El uso de drones conlleva un sinfín de ventajas que podrían ayudar a mejorar el mundo. En situaciones complicadas como desastres naturales, los drones autónomos serían una herramienta vital para rescatar a las víctimas atrapadas. Además, estas aeronaves no tripuladas también permitirían ver cómo están las zonas inaccesibles o transportar los materiales necesarios.

Pese a todas las ventajas de los drones, también debemos recordar el peligro que estas aeronaves conllevan al estar en el mismo espacio que los aviones. El riesgo de que un dron choque con otra aeronave siempre está presente y desde la Universidad de Dayton (Estados Unidos) han querido saber qué pasaría si sucediese una colisión de este tipo.

Así se gestó el estudio que todos esperábamos

La creciente presencia de los drones obligó a los reguladores a poner algunas normas para controlarlos. El objetivo principal era limitar la altura en la que vuelan para evitar que se encuentren con aviones que transportan a cientos de personas.

Lo normal es pensar que la increíble potencia de un avión sería suficiente para acabar con un dron si las dos aeronaves se encontrasen en el aire. Sin embargo, eso no es suficiente para olvidarnos de la siguiente pregunta: ¿Hay riesgo en el aire?

Esa cuestión es el origen del reciente estudio de la Universidad de Dayton, que quería probar si una gran aeronave ganaría siempre la batalla contra un dron. Las conclusiones puedes leerlas en la publicación del centro, ya te adelantamos que no son tal y como las esperas.

Una universidad ha probado qué pasaría si un dron choca con el ala de un avión. iNews

El experimento práctico en el que se basó la investigación tuvo como protagonistas a un dron DJI Phnatom 2 con cuatro hélices y casi un kilo de pesos y al ala derecha de un avión Mooney M20. Ambas naves fueron facilitadas por el Centro Nacional de Capacitación y Certificación UAS del Sinclair College.

El objetivo era que dron y avión chocasen a una velocidad de 380 kilómetros por hora, por lo que los investigadores tuvieron que utilizar un potente cañón de aire de 30 centímetros de diámetro y 1,27 toneladas de peso que lanza objetos a gran velocidad.

Dron o avión, ¿quién gana la batalla?

Gracias a la fuerza del cañón, los autores del estudio lograron que el dron se chocase contra el ala derecha del avión a 380 kilómetros por hora. Tras el impacto, pudieron analizar quién era el ganador de una batalla que recuerda a la de David y Goliat.

La Universidad de Dayton ha grabado en un vídeo qué sucede realmente cuando un dron impacta contra un avión. Como puedes ver, el dron consigue dañar de forma considerable el ala derecha del avión, agujereando el borde delantero y perforando uno de sus mástiles.

El daño que el dron deja en el ala podría provocar que esta no realice bien parte de sus funciones. Al contrario de lo que podríamos pensar, este estudio demuestra que estas aeronaves no tripuladas sí pueden causar grandes daños a los aviones. "Mientras que el dron queda destrozado, su energía y su masa se unieron para crear un daño significativo en el ala", explicó el investigador Kevin Poormon.

Cabe destacar las pequeñas dimensiones que tenía el dron utilizado para estudio. De esta forma, si la aeronave no tripulada que choca contra un avión fuese mucho mayor, podría dañar seriamente el motor u otras partes del mismo, complicando su continuidad en el aire sin riesgo para los pasajeros.

No más comparaciones entre drones y aves

A menudos algunos expertos quitan importancia a la presencia de drones en el aire comparándolos con las aves que reinan en el cielo. Según Poormon, que ha estudiado el impacto de pájaros contra aviones durante 40 años, no se puede comparar para nada el daño que causan los pájaros en una gran aeronave con el que provocan los drones, aunque sean de tamaño similar.

Las simulaciones de impactos de aves contra aviones mostraron que los animales hacen más daño aparente a las naves, pero los drones destruyen más su estructura interna, es decir, mucho más peligroso. Por ejemplo, es muy posible que el dron acabe con uno de los mástiles del ala y provoque que este pierda el equilibrio.

Aunque el tamaño del avión del experimento no era igual que el de uno que transporta a cientos de viajeros habitualmente, los investigadores le dan gran importancia a las conclusiones encontradas. Por ello, Kevin Poormon avisa para que se tomen ya las medidas necesarias:

Queríamos ayudar a la comunidad de aviación y la industria de aviones no tripulados a comprender los peligros que incluso los drones recreativos pueden representar para los aviones tripulados antes de que ocurra un evento significativo. Pero hay poca o ninguna información sobre el tipo de daño que pueden hacer los UAV, y la información que está disponible solo proviene de modelos y simulaciones.

La única forma de demostrar con información verdadera que los drones son verdaderamente peligrosos era realizar una colisión real. Los expertos de la Universidad de Dayton lo han hecho, manifestando así que que las regulaciones en el uso de drones son necesarias y tienen que llegar urgentemente antes de poner en peligro la vida de personas.