El coronavirus está pausando el mundo, pero también el espacio: la ESA –Agencia Espacial Europea– ha decidido poner en configuración segura siete misiones espaciales para asegurar la salud de sus empleados. Los satélites no serán dados de baja, sino que la agencia espacial simplemete ha inducido los aparatos en una configuración en la que simplemente guardarán su energía para posteriormente reactivarlos.

Esto es algo que suele hacerse eventualmente con algunos satélites; por ejemplo, para preservar su batería. Pero podría ser la primera vez en la que tantas misiones espaciales se pausen de golpe debido a otros motivos. En concreto, se debe al coronavirus. Si bien es cierto que no afecta a los satélites, sí que afectaría a los empleados que deben asistir diariamente al centro de control de Alemania.

Solar Orbiter, una de las misiones que ha sido puesta en configuración segura

«Nuestra prioridad es la salud de nuestra fuerza de trabajo, y por lo tanto reduciremos la actividad en algunas de nuestras misiones espaciales, especialmente en las naves espaciales interplanetarias que actualmente requieren un mayor número de personal en el lugar [en el centro de operaciones]», ha explicado Rolf Densing, Director de Operaciones de la ESA en un comunicado.

«Una decisión difícil, pero correcta»

Concretamente han sido cuatro satélites y tres sondas las que se han puesto en configuración segura. Los cuatro satélites son los de la misión Cluster lanzada en el año 2000 que estudian el entorno magnético de la Tierra y cómo interactúa con el viento solar; esta misión hasta ahora ha sido importantísima, pues ha permitido entender la magnetosfera de la Tierra. Las sondas son de misiones muy dispersas: la ExoMars Trace Gas Orbiter, una sonda que orbita alrededor de Marte; Marss Express, otro orbitador del planeta rojo; y por último la Solar Orbiter, la sonda enviada en febrero de este mismo año que iba de camino al Sol.

Centro europeo de operaciones espaciales de la ESA en Alemania

Todas ellas son misiones muy importantes: los orbitadores de Marte estudian su superficie, estaciones y buscan agua, entre otras cosas; la Solar Orbiter, por su parte, va camino al Sol para estudiar sus ciclos. Pero, en realidad, estas misiones fueron cuidadosamente escogidas porque el hecho de que entren en configuración segura no afectará a las misiones en mayor grado, en realidad.

Estas [naves espaciales] tienen órbitas estables y largas duraciones de misión, por lo que apagar sus instrumentos científicos y colocarlos en una configuración segura en gran medida desatendida durante un cierto período tendrá un impacto insignificante en el rendimiento general de su misión

No obstante, se seguirá operando otro tipo de misiones como la BepiColombo, que se espera que pase cerca de la trayectoria de la Tierra en una semana, por lo que podrá usar la gravedad para impulsarse y coger rumbo hacia Mercurio. Esta misión comenzó en octubre de 2018 y su fin es estudiar Mercurio, incluyendo su campo magnético, magnetosfera y su estructura interior y superficial. Si no se aprovechase este momento, la misión pasaría por serias dificultades y podría echarse a perder. Es por ello que la Agencia Espacial Europea ha decidido mantener a sus operarios en trabajo, pero con las medidas de seguridad, aplicando el distanciamento social entre ellos.

El rover marciano Rosalind Franklin ya retrasado

El Rosalind Franklin Mars –anteriormente conocido como ExoMars– también había sido retrasado con anterioridad precisamente por este mismo motivo, el coronavirus. Las restricciones de viaje dentro de Europa y Rusia –la misión era conjunta entre la Agencia Espacial Europea y la Agencia Espacial Rusa Roscosmos– ha impedido que se pueda seguir el plan inicial de lanzar el rover para julio de este mimo año –para marzo de 2021 habría llegado ya a la superficie marciana–, posponiéndola hasta 2022.

No obstante, es ciertamente conocido que el coronavirus no es el único motivo por el que el ExoMars ha sido posppuesto dos años. «Decir que el coronavirus es la única razón no sería del todo cierto», ha afirmado Jan Wörner, Director de la EASA. De hecho, pocas misiones espaciales han sido ejecutadas en su fecha inicial programada; la mayoría suelen hacerlo tarde.

La nueva tripulación de la ISS despegará con normalidad

En cambio, es curioso que la nueva tripulación que se esperaba relevar a la actual de la Estación Espacial Internacional sí que lo hará. En concreto, el próximo 9 de abril la nueva tripulación de la ISS será lanzada para intercambiar turnos con las personas que ya se encuentran allí mismo. Debido a ello ya han surgido bromas afirmando que los astronautas que van a volar a la ISS estarán mucho más a salvo en el espacio que en la propia Tierra.

En realidad, estos astronaturas, que llevan tantísimos años preparándose para esto, deben permanecer en cuarentena las semanas antes de comenzar la operación; ahora esta cuarentena es mucho más estricta debido al coronavirus, de hecho. Es por ello que el relevo no ha sido cancelado. Posteriormente, el 17 de abril dos de los astronaturas que se encuentra allí mismo bajarán a la Tierra, permaneciendo de nuevo en cuarentena.