Con el paso de los años y el aumento de las innovaciones tendentes a mejorar la robótica, hemos asistido a una tendencia desarrolladora como nunca antes se había visto. Ahora, gracias a los adelantos llevados a cabo en inteligencia artificial, es más posible que en un futuro podamos convivir con humanoides. Ahora bien, ¿cuánto tiempo queda en realidad para que se produzca esta escena?

Es muy pronto para saberlo, pero algunas de las tecnologías que ya han sido creadas nos hace recapacitar al respecto. ¿Recuerdas a Sophie? Este prototipo es el resultado de un proyecto que culminó en 2017. Han pasado 3 años desde las primeras imágenes de este robot, un tiempo suficiente como para que se hayan incorporado novedades de gran relieve. Y bien, hacia dónde deberían vira este mercado?

Los robots no son capaces de tener sentimientos o expresar emociones intensas, todavía

Sin duda alguna, el apartado de las emociones es una de las asignaturas pendientes. El principal problema es que es muy difícil, copiar en un lenguaje de programación, los sentimientos que puede tener una persona. En términos físicos sí, pero no expresar algunas de las partes esenciales de los mismos. El mejor ejemplo nos lo muestra una sonrisa.

Los proyectos de humanoide actuales saben formar, incluso de forma natural, la curvatura de la boca para expresar felicidad. Sin embargo, estos robots no son capaces de, entre otras funciones, interpretar el humor o, simplmente, expresar emociones como el dolor o la simple acción de sudar. ¿Cuándo será el ser humano capaz de crear en estos seres artificiales este tipo de sensaciones?

Un total de 2 proyectos completamente diferenciados han conseguido, precisamente, que sendas alternativas hayan podido desarrollar estas facultades. ¿Cómo lo han conseguido? ¿Cuáles son las nuevas líneas de investigación que se abren de ahora en adelante? He aquí el proceso para lograr, hoy un poco más, que la progresión del concepto de humanoide pueda tener más sentido.

Así pueden los robots del futuro sentir lo que significa el dolor

El dolor físico de las personas tiene lugar debido, principalmente, a que poseemos puntos de presión por todo el cuerpo. Esto es lo que provoca que exterioricemos esta sensación cuando ejercemos más fuerza de la que se debería. Ahora bien, ¿cómo ha sido posible crear este sentimiento tan personal? La clave está en el trabajo elaborado por la Universidad de Osaka (Japón).

Affetto ha sido creado para exteriorizar su sensación de desagrado por el dolor. Nobbot

Su nombre es Affetto y, su principal carta de presentación, radica en la disposición de hasta un total de 116 puntos de presión en diferentes puntos de su cara. De esta forma, el robot es capaz de interpretar el dolor ante un tirón por parte de cualquier usuario. La reacción, curiosamente, consiste en establecer un patrón de sonrisa, desagrado o, simplemente, confusión.

Affetto es un ejemplo más sobre el realismo que imprimen los humanoides actuales

Según se puede leer en el portal tecnológico Hoy incorpora una innovación que permite conocer hasta qué punto se está haciendo una mayor presión sobre la piel sintética. El objetivo es conseguir una fórmula que permita su introducción en el resto de unidades que están siendo creadas, a día de hoy, en múltiples líneas de investigación. Ahora bien, ¿cuál es la principal cualidad de Affetto?

El nivel de realismo que se ha introducido en este programa permite que podamos hacernos una idea sobre qué puede significar esta tecnología en el futuro de la robótica. ¿Estamos más cerca de lograr productos capaz de llegar a sentir empatía? ¿Podremos tener relaciones sociales con estos seres biomecánicos en un futuro? A día de hoy es irrisorio, pero no es descartable.

Sudor, una herramienta con más sentido que el puramente estético

Siguiendo con el ejemplo anteriormente puesto de Sophie, ¿imaginas que pudiese llegar a ‘sudar’? El nivel de realismo iría, todavía más, a un nuevo nivel. Ahora bien, ¿y si además cumpliese una función vital en el robot del futuro? El sistema de regulación del ser humano podría llegar a esta tecnología para cumplir, principalmente, esa función. Sí, el sudor servirá para que el robot traspire.

Los robots del futuro ya son capaces de sudar o llorar. Robotix

Un nuevo proyecto llevado a cabo entre la Universidad de Cornell y el Instituto Italiano di Technologia, ambos situados en Italia, han creado un brazo robótico que dispone de un sistema de orificios por los que se condensa el agua. Esto es así con el único objetivo de reducir la temperatura presente bajo el tejido exterior de un robot.

El sudor, aunque sea artificial, permite reducir la temperatura presente en un cuerpo

De esta forma, se consigue reducir el calor presente en un espacio en el que hay una serie de motores que no cuentan con ventilación suficiente. La concentración presente en su interior podría provocar un crecimiento crítico de la temperatura. Con este sistema, se consigue, básicamente, mantener una ambiente idóneo para el trabajo.

Teniendo en cuenta que estos 2 apartados son completamente compatibles con la ciencia humanoide, ¿llegaremos a ver soluciones con estas habilidades incluidas? Para saberlo, lo cierto es que habrá que esperar todavía un tiempo.