Los trastornos de índole psicológica provocan múltiples efectos en el ser humano. Desde que somos pequeños estamos expuestos a tal cantidad de estímulos que muchas personas no consiguen crecer sanos, si hablamos de cuestiones mentales. Además, existen distintos factores que provocan que aquellos menos preparados tengan una especial facilidad para desarrollar serios problemas.

La tecnología sirve de excusa para hablar del fenómeno

En este artículo quiero hablarte de un fenómeno que comenzó en Japón, donde se acuñó el termino, aunque hoy en día sucede a lo largo y ancho del planeta. Además, por si fuera poco, la tecnología ha venido para agravar la situación de muchos de estos jóvenes.

La habitación como mundo

El término hikikomori proviene del lenguaje japonés y significa confinamiento. En este caso se hace referencia, como bien indican en la página web Muy Interesante, a una enfermedad que padecen jóvenes, sobre todo hombres, y que les lleva a permanecer las 24 horas del día enclaustrados en su habitación, sin apenas contacto directo con otras personas o el exterior.

Los hikikomoris son jóvenes que se aíslan de la sociedad en sus habitaciones. Unsplash

El termino clínico fue presentado por el psiquiatra japonés Tamaki Saito en el año 2000, en información que hemos podido encontrar a través de la página web Psicología y Mente. Los factores que provocan este comportamiento son diversos, pero se centran en aquellos jóvenes tímidos e introvertidos. Para ellos el mundo exterior es agresivo y no se sienten seguros en él.

Estamos hablando de casos extremos en los que la persona afectada renuncia a estudiar o trabajar para permanecer oculto en su habitación. Existen varios tipos de hikikomori. Por ejemplo, los casos menos graves son aquellos en los que la persona sí trabaja o estudia, pero ahí acaba su contacto social. El hikikomori social, sin embargo, renuncia a salir de su casa, pero mantiene relaciones personales a través de internet. Todo lo contrario que el denominado tachisukumi-gata, donde el individuo no quiere contacto social de ninguna clase.

La dependencia de nuestros dispositivos ya es tratada como una adicción más

El mundo tecnológico, por desgracia, ayuda a que estas personas no mejoren, sino que sus síntomas sean cada vez peores. Los llamados netogehaijin, que se puede traducir como zombie del ordenador, viven conectados a pantallas el tiempo que están despiertos. ¿Realmente la tecnología agrava la situación o se utiliza como excusa para trastornos peores?

Tecnología dual

La tecnología no es ni mala ni buena dependiendo de cómo nos levantemos cada día. Este monstruo digital es tan útil como nosotros queramos y tan peligroso como la sociedad decida que sea. De hecho, en el vídeo que podéis ver aquí abajo, un creador de contenido para YouTube, en su canal Nekojitablog, explica perfectamente este fenómeno. La dualidad de utilizar la tecnología para explicar un problema que ésta agrava.

Si arriba te hablaba de los factores que llevan a un joven a aislarse del resto del mundo, no podemos olvidar que la tecnología puede agravar el problema, por supuesto. Sin embargo, también puede servir como herramienta para gestionar ese aislamiento, y que el problema se quede encerrado en esa premisa, o para que otras personas, a través de la red, ayuden al ermitaño digital.

Algunas tecnologías ahondan en el aislamiento

El problema concerniente a los hikikomori no se limita al país del sol naciente, sino que, en la actualidad, abarca todo el planeta. Millones de jóvenes han decidido cerrar con llave su cuarto y dejar que la tecnología sea el cordón umbilical que les alimente de información, sensaciones y sentimientos mundanos. Y la tecnología no para de dar motivos para el encierro.

En un artículo publicado por el periódico digital The Irish Times, se apunta a la realidad virtual como la vía de escape definitiva para los hikikomoris. Incluso el mundo del cine ha ahondado en este fenómeno tecnológico.

La realidad virtual podría ser el siguiente paso del aislamiento social. Unsplash

El próximo estreno de Ready Player One, del que puedes leer un artículo publicado en esta web, profundiza en la posibilidad de vivir, estudiar y trabajar en un mundo virtual y, así, aislarse del mundo real. De hecho, películas como The Matrix nos hablan de la posibilidad de que nuestro mundo sea una realidad generada por ordenador, para evitar que conozcamos la verdad subyacente. ¿Y si todos somos víctimas de una tecnología que no podemos percibir?