El GPS es una función del móvil que nos salva la vida en muchas ocasiones, aunque pone en serio riesgo la supervivencia de nuestro teléfono. La batería sufre enormemente cuando necesitamos información exacta sobre cómo llegar a un sitio concreto o cuando estamos perdidos y necesitamos saber dónde nos encontramos.

A menudo pensamos que no estamos utilizando esta función pero contamos con apps que sí lo hacen. Esto no solo permite a Google saber nuestra localización en todo momento, sino también nos obliga a despedirnos de la batería de nuestro smartphone antes de tiempo.

Por qué las apps con GPS consumen tanta batería

Cuando no estás conectado a una red Wi-Fi o a tus datos móviles, tu teléfono inteligente se limita a suponer dónde puedes estar. Si has intentado utilizar el GPS sin conexión, habrás podido comprobar que suele aparecer un punto azul, que indica tu ubicación, en medio de la nada sin exactitud alguna.

El trabajo constante del chip GPS supone el agotamiento extremo de la batería de tu teléfono

Sin embargo, y como es normal, la cosa cambia cuando tu terminal sí tiene acceso a la Internet. En primer lugar, debemos entender que el sistema GPS (Sistema de Posicionamiento Global en español) funciona gracias a una red de 24 satélites puestos en órbita por el Departamento de Defensa de Estados Unidos en 1980.

De esta forma, esos son los satélites que entran en conexión con el GPS de tu móvil, formado por una antena y un chip. Una vez activas la función de localización, tu GPS empieza a escuchar la información que le trasladan los satélites. Tal y como apuntan desde The Verge, el chip del GPS no está capacitado para enviar señales, pero sí para recibirlas de forma constante.

Atento, porque en este funcionamiento continuo del chip del GPS se encuentra una de las razones del agotamiento de tu batería. Mientras este elemento está trabajando tú móvil no puede estar en reposo, es decir, está conectándose a las torres próximas que reciben las señales de los satélites, consumiendo energía sin parar.

Hay 24 satélites en órbita que permiten el funcionamiento del GPS. 4Dmetric

El problema que se nutre de tu batería no termina ahí y se acrecenta cuando entras en zonas en las que no hay conexión. Si estás en esta situación, el teléfono con el GPS activado entrará en modo de búsqueda aleatoria, pidiendo información a todos los satélites hasta que, por fin, vuelve a conocer tu ubicación exacta.

De esta forma, todas estas acciones consumen bastante batería, como habrás percibido si lo has sufrido en alguna ocasión. Sin embargo, hay algunos factores que influyen más en ese desgaste. ¿Puedes imaginar cuáles son?

Una batería que cae hasta un 38%

Muchos somos conscientes de que tener activada durante las 24 horas del día la ubicación del terminal es sinónimo de muerte. Por ello, procuramos tener siempre desactivada esta función si no vamos a usarla, algo similar a otras como la de Bluetooth o o WiFi.

Pese a todo, es posible que estemos usándola y gaste menos energía dependiendo de dónde nos encontremos. Ese es el caso de las localizaciones cercanas a torres que emiten señales fuertes. Según reportó un estudio publicado en Science Direct, las señales más débiles consumen mucha más energía que las fuertes.

Por ejemplo, cuando estás viajando a alta velocidad, la señal del GPS se debilita y requiere más energía del teléfono. Además, necesita estar buscando constantemente nuevas señales, lo que representa un descenso más rápido de la batería.

Las apps con GPS consumen toda tu batería y hay una explicación de ello. Apple RSS

Estos datos no son suposiciones, ya que fueron comprobados en la investigación mencionada por profesores de Reino Unido y Arabia Saudí. Según estos expertos, el hecho de que el chip GPS de tu teléfono esté conectado a señales fuertes puede consumir hasta un 13% de batería, una cifra no muy negativa si la comparamos con la otra situación.

Así mismo, las señales con poca potencia destrozan completamente la batería de tu dispositivo, que puede caer hasta un 38%. Cabe destacar que los terminales utilizados por los investigadores para este estudio son ya antiguos, el Samsung Galaxy Note 3 y el Sony Xperia Z2, pero las conclusiones pueden adaptarse perfectamente a los nuevos modelos.

¿Qué puedes hacer para evitarlo?

Hay muchas aplicaciones que usan el servicio de posicionamiento para funcionar, no solo Google Maps, que es la más conocida. Por ello, es importante saber cuáles son esas apps y preocuparse de que estén siempre cerradas si no vas a utilizarlas. Si están trabajando y además tienes el GPS encendido, tu batería morirá en unas horas sin que puedas hacer nada.

Las apps en segundo plano pueden ser claves en la administración de la batería, por lo que es importante su gestión, junto con la del brillo de la pantalla. Finalmente, compañías como Google y Apple cuidan también este aspecto, lanzando mejoras constantes de sus sistemas de las que puedes aprovecharte. Y cuidado, el GPS siempre desactivado cuando no vayas a usarlo para conseguir que tu batería dure más.