Parece que el 2018 no empieza bien para el Bitcoin. En un mes, la moneda virtual más popular no levanta cabeza y durante todo el mes de enero, raro ha sido el momento en el que ha sobrepasado los 10.000 dólares. Y como criptomoneda de referencia, el resto sigue su declive a excepción del Ethereum.

¿Las causas? De lo más variadas: desde los intentos de regulación de ciertos países como China y Corea del sur, que ha tenido su eco en Francia e incluso en España, donde Hacienda ha prometido ponerse dura con las criptomonedas, ballenas alterando el mercado, prohibiciones de ICOs… o simplemente, las fases de cualquier ciclo.

Está claro que el Bitcoin no ha dicho su última palabra, no obstante sigue creciendo como medio de pago (la esencia de una moneda en sí misma), entrando en el mercado inmobiliario español y cada vez son más los bienes y servicios que permiten ser abonados por monedas virtuales. Para muestra, un botón: solo tienes que mirar cómo crece Spendabit.

¿Merece la pena invertir en criptomonedas?

En medio de esta vorágine, muchas firmas, particulares e incluso países se plantean si merece la pena invertir en criptomonedas. Así, hemos visto en los últimos tiempos el sorprendente desarrollo de un producto que combina desarrollo sostenible y monedas virtuales como el Bananacoin, el Criptorublo e incluso como una startup nipona paga parte de la nómina de sus empleados en criptodivisas.

Pero una de las empresas más grandes y poderosas del planeta se ha pronunciado y su nueva política se hará sentir tanto en el frágil equilibrio de las monedas virtuales como en los propios usuarios: Facebook ha dicho no al Bitcoin, criptomonedas e ICOs, como anunció ayer en su blog oficial.

El emporio Zuckerberg, contra el Bitcoin. The next Web

El emporio de Zuckerberg se niega a incorporar cualquier tipo de anuncio relacionado con las monedas virtuales en un intento de frenar el fraude y las estafas en su red social, donde sin ir más lejos se pueden comprar tarjetas de crédito robadas.

Como explica Business Insider, la nueva regla prohíbe explícitamente:

Prohíbe productos y servicios financieros que están asociados con frecuencia con prácticas promocionales confusas o engañosas, como los initial coin offerings y las criptomonedas.

Por si no tienes muy claro el asunto de los ICO, sirven para financiar proyectos en sus fases iniciales cuyos inversores son recompensados con más tokens del mismo tipo, puedes leer en más profundidad en este artículo de El Economista.

Y es que aunque los bitcoins y otras criptomonedas constituyen una forma de especular y ganar algo de dinero, también tienen su parte de riesgo asociados a ciertos mercados como el narcotráfico o simplemente, están expuestas a un ataque de hackers.

Esta misma semana, la comisión de seguridad e intercambio de moneda estadounidense ha cerrado una ICO que habría estafado 600 millones de dólares, como relatan en Business Insider y no es la primera vez que sucede.

Un portavoz de Facebook ha declarado que simplemente se prohíben los anuncios vinculados a las criptomonedas en toda su extensión, es decir, no solo las webs de trading, sino también los wallets, minado de criptomonedas, etc.

Como explica el director de productos Rob Leathern, puede que no sea algo definitivo, siempre y cuando este mercado se regularice de algún modo:

Queremos que la gente continúe descubriendo y aprendiendo sobre nuevos productos y servicios a través de los anuncios de Facebook sin miedo a ser engañados. Pero es que actualmente existen compañías operando con ICOs y criptodivisas que no actúan de buena fe. Esta política busca reforzar nuestra seguridad y controlar las prácticas publicitarias y se hará extensiva a otros productos nuestros como Instagram. En el futuro, volveremos a valorar esta política y cómo ha mejorado todo.

Así que no solo Facebook, sino que también Instagram se verá afectado. Cabe destacar que además de Instagram, el grupo de Facebook cuenta con plataformas como WhatsApp o Oculus, centrada en la realidad virtual. Ahora será cuestión de horas ver cómo encajan los mercados el duro revés de Mark Zuckerberg.