Los aviones "ninja" actuales tienen un serio problema: escoger entre ser invisibles para humanos o máquinas

¿Por qué la estela de vapor que dejan atrás los aviones es un problema para la aviación militar? He aquí las claves.

Los aviones "ninja" actuales tienen un serio problema: escoger entre ser invisibles para humanos o máquinas
Publicado en Tecnología

La aviación moderna nos ha dado innovaciones de gran calado en lo que se refiere a prestaciones y seguridad. Sin embargo, es importante señalar que hay distintos tipos de tecnología aplicada. Por un lado, podemos encontrar la aviación convencional, la cual ha sido diseñada para ahorrar combustible y permitir la circulación de personas entre países. Por el otro, nos topamos directamente con la aviación militar, la cual es la que ofrece mayor número de innovaciones por razones obvias. Ahora bien, ¿hay vida más allá del cargamento que equipan?

Lo cierto es que sí. Uno de los principales problemas a los que se enfrentan los aviones de los ejércitos está directamente relacionado con el sonido que emiten y, por supuesto, la estela que dejan atrás. Esto último es un auténtico problema para ellos debido a que, en condiciones normales, esto actúa como un serio testigo sobre su presencia. Al fin y al cabo, la condensación que se forma tras de si es lo que realmente delata al invasor en territorio enemigo. Muy probablemente, 5 minutos después cuentes con un par de cazas persiguiendo al bombardero.

Hay ciertas excepciones, tales como el desempeño de los B-21 de Estados Unidos. Cuentan con una tecnología secreta que les hace completamente invisibles frente a radares, pero no es un ejemplo que pueda servir como muestra. Al fin y al cabo, ha supuesto miles de millones de dólares de inversión para lograr la producción de muy pocas unidades. ¿Cómo conseguir eliminar el rastro característicos de estos aviones? Se ha probado de todo.

Eliminar la condensación que deja un caza atrás es el objetivo número 1 en aviación

Se ha probado de todo a la hora de mejorar el camuflaje de un avión. Establecer de qué color es un avión es un factor que puede tener un gran recorrido, pero lo cierto es que no es suficiente para poder eliminar este reguero de vapor. Lograrlo permitiría jugar con otras variables, tales como el diseño, pero no estamos aún en esa liga. Los departamentos de investigación de medio mundo trabajan en soluciones para acabar con este problema.

A día de hoy se puede decir que se han probado multitud de tecnologías. Se ha trabajado en el propio diseño de los motores a reacción, se han introducido retrovisores con el objetivo de detectar que se está generando la estela para cambiar de dirección e, incluso, la incorporación de soluciones basadas en ácido para no formar esta especie de película blanca en el cielo. Todo, sin embargo, no ha resultado fructífero por el momento más allá que en el caso planteado anteriormente. Esto hace que nos encontremos ante una encrucijada. ¿Será posible evitarlo o es una cuestión con la que habrá que convivir en el ámbito bélico?

De acuerdo con la información de Slash Gear, el principal problema de este fenómeno puramente natural es que muestra, completamente, la ubicación exacta del objetivo para las líneas enemigas. Esto, hace unas décadas, puede que no fuera especialmente importante debido a la nula capacidad de reacción. Ahora, la presencia de misiles guiados convierte a la estela en el mejor chivato posible a la hora de lanzar un ataque.

Unidades como los F-16 y otras muchas se enfrentan a un problema relacionado con la estela e vapor. ¿Puede que sea una solución mejorar la velocidad de estos aparatos? Es difícil contestar a esta cuestión. A lo largo de los últimos años, esta propuesta parece que ha calado, ya que se verá aviación comercial a velocidades por encima de los 2.000 km/h. Habrá que esperar, por tanto, un tiempo para comprobar cómo evolucionan los equipos de defensa en el ámbito del aire.

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