Mmm… sushi. ¿Qué hay más delicioso que este manjar de origen japonés? Quizás ir un paso más allá y comerlo completamente cuadriculado, emulando las piezas de LEGO o los gráficos de 8 bits de antaño. Imagínatelo en Instagram: las fotos de #foodporn ya no volverán a ser lo mismo.

Deja de elucubrar porque el sushi de 8 bits es una realidad, como han podido ver los visitantes de la conferencia SXSW de la mano de Open Meals. Es original, pixelado y por supuesto comestible, procedente de piezas de impresión 3D.

La idea es clara: que cualquiera pueda disfrutar de sushi en cualquier parte del mundo al más puro estilo nipón, pero es extensiva a cualquier otra comida típica como puede ser la pizza, los tacos o la paella. Sin trampa ni cartón, solo píxeles.

Para que quede claro: el aspecto de 8 bits solo es algo estético, porque este curioso sushi estaría casi tan increíble como el que puedes comer en el mejor restaurante de Osaka. ¿Cómo es eso posible?

No ha sido fácil. Este proyecto se sustenta en dos componentes clave. El primero es Food Base, una plataforma digital que almacena de forma precisa ciertas medidas como son el sabor, la forma, el color, nutrientes y texturas de distintos tipos de comida.

Como Open Meals ha declarado para Mashable:

La base de datos pretende ser el fundamento para lograr reproducciones de comida auténtica.

Como iTunes de Apple, quieren que su base de datos sea el lugar para que la gente busque, descargue y actualice cualquier tipo de comida del mundo. La receta de cosquillas de tu abuela o las cookies perfectas, al alcance de tu boca.

El segundo componente encargado de que podamos comer auténticas especialidades gastronómicas de todo el planeta es el Pixel Food Printer, un brazo robótico customizado encargado de imprimir los pequeños cubos que conforman las recetas con un gel comestible.

Delicioso y pixelado sushi. Mashable

Pero, ¿por qué en cubos o píxeles? ¿No sería más realista hacerlo en conjunto, como si fuera de verdad? Tiene su razón de ser: cada pixel es inyectado con diferentes sabores, colores, nutrientes, etc., de forma que combinados conjuntamente puedan ofrecer un plato que sea como el original, pero pixelado. No obstante, las últimas fases del proyecto de Open Meals han intentado reducir los bloques al máximo para que la comida luzca lo más realista cuando se monte.

Y la pregunta del millón, ¿a qué sabe? Raymond Wang echa un jarro de agua fría al proyecto asegurando que queda mucho por hacer en este aspecto. Codificar el gel con los sabores adecuados es un desafío que aún está muy verde para llegar a ser competencia real a la comida de verdad. Pero hay que reconocer que el aspecto es espectacular.

Aunque luce espectacular, cualquier parecido con el sabor original es pura casualidad

Esto es solo el principio. Open Meals no solo quiere acercar la gastronomía del mundo a cualquier lugar, sino que los astronautas puedan deleitarse con menús variados, sabrosos y saludables, algo que ayudaría muchísimo en los largos viajes y la gestión de sus reservas y residuos, sobretodo teniendo en cuenta que se prevé que las heces sean depuradas para fabricar con ellas alimentos.

Otra alternativa de uso tiene como destino que los grandes chefs puedan llevar sus creaciones a los hogares de aquellos que así lo quieran. ¿Te imaginas cenar unos cubitos del último plato de Dabiz Muñoz?

De momento se trata solo de un prototipo con muchas horas por delante para mejorarlo. Y es que todavía es pronto para que Open Meals comercialice este proyecto, algo que imaginamos no será barato, pero estamos seguros de que será todo un éxito, al menos para los usuarios de Instagram.