El primer día que utilizaste tu nuevo smartphone todo iba como la seda. Estéticamente flamante, con la pantalla brillante y sin rasguños, y con una bonita fluidez en el uso del día a día. Si consigues mantenerlo sin que sufra accidentes, nada podría ir mal, ¿no?

Por desgracia, y como probablemente sabrás, existen otros factores que pueden afectar a la experiencia que tienes con tu dispositivo. Uno de los más agresivos es el tiempo. Cuando nuestros terminales alcanzan una determinada edad, hay cosas que comienzan a fallar, situaciones normales se vuelven lentas, incluso pesadas. ¿Qué es lo que ha ocurrido?

Benditas actualizaciones

Las actualizaciones se han vuelto un importante criterio de compra cuando se otea el mercado de dispositivos móviles. Y es que su objetivo no es simplemente variar aspectos de nuestra interfaz o añadir funcionalidades, sino que tienen un trasfondo muy a tener en cuenta.

Renovaciones constantes que deberían acompañarlo hasta el final

Estas "renovaciones" van mejorando progresivamente el software de nuestro dispositivo, arreglando errores que puedan ir surgiendo durante su vida. Además, también se introducen nuevas herramientas como Doze, que ayudan a mejorar el rendimiento del terminal. Sin embargo, la mayoría de smartphones no supera los 2 años de actualizaciones.

¿Podríamos hablar de obsolescencia programada? Pues probablemente sí. Es cierto que existen funcionalidades que no pueden implementarse en terminales que hayan tenido una larga vida, pero Android Go nos ha demostrado que todo puede y debe adaptarse.

Por lo tanto, la falta de actualizaciones, sumado al hecho de que la mayoría de aplicaciones son cada vez más pesadas y demandantes, podría ser uno de los motivos por los que tu dispositivo ha perdido facultades con el paso del tiempo. Si todos los terminales contasen con Android Oreo…

Hasta los topes

Como nos cuentan desde Xataka, un almacenamiento cargado también puede afectar al rendimiento de tu smartphone. Este era rápido y todo funcionaba de maravilla recién estrenado, pero meses y meses de acumulación de aplicaciones y archivos han podido dejar su huella.

Dale un respiro a la memoria de tu dispositivo

Piensa en las aplicaciones que guardas en su memoria, los datos que todas estas crean. Piensa en todas las fotos que has realizado, todos los archivos multimedia que has recibido y enviado a través de WhatsApp o Telegram. Incluso una pantalla principal de estas aplicaciones de mensajería plagada de chats puede ralentizar tu experiencia.

Si la memoria de tu móvil no tiene respiro durante el día a día, lo notarás. Sin embargo, y para tu alegría, estos problemas tienen una fácil solución. Lo mejor sería hacer restablecimientos de fábrica periódicamente, pero si no quieres ser tan radical, borra manualmente aquello que no necesites, y haz limpieza de vez en cuando. Pero tenlo en cuenta, dejarlo en estado de fábrica podrá darte un tiempo de soltura y frescura.

Una memoria llamada NAND

Tanto las aplicaciones que utilizas en tu día a día como el propio sistema operativo Android utilizan el mismo sistema de gestión de bases de datos. Como apuntan en El Androide Libre, nos referimos a SQLite, lo que podríamos considerar un estándar. Las aplicaciones tienen su información guardada según este método y una de las responsables de tu experiencia usándolas es la velocidad con la que accedan a esos datos.

Ella es una de las mayores responsables

¿Quién se encarga de otorgar esa velocidad? La conocemos como memoria NAND o almacenamiento interno. Ella es la principal responsable de que la velocidad se vea reducida en el uso de las aplicaciones, ya que es la encargada de abrir paso a toda esa información.

Por lo tanto, la clave está en que nuestro dispositivo posea una memoria NAND de gran calidad. Es un dato que no solemos ver comentado en las reviews de dispositivos, sin embargo, algunos benchmarks pueden darte información sobre ello.

Al final el responsable es el propio tiempo

No queda mucho más que decir. Y es que sea por la obsolescencia programada, o por el mero uso del terminal a lo largo del tiempo, todos los smartphones dejarán de rendir tan bien como lo hacían durante sus primeros momentos.

El uso acaba deteriorando componentes, la falta de actualizaciones contribuye a su estancamiento y las montañas de archivos que en él se guardan también ponen su granito de arena. Restaura de fábrica y dale algo de vida a tu dispositivo.