Los expertos sospechan que los aranceles de Donald Trump tienen como base los datos dados por un chatbot
Por algún motivo desconocido, los aranceles afectan a islas deshabitadas en las que solo hay pingüinos

Parece que Donald Trump se ha propuesto pasar a la historia como uno de los presidentes de Estados Unidos más polémicos y, aunque suene fuerte, odiados. El empresario, que lleva en el cargo desde el pasado 20 de enero de 2025, asumió el puesto con ganas de realizar todo tipo de cambios, aunque eso significara enemistarse con medio mundo.
Renombrar el golfo de México a golfo de América podría considerarse una mera anécdota en comparación al resto de sus decisiones. Desde la retirada del acuerdo climático firmado en París hasta querer comprar Groenlandia a toda costa, pasando por su intención de desmantelar la USAID (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional) antes del 1 de julio de 2025, entre otras.
Sin embargo, lo que tiene a muchos países en vilo son los aranceles. Ya se sabía que el mandato del neoyorquino iba a estar marcado por ellos incluso antes de que fuera elegido, pues ya los tuvo presentes en su primera legislatura, y quiere que la mayor parte de productos se fabriquen en Estados Unidos. Lo que sí ha pillado por sorpresa es que podrían estar muy influenciados por una inteligencia artificial.
Confiar en la IA para calcular aranceles no parece una decisión muy acertada
Los expertos tienen dudas sobre si la administración Trump ha utilizado bots conversacionales (chatbots en inglés, como ChatGPT) para calcular los aranceles anunciados recientemente. Según el propio presidente, estos son "individualizados", aplicados a los países con los mayores déficits comerciales con los Estados Unidos de América.
Los aranceles entrarán en vigor para 60 países el próximo 9 de abril, con tasas máximas de alrededor del 50%. Esto se suma a un arancel base del 10% al que estarán sujetos todos los países a partir del 5 de abril. Extrañamente, la nueva medida de Trump afecta, por algún motivo que desconocemos, a islas deshabitadas; algunas no exportan nada y están pobladas por pingüinos.
Por este motivo, funcionarios extranjeros cuestionaron la decisión de Trump. Uno de ellos ha sido George Plant, administrador de la Isla Norfolk (territorio australiano ubicado en el océano Pacífico y que está compuesto por tres islas situadas entre Australia, Nueva Zelanda y Nueva Caledonia), quien comentó a The Guardian que "no se conocen exportaciones de la Isla Norfolk a los Estados Unidos ni aranceles ni barreras comerciales no arancelarias conocidas para las mercancías que llegan a la Isla Norfolk".
Los economistas, como es lógico, temen que estos aranceles afecten a las empresas estadounidenses con enormes costos que podrían provocar rápidamente el aumento de los precios para los consumidores. Supuestamente, el equipo del presidente utilizó "cifras inventadas" que "solo consideraron el déficit comercial de bienes", no de servicios, "por lo que, aunque tenemos un superávit comercial en servicios con el mundo, esas exportaciones no cuentan para Trump", comentó James Surowiecki, economista.
En realidad, no calcularon las tasas arancelarias más las barreras no arancelarias, como dicen. En cambio, para cada país, simplemente tomaron nuestro déficit comercial con ese país y lo dividieron entre las exportaciones de ese país hacia nosotros - Surowiecki
guess where they got their weird trade deficit math from? i went to the pit for y'all and brought back the screenshots with alt text
— Amy Hoy (@amyhoy.bsky.social) 3 de abril de 2025, 2:42
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Las opiniones no tardaron en propagarse por las redes sociales. Empezaron a surgir rumores de que Trump había obtenido esas cifras a través de bots conversacionales. La emprendedora tecnológica Amy Hoy compartió en Bluesky capturas de pantalla de ChatGPT, Gemini, Claude, Gemini y Grok que mostraban que sus cálculos eran similares a los de la administración Trump.