El grafeno está llamado a ser el material del futuro, con un potencial que incluso le coloca como el mejor material antibalas para los próximos años. Sin embargo, esta sustancia tiene un nuevo competidor con un curioso origen: las langostas.

Cómo no, el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) está detrás de una investigación tan importante como esta. Los investigadores del centro han encontrado en las langostas un material perfecto para los materiales militares por su resistencia y flexibilidad, aunque no está en el lugar del cuerpo que imaginas.

Resistencia y flexibilidad en el material perfecto

El MIT ha publicado las conclusiones del estudio que confirma que las langostas cuentan con uno de los materiales más relevantes para el futuro. Viendo la principal característica de esta sustancia, la resistencia, podríamos pensar que la misma está situada en el caparazón del animal.

Nada más lejos de la realidad, ya que el elemento que ha llamado la atención de los investigadores se encuentra justo en la parte contraria, es decir, en el abdomen de las langostas. Según el MIT, el "Homarus americanus" cuenta con una membrana translúcida que parece bastante vulnerable a primera vista.

En contra de lo que indica su apariencia, esta membrana de las langostas americanas es increíblemente resistente. Podríamos decir que su estructura dividida en capas es similar a la de la madera contrachapada, con una fuerte resistencia ante cortes que protege a la langosta cuando se mueve entre las rocas marinas.

El MIT ha encontrado una sustancia ultra resistente en el abdomen de las langostas. MIT News

Esa membrana translúcida está formada por un hidrogel que no solo destaca por su resistencia, sino también por su flexibilidad debido a que está formado por agua en un 90%. La combinación de ambas características convierte a esta sustancia de las langostas en un material con gran potencial, especialmente para la industria militar.

Los investigadores del MIT ha confirmado que esta membrana translúcida es el hidrogel natural más resistentes de todos, dejando atrás a las pieles de animales, al caucho natural o al colágeno. Para que nos hagamos una idea, la resistencia de la membrana es casi igual que la del caucho industrial, empleada para fabricar neumáticos de automóviles y cintas transportadoras.

Ming Guo, profesor adjunto de Desarrollo de Carreras en el Departamento de Ingeniería Mecánica del MIT, y Zhao Qin, investigador científico del Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental del MIT, han sido los líderes de este proyecto, acompañados de Jinrong Wu y Hao Zhang de la Universidad de Sichuan, y Liangliang Qu y Fei Deng de la Universidad de Harvard.

El informe final con todos los resultados ha sido publicado en Acta Biomaterialia, aunque los investigadores siguen trabajando para resolver las dudas encontradas:

Un misterio es cómo las fibras de quitina pueden ser guiadas para ensamblarse en una arquitectura en capas tan única para formar la membrana de la langosta. Estamos trabajando para comprender este mecanismo y creemos que ese conocimiento puede ser útil para desarrollar formas innovadoras de administrar la microestructura para la síntesis de materiales.

Gran potencial para la creación de material militares

Encontrar el material perfecto para crear chalecos antibalas es el objetivo de muchos investigadores en la actualidad. El grafeno es esa sustancia actualmente, aunque puede que la membrana translúcida de las langostas americanas le quite el puesto.

Tal y como afirman los investigadores del proyecto del MIT, esta sustancia resistente y flexible podría servir para crear una protección corporal con más elasticidad que las actuales, especialmente para las zonas móviles del cuerpo como codos y rodillas.

"Creemos que este trabajo podría motivar el diseño de armaduras flexibles. Si pudieras fabricar armaduras con estos tipos de materiales, podrías mover libremente tus articulaciones y te haría sentir más cómodo", ha explicado Ming Guo.

Los investigadores del MIT creen que este material podría facilitar la creación de chalecos fuertes, pero flexibles. Acta Biomaterialia

Según destacan los autores en Acta Biomaterialia, las armaduras modernas sacrifican la protección de las extremidades para ganar movilidad, ya que los materiales utilizados para las armaduras no cuentan con la flexibilidad necesaria. Gracias al conocimiento aportado por el estudio, a partir de ahora se podrán crear armaduras flexibles para la protección de todo el cuerpo en condiciones mecánicas extremas.

El descubrimiento de esta sustancia también podría ser útil para el desarrollo de la robótica suave y de la ingeniería de tejidos. Además, sirve como explicación de la supervivencia de unas criaturas que llevan en la Tierra más de 100 millones de años.