La capa de invisibilidad ya ha sido creada, pero de momento sólo sirve para jugar al Tetris
Si quieres conocer la posibilidades de la futura tecnología de camuflaje, Vollebak te las enseña en primicia.
La ciencia aún tiene muchos problemas que resolver. No hablamos sólo del entendimiento del mundo y el universo que nos rodea, sino también de aquellos anhelos del ser humano, que lejos de ser una quimera, a cada paso que se da en el ámbito teórico, se vuelven más y más posibles. El mundo del cine ya nos ha presentado a científicos revolucionarios que realizaron sorprendentes descubrimientos y ahora es el turno de empresas del siglo XXI para mostrarnos el futuro.
Una capa de invisibilidad térmica que se ha adelantado a su tiempo, así funciona el invento de la empresa Vollebak
Se suele decir que antes de correr hay que saber caminar, y esto es lo que sucede con las capas de invisibilidad, teorizadas por muchos y elaboradas por muy pocos. En esta ocasión, ha sido la compañía Vollebak a través de una reciente publicación en su página web la que ha mostrado los primeros pasos en una tecnología de camuflaje que podría acabar derivando en la ansiada invisibilidad. El producto de esta empresa se basa en una sustancia llamada grafeno, con la que Andre Geim y Konstantin Novoselov ganaron el premio Nobel en el año 2010, que ha sido utilizada para convertir una chaqueta corriente en invisible a ojos de cámaras infrarrojas.
Vollebak y la Universidad de Manchester han colaborado en la creación de esta prenda casi mágica, gracias al trabajo del profesor Coskun Kocabas, utilizando grafeno para fabricar la primera Chaqueta de Camuflaje Térmico. A pesar de que aún quedan años de investigación, dado que aún no resulta invisible, estamos ante un ingenio que se ha convertido, también, en la primera prenda de vestir en poder ser programada.
Esto es posible gracias a que en su parte frontal se encuentran acopladas 42 piezas de grafeno, que pueden ser controladas de manera individual, y que están compuestas de 100 capas de este material. Estos parches permiten a los investigadores poder cambiar sus propiedades térmicas, la cantidad de radiación que emiten, sin variar la temperatura de las mismas. De momento, el equipo ha jugado con la chaqueta y ha conseguido programar las piezas para poder jugar una partida de Tetris en el espectro infrarrojo.
Este último punto, que puede parecer una frivolidad, en realidad es realmente importante, dado que permite demostrar que cada parche puede ser controlado de manera individual, como sucede en la tecnología de píxeles de las pantallas, lo que acabará facilitando que las piezas de grafeno puedan mimetizarse con el entorno y aparecen invisibles a ojos de cámaras infrarrojas. El siguiente paso, que podría durar décadas, será disminuir el tamaño de los parches y posibilitar, casi de manera perfecta, la invisibilidad de cualquier objeto. ¿El objetivo final? Poder fabricar la chaqueta de camuflaje que pueda operar tanto en el espectro infrarrojo como en el visible para el ojo humano.