La NASA se ha visto obligada a tomar una complicada decisión relacionada con Kepler, la sonda espacial dedicada a encontrar planetas extrasolares similares a la Tierra. Debido a la falta de combustible que esta viene sufriendo últimamente, la Administración ha optado por ponerla en suspensión.

Esta opción era la más positiva teniendo en cuenta que Kepler aún contiene importantes datos de la investigación que no ha transmitido a la NASA. Ahora, con esta suspensión, es posible que su futuro sea algo más positivo de lo que se esperaba.

Kepler entra en suspensión durante dos semanas

Ya han pasado unos meses desde que hablásemos del telescopio de la NASA en órbita que estaba a punto de morir porque se le estaba agotando el combustible. El aviso no era tan preocupante, porque Kepler ha aguantado más de 6 meses a 150 millones de kilómetros de distancia buscando nuevos planetas habitables.

Kepler despertará el 10 de octubre para enviar los datos que aún guarda de la última misión

Desgraciadamente, ahora sí parece que su vida está a punto de llegar a su fin. Kepler estaba despidiéndose cuando la NASA ha decidido darle unas semanas de vida por un buen motivo. La sonda aún no ha enviado los datos recolectados durante la última misión de observación, por lo que no puede apagarse aún.

Por esta razón, la NASA ha explicado que Kepler entró en suspensión el pasado 28 de septiembre para ahorrar el combustible necesario para enviar los datos. Su despertar será el 10 de octubre, fecha en la que la Administración orientará a la sonda para que su antena más grande apunte hacia la Tierra y pase toda la información.

La NASA no sabe exactamente cuánta energía puede restarle a Kepler, por lo que es posible que el envío de datos no pueda realizarse. Pese a este inconveniente, desde la Administración han asegurado que intentarán recibir la mayor información posible, e incluso enviar a Kepler a una nueva observación si le queda combustible al final.

El combustible no es el único problema

Hora de recordar que Kepler salió en marzo de 2009 en dirección al espacio. A punto de cumplir 10 años observando posibles planetas extrasolares, la sonda ya no funciona con la misma efectividad que al principio. Los años no pasan en balde y Kepler también da buena prueba de ello en estos momentos.

Así lo ha confirmado la NASA, que ha hablado en el comunicado publicado de las dificultades de Kepler para apuntar con precisión. Analizando los últimos datos recibidos de ella, los trabajadores de la Administración han podido comprobar que la sonda ya no trabaja con la misma eficacia que antes.

La sonda Kepler de la NASA entra en suspensión por falta de combustible. Infoespacial

Su falta de combustible y sus problemas de precisión convierten a Kepler en un objeto en órbita sin muchos objetivos en el futuro. Por ello, la mejor idea sería conseguir todos los datos que alberga, darle las gracias por el trabajo realizado y lograr su vuelta a la Tierra.

Kepler sigue facilitando importantes descubrimientos

La presencia de Kepler en órbita durante todos estos años ha sido de vital importancia para la NASA. Los propios investigadores lo confirman y ponen como ejemplo la campaña número 19 de la sonda, que comenzó el pasado 29 de agosto. Tan solo 27 días después del inicio, Kepler ya había observado más de 30.000 estrellas y galaxias en la constelación de Acuario.

Esta campaña ha dado grandes alegrías a la NASA, ya que ha permitido investigar más a fondo docenas de sistemas de exoplanetas, incluido TRAPPIST-1, que contiene hasta siete planetas del tamaño de la Tierra que podrían ser claves en el futuro.

Kepler ha observado últimamente a Wolf 503b, un planeta muy prometedor del que no se conocen muchos datos aún

En total, desde que comenzó su andadura en marzo de 2009, Kepler ha confirmado la existencia de más de 2.600 planetas existentes más allá de nuestro Sistema Solar. Su trabajo aún sigue dando frutos, ya que los investigadores aún siguen extrayendo y estudiando los datos recopilados que ya están en la Tierra.

Uno de los hallazgos más recientes se llama Wolf 503b, un planeta con aproximadamente el doble de tamaño que el nuestro que orbita una estrella brillante. La falta de planetas de este tamaño en nuestro sistema provoca que los trabajadores de la NASA aún tengan mucho que investigar sobre él.

Sin embargo, una vez acabado el trabajo de Kepler, serán otros los telescopios los encargados de aproximarse a Wolf 503b y descubrir las máximas características posibles de un planeta muy prometedor para la NASA.