además, en dicha app se puede ver cuál es el estado de la persona a efectos del coronavirus.
Ceder privacidad a cambio de salvar vidas y reducir el confinamiento
Esta es la tesitura que se plantean los Estados a gran escala. La falta de tests para la detección del virus ha provocado que se haya tenido que acudir a otros elementos que nos ofrece la tecnología. La inteligencia artificial también nos ha ofrecido alguna curiosa solución, pero el rastreo de la localización es clave en un momento con el actual.

Los smartphones ofrecen múltiples información sobre nuestro día a día. El Periódico
Las principales dudas que se plantean en el anteriormente mencionado proyecto PEPP-PT están ligadas al proceso de detección de movimientos. ¿Es ético en Estados democráticos el seguimiento de la población? ¿Hasta qué punto estamos el fin justifica los medios en la lucha contra el coronavirus? Se espera que en los próximos días comiencen los primeros estudios de ubicación.
Habrá que esperar, por tanto, para ver cómo se realiza el muestreo, a qué zonas afectará y si sirve esta alternativa para acabar con el virus a gran escala. Por el momento, el confinamiento ha conseguido doblegar la curva de crecimiento, pero lo cierto es que hasta que no haya nuevos casos durante algo más de 2 semanas, no se podrá determinar que se ha ganado la batalla.