Imprimiendo escuelas en 3D, una nueva iniciativa para ayudar a los niños de Madagascar

Una organización sin ánimo de lucro quiere aportar su granito de arena al desarrollo de los más jóvenes.

Imprimiendo escuelas en 3D, una nueva iniciativa para ayudar a los niños de Madagascar
Imagen de los niños de Madagascar que pueden aprovecharse de la tecnología de construcción en 3D.
Publicado en Tecnología

Algunas tecnologías pasan más desapercibidas que otras, como puede ser el caso de las famosas impresoras 3D, que llevan años con nosotros, pero que pocas personas han utilizado o saben lo útiles que pueden llegar a ser. Existen modelos de impresoras 3D de todo tipo, desde el uso personal hasta el profesional, donde entraríamos en una categoría que amplía sus horizontes con un tipo de maquinaría especial y que ha dado lugar a una escuela en la lejana isla de Madagascar.

Ayudando a mejorar la vida de niños en Madagascar

Gracias a la información publicada en la página web de Thinking Huts, nombre de la ONG que protagoniza esta noticia, hemos sabido de un proyecto que pretende poner en valor a la juventud y dar oportunidad para recibir una educación digna a los más 250 millones de personas que en la actualidad, y alrededor del mundo, no pueden acceder a la misma. Y como medida tecnológica excepcional, la organización ha querido aportar su granito de arena a través de la construcción de una escuela con las más modernas técnicas de impresión en tres dimensiones.

Maggie Grout es la fundadora y CEO de Thinking Huts y es quien se ha encargado de dar vida a un proyecto que ya lleva ocho años en marcha, dado que con tan sólo 15 años la joven norteamericana de origen chino creó la organización sin ánimo de lucro. La primera escuela que han conseguido levantar en Madagascar, el quinto país más pobre del planeta, está construida desde el año pasado y viene a intentar resolver el problema de necesidad de infraestructuras, sobre todo de aquellas que son costosas como es el caso de una escuela.

El problema de la sobrepoblación de las escuelas en países en vías de desarrollo o que algunos niños y niñas tengan que caminar durante kilómetros para acudir a clase es algo que Maggie y su ONG están intentando atajar. Aquí es donde entra la construcción en 3D, que necesita mucho menos tiempo de desarrollo para fabricar las infraestructuras necesarias en estos lugares.

Thinking Huts se centra, sobre todo, en las primeras etapas educativas, ya que es en éstas cuando muchos niños y niñas abandonan los colegios y abandonan la educación, sin la posibilidad de poder acceder a una educación superior. Estas impresoras 3D tienen una altura superior a los 4 metros y utilizan una mezcla de cemento que va siendo depositada por capas para generar las paredes de los edificios. Lo interesante de esta tecnología es que una vez el cemento se ha asentado, las construcciones pueden completarse con materiales locales.

Además, también se busca implicar a los nativos de las comunidades a las que se quiere ayudar, haciéndoles partícipes de la creación de las escuelas a través de la formación en la impresión en 3D. Y es que el objetivo final de Thinking Huts, tal y como explica Maggie Grout, es que las ONG dejen de existir, porque eso significará que el problema ya se ha resuelto.

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