Increíble pero cierto. Las pulseras de actividad logran que podamos monitorizar nuestro sueño, calorías, pasos, entrenamientos… En definitiva, mejorar nuestros hábitos cotidianos y combatir la obesidad. Con ese objetivo el Pentágono repartió 2.500 pulseras en 2013, como informa el The Washington Post.

Quién les iba a decir 5 años después que el GPS que controlan la actividad iba a revelar la posición de las bases secretas del ejército estadounidense por todo el mundo.

Obviamente nadie contaba con este inesperado desarrollo de los acontecimientos y una vez hecho público en internet por la empresa tecnológica Strava, solo les queda evaluar el daño causado a sus operaciones militares, como explica El País.

En este mapa interactivo podemos ver las bases secretas y las rutas empleadas actualmente por el ejército de Estados Unidos y sus soldados, que usan estas pulseras de actividad y diversas apps para monitorizar sus actividades deportivas como correr o nadar. Aunque no es una información que se actualice a tiempo real, si que da una idea precisa de sus operativos.

Y es que la tecnología, que está haciendo posible la evolución de las armas empleadas en conflictos bélicos y en los uniformes, también tiene una oscura cara B que podría jugar en su contra.

Los wearables dejan al descubierto las operaciones especiales del ejército de USA

Este mapa interactivo puede personalizarse con colores, filtrarse por tipo de actividad, capas y densidad de usuarios. En él podemos ver los usuarios activos representados con una luz amarilla. Es cierto que el mapa de Strava no es nuevo, si bien está disponible para el público desde noviembre de 2017, pero ha sido ahora cuando la firma ha explicado que registra 1.000 millones de actividades y cuenta tres billones de puntos GPS en solo dos años.

Mapa interactivo de usuarios y actividades. Strava

Como puedes ver, estos wearables triunfan en Occidente, de ahí que Europa o Estados Unidos sean un polvorín de luz, pero en otras regiones como Oriente Medio, son muy pocos los que cuentan con una pulsera inteligente. Así que hagamos zoom a cualquiera de esas zonas como Irak, Siria o Afganistán.

Sí, hay muy pocas manchas y todas están concentradas en zonas de África o en Oriente Medio. Asimismo, puedes ver las rutas que hacen en los alrededores. Si cambias la capa para poder ver el mapa en modo satélite, en algunas descubrirás que además hay largas infraestructuras que no hace falta discurrir mucho para intuir que son pistas de aterrizaje. Blanco y en botella.

Es cierto que sería muy presuntuoso suponer que todos ellos son soldados y que además todos son norteamericanos. Pero sí que es una realidad que las pulseras de actividad son gadgets de moda en Occidente con apenas repercusión en esos ámbitos geográficos. No obstante, también voluntarios de ONGs pueden contar con una.

Está claro que todo es cuestión de mirar con atención e interpretar. Para ponerlo más fácil, el periodista Tobias Schneider ha publicado en su cuenta de Twitter un hilo señalando las bases militares que había encontrado en localizaciones como Sahel, Mosul o Tanf:

Sea como sea, teniendo en cuenta la gravedad del asunto, insistimos en que es aventurado presuponer la ubicación de las bases militares, pero qué duda cabe que lo que pretendía ser un alarde tecnológico por parte de Strava, puede tener consecuencias nefastas.

Por el momento el ejército de Estados Unidos aún no ha hecho declaraciones, pero suponemos que es cuestión de tiempo que se tome medidas, ya sea desde los servicios de inteligencia mediante la elaboración de protocolos que prohíban, limiten o capen este tipo de gadgets y sus apps.

Otra opción es que desde los fabricantes y desarrollares de apps y accesorios diversos se cambie su protocolo de gestión de datos, cuya política de divulgación de información choque frontalmente con los intereses de sus usuarios.