NVIDIA da la autorización para vender chips avanzados de IA a China: ha sido orden de Donald Trump
Washington da un giro a su política tecnológica con Pekín al suavizar la venta de chips de inteligencia artificial, una apertura que, sin embargo, llega con una nueva y estricta letra pequeña impuesta por la Administración Trump
La Casa Blanca se enfrenta a un delicado equilibrio geopolítico. La Administración del presidente Donald Trump ha decidido recalibrar su estrategia en la guerra tecnológica con China, buscando una fórmula que permita a sus gigantes tecnológicos competir en el mercado asiático sin por ello ceder la primacía en un sector tan crucial como la inteligencia artificial. Se trata de una flexibilización controlada que abandona el bloqueo casi total impuesto en 2022 para dar paso a un modelo más pragmático.
De hecho, este nuevo enfoque no supone, ni mucho menos, una puerta abierta. Washington ha establecido unas líneas rojas muy claras, prohibiendo de manera tajante la exportación de cualquier semiconductor destinado a usos militares o de inteligencia. Asimismo, solo los chips que no superen ciertos umbrales de rendimiento podrán ser considerados, asegurando que la tecnología más avanzada y potente permanezca siempre en territorio estadounidense.
Un nuevo sistema de licencias a medida
Además, el control sobre el material que finalmente reciba luz verde será exhaustivo. El volumen de los chips exportados por una compañía no podrá superar en ningún caso el 50 % del total que esa misma empresa distribuye en el mercado doméstico de Estados Unidos. Tal y como informa el medio Interesting Engineering, estos componentes deberán ser sometidos a pruebas por auditores independientes antes de salir del país, un requisito que también se aplicará a las exportaciones con destino a Macao.
Jensen Huang: “We (Nvidia) are 100% out of China. We went from 95% market share to 0%. I can’t imagine any policymaker thinking that’s a good idea.”
— Yuchen Jin (@Yuchenj_UW) October 17, 2025
Chinese AI labs like DeepSeek now have to use Chinese chips for both inference and training.
Chinese chips will inevitably rise… pic.twitter.com/0xL05sKbff
Para gestionar este nuevo marco, el Departamento de Comercio estadounidense pondrá en marcha un sistema de licencias que se evaluará caso por caso. Empresas como NVIDIA o AMD, con productos tan potentes como el H200 o el MI325X, tendrán que navegar un complejo proceso burocrático si desean obtener los permisos necesarios para vender sus componentes más avanzados a clientes chinos.
Por otro lado, la disponibilidad en el mercado interno será un factor determinante. Las compañías tecnológicas estarán obligadas a demostrar fehacientemente que no existe escasez de chips en Estados Unidos antes de poder solicitar una licencia de exportación. Es una condición diseñada para priorizar las necesidades del país por encima de los intereses comerciales en el extranjero.
En definitiva, el giro de la Administración Trump no es una rendición en la pugna tecnológica, sino más bien un ajuste de estrategia. Washington parece haber concluido que una prohibición total puede ser contraproducente, y ahora apuesta por una contención selectiva que busca proteger la seguridad nacional sin ahogar por completo a sus propias empresas en el competitivo tablero global.