La NASA llevará al hombre a la Luna durante la próxima década desde que estuvieron allí en 1972 por última vez. Pero volver a conseguir el logro es solo una parte del programa espacial Artemisa –el plan para establecer una colonia permanente a largo plazo–. Esta hazaña está programado para la mitad de la década del 2020, y es por ello que la NASA ya está en sus últimos pasos para escoger cuál será uno de los elementos más importantes para llegar hasta allí: el módulo de aterrizaje.

La NASA ha seleccionado tres modelos con los que podríamos llegar hasta la Luna de nuevo, tres programas que costarán a la organización gubernamental de los Estados Unidos casi mil millones de dólares. Y lo mejor de todo es que los tres enfoques de los tres programas son completamente distintos.

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Blue Origin

Blue Origin es la empresa espacial del creador de Amazon, Jeff Bezos, quien es también el hombre más rico del mundo. Al mismo tiempo, Blue Origin también es parte del National Team, una nueva alianza de compañías espaciales formadas por Lockheed, Northrop Grumman –la compañía que diseñó y fabricó el módulo de aterrizaje lunar original usado en las misiones Apolo– y Draper, además por supuesto de Blue Origin.

Representación artística realizada por Blue Origin del cohete de la Alianza Nacional

Dentro de esta alianza cada uno tiene su parte del pastel: mientas que Blue Origin se encarga de liderar la gestión, la ingeniería de sistema, seguridad y la ingeniería de la misión, Lockheed Martin proporciona el vehículo reutilizable Ascent Element, al mismo tiempo que Northrop Grumman colabora con el vehículo Transfer Element y lidera las operaciones de vuelo y entrenamiento de la tripulación. Por su parte, Draper se encargará del descenso y de la aviónica de vuelo –la parte electrónica–.

Motor BE-7 que llevará el aterrizador de Blue Origin

Su Vehículo de Aterrizaje Integral –ILV por su topónimo en inglés Integrated Lander Vehicle— usa motores BE-7 capaces de generar 40 kN de empuje y que es el resultado de muchos años de investigación. Este aterrizador está planteado para ser lanzado en el cohete New Glenn de tres etapas desarrollado por la propia Blue Origin.

Dyetics

Dynetics es un nombre un poco menos sonado, pero su proyecto está fundado por 25 subcontratas especializadas, entre las que se encuentran contratistas militares. El aterrizador Dynetics Human Landing System destaca principalmente por dos cosas: es de perfil bajo por lo que permite a los astronautas tanto la entrada y salida sin realizar mucho impulso, así como la introducción de muestra de manera muy fácilmente; y lo que más destacada, sino duda, los grandes paneles solares.

Representación gráfica del Dynetics Human Landing System

Es capaz de usarse con numerosos cohetes, de acuerdo con la NASA, y todo el vehículo sería capaz de volver hacia el mismo una vez despegue desde la Luna. Tiene espacio para mantener a dos personas durante una semana, lo que podría durar una eventual misión desde la órbita lunar.

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SpaceX

Representación gráfica de Starship

SpaceX es sin duda el nombre más conocido de estos tres, y su propuesta es la más loca, destacando principalmente por la inclusión de un ascensor. Esta propuesta no es un módulo lunar en sí, sino que es, per se, un cohete reutilizable. Y ese es el motivo por el que se ha de usar un ascensor: es tan grand que los astronautas no podrían ni entrar ni salir del mismo sin él.

Se trata de Starship, con una carga útil de hasta 150 000 kilogramos y que está impulsado por el motor Raptor, que tiene entre dos y tres veces más empujes que el motor Merlin D1 usado en el cohete Falcon 9, usado actualmente para llevar suministros a la Estación Espacial Internacional. A pesar de que está pensado para ser un cohete en sí mismo, se usará en principio como una segunda etapa del cohete Super Heavy.