Casi medio siglo después de la llegada del primer hombre a la luna, nos encontramos inmersos en una nueva y emocionante carrera espacial azuzada por el gurú Elon Musk. ¡Hay tanto por hacer! Vuelos espaciales comerciales para trasladarnos de una punta a otra del mundo, el lanzamiento de 12.000 satélites para lograr un internet global barato y a gran velocidad, la colonización de Marte

Convertir las heces en comida podría ser la solución de los viajes espaciales largos

Pero viajar al espacio no está al alcance de cualquiera, aunque cada vez esté más a la orden del día. Los astronautas se entrenan a conciencia para ello, teniendo en cuenta el daño que ejerce el espacio exterior a nuestro cuerpo en general y a nuestro corazón en particular. Y no solo eso, también llevan a cabo una dura formación. Por si no fuera bastante, vagar en la inmensidad del universo tiene una dura pega: la comida podría ser una mierda.

No, no me he tomado una licencia poética. Llevar comida al espacio es costoso, cultivar comida en medio de un viaje estelar es complicado y requiere mucho tiempo, así que una buena manera de reducir desechos y al mismo tiempo abastecer a la tripulación es convertir las heces de los astronautas en algo comestible.

Foto tomada por el SpaceX desde el espacio. Mirror

De hecho, esta desagradable realidad podría marcar la diferencia entre las "pequeñas" excursiones que hemos llevado hasta ahora por el universo o una exploración completa. A un equipo de investigadores de la universidad estatal de Pensilvania se le ha ocurrido la idea de usar microbios para romper rápidamente los sólidos y líquidos generados por nuestro cuerpo, evitando al mismo tiempo la generación de gérmenes patógenos. La sustancia resultante podría convertirse en deliciosa comida espacial.

¿Cómo convertir los excrementos en comida?

Christopher House, uno de los investigadores, lo explica así para Science Alert:

Es un poco extraño, pero el concepto sería un como como Marmite o Vegemite, donde la pasta que comerías sería un aglomerado de sustancia procesada por los microbios.

Mmmmm, ¿a quién no se le ha abierto el apetito con esta declaración? Para redondear el menú, los científicos usarán los estándares de los fabricantes de caca artificial y un tipo de microbios para generar un sistema de 1,22 metros de largo. Allí tendrá lugar una digestión anaerobia similar a nuestra digestión al tratamiento de aguas residuales, y que no requiere oxigeno.

Una vez metalizados los excrementos, queda lo más difícil: convertirlo en algo nutritivo. Es posible: resulta que esta fermentación genera metano, que a su vez sirve para alimentar al microbios Methylococcus capsulatus, que generalmente se emplea en la industria para producir suplementos y pienso para animales. ¿El resultado? Un compuesto muy nutricional con un 52% de proteínas y un 36% de grasas. Que esté rico es otra historia.

Esta comida sí que es una m***. Science Alert

Para evitar la probabilidad de que existan patógenos presentes que hayan sobrevivido al proceso, los investigadores incorporaron otros microbios y un entorno a altas temperaturas, letal para las bacterias y los virus. De nuevo, un procedimiento que recuerda bastante a la depuración de las aguas.

Durante los tests iniciales, el equipo de investigación logró eliminar entre un 49 y un 59% de los sólidos en solo 13 horas, una velocidad muy superior a los procesos de depuración, aunque se trata de un estudio en fases preliminares que todavía no se ha puesto en marcha. Hacerlo en el espacio será todo un reto.

Pero House es optimista:

Imagina si alguien es capaz de perfeccionar nuestro sistema para poder aprovechar el 85 del carbón y nitrógeno procedentes de nuestro cuerpo, convirtiéndolos en proteínas sin usar hidroponía ni luz artificial.

La comida, un factor limitante en la carrera espacial

Para un viaje tan largo como el que llevará al ser humano a Marte, o incluso a Saturno, almacenar la reservas de alimentos necesarias requería mucho espacio y mucho peso, lo que repercutiría tanto en el diseño como en el gasto de combustible.

Aunque es posible cultivar vegetales mediante la agricultura hidropónica, se necesita mucho tiempo y energía para que maduren, lo que constituye una limitación importante en medio de la vasta inmensidad del universo.

Así que aunque suene repugnante, reciclar nuestros desechos es la opción más inteligente para solucionar este problemas y de hecho, ya existe un sistema para reciclar orina en el ISS. Las heces solo es un paso lógico más.