Irán podría atacar los cables submarinos que cruzan el estrecho de Ormuz para controlar Internet
Al menos siete cables de comunicación importantes atraviesan el estrecho, incluidos los sistemas FALCON, GBI y Gulf-TGN
Para nosotros, conectarnos a Internet resulta tan fácil como encender el ordenador o desbloquear el teléfono móvil y abrir el navegador web, ya sea Chrome, Edge, Firefox o Safari, y acceder al buscador de nuestra elección, como Google, DuckDuckGo, Yahoo! o Bing, entre otros. Pero la realidad es que el proceso es mucho más complejo de lo que parece, ya que bastante gente desconoce que Internet se mueve bajo el mar.
En el lecho marino hay cables de alta capacidad diseñados para transmitir datos a largas distancias, conectando países y continentes entre sí. Se estima que transportan más del 95 % del tráfico internacional, por lo que resultan críticos para que la world wide web funcione correctamente. Al momento de escribir estas líneas, existen más de 500 cables submarinos de fibra óptica activos y planificados por todo el planeta.
Los hay de unos pocos kilómetros hasta enlaces transoceánicos de más de 20 mil kilómetros. Gigantes tecnológicos como Meta, Microsoft y Amazon han pasado de alquilarlos a ser propietarios y financiadores de esta infraestructura. De hecho, la compañía de Mark Zuckerberg planea construir su propio cable de Internet submarino para uso privado. Por el estrecho de Ormuz pasan al menos siete cables submarinos que transportan entre el 17 % y casi una tercera parte del tráfico global de Internet, e Irán les ha echado el ojo.
Ingresos potenciales de hasta 15 mil millones de dólares y presión contra Occidente
Los medios de comunicación vinculados a la Guardia Revolucionaria Islámica han pedido a Teherán que imponga tasas a los cables submarinos que atraviesan el estrecho de Ormuz y que supervise el tráfico mundial de datos, alegando su supuesta soberanía sobre dicha vía marítima.
Estos medios argumentan que la infraestructura digital global podría generar miles de millones de dólares y darle a Irán un nuevo punto de presión contra Occidente. La agencia de noticias Tasnim, afiliada a la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), propuso que Irán cobrara tasas de tránsito a los consorcios internacionales que poseen y operan los cables, ofrecen servicios de mantenimiento y exigen a las empresas (incluidas Google, Meta, Microsoft y Amazon) que operen bajo la normativa iraní.
Mostafa Taheri, miembro de la Comisión de Industrias del Parlamento iraní, estimó los ingresos potenciales procedentes de las tasas en hasta 15 mil millones de dólares. Tanto la agencia Tasnim como la agencia de noticias Fars, vinculada a la IRGC, sugirieron que Irán fuera más allá, monitoreando el tráfico de datos que fluye a través de los cables. Esta infraestructura sostiene los servicios en la nube, sistemas de mensajería financiera como SWIFT y una gran parte del tráfico global de Internet.
Como hemos mencionado anteriormente, al menos siete cables de comunicación importantes atraviesan el estrecho, incluidos los sistemas FALCON, GBI y Gulf-TGN, que conectan centros de datos en Asia, Europa y Oriente Medio. Los medios iraníes citan la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, argumentando que la geografía estrecha del estrecho sitúa su lecho marino bajo jurisdicción iraní y omaní.
Los cables son propiedad de consorcios internacionales, por lo que cualquier intento de imponer tarifas o de supervisarlos se enfrentaría a una resistencia legal inmediata y a la política internacional. Teherán, en los últimos años, ha ido restringiendo el acceso de su propia población a Internet, incluso antes de que comenzara la guerra contra Estados Unidos e Israel, para mitigar las protestas a nivel nacional.