Desde el martes, el espacio tiene un nuevo nombre en el firmamento: Elon Musk y su SpaceX, que lograron poner un Tesla Roadster color cereza orbitando alrededor de la Tierra en el que es, sin lugar a dudas, el anuncio publicitario más caro y efectivo de todos los tiempos.

Pero el éxito de Musk y el Falcon Heavy (anécdotas aparte) ha servido como detonante para una próxima y emocionante nueva carrera espacial. Como ya sucediera durante la Guerra Fría, ahora numerosas firmas privadas y administraciones buscarán revalidar su poderío económico y tecnológico con una meta clara: Marte.

A pesar de las excentricidades del millonario sudafricano, no podemos olvidar su duro trabajo que lleva detrás más de un lustro de desarrollo y una inversión brutal. Y es que, a pesar de su alegría, Musk no oculta los retos inherentes a su hazaña, como podemos leer en Mashable:

Intentamos cancelar el programa Falcon Heavy tres veces en SpaceX.

Los desafíos técnicos a los que Musk y sus colegas se enfrentaron con el cohete eran mayores de los esperado, pero finalmente lo llevaron a cabo. ¿Y ahora qué?

Lanzamiento del Falcon Heavy. Mashable

Una nueva carrera espacial

Con solo 90 millones de dólares por lanzamiento, el SpaceX Falcon Heavy es uno de los programas espaciales más baratos que existen. El Proton ruso o el Long March 5 chino cuestan lo mismo, pero el alcance de estos cohetes es mucho menor.

El SpaceX Falcon Heavy es el programa espacial más barato del mercado

Como explica el analista espacial Bill Ostrove, lanzar el Delta IV Heavy tiene un precio que va de 350 a 400 millones de dólares. Obviamente, no está al alcance de cualquier bolsillo privado ni de cualquier país, pero es asequible para la industria aeronáutica y las grandes potencias.

El propio Trump se congratuló tras el éxito del Falcon Heavy, centrándose especialmente en lo que atañe a su país, esto es, la colaboración de la NASA y que se lanzase desde suelo estadounidense.

Phil Larson, antiguo empleado de comunicaciones de SpaceX, lo explica:

Invertir en el transporte espacial con cohetes producidos y lanzados desde Estados Unidos es importante para la competitividad y seguridad nacional de nuestro país.

Y es que aunque la colonización de otros planetas sigue en la mente de todos y la puesta en órbita de satélites siga siendo una práctica de plena actualidad, los vuelos espaciales comerciales se han tornado en algo más asequible que nunca.

De hecho, aunque Estados Unidos esté orgulloso de la misión del SpaceX, la firma de Musk tiene sus propios objetivos privados y un nicho de mercado por explotar. Pero Elon Musk no esconde que también quiere formar parte de la carrera espacial y ya prepara su siguiente gran ambición: el Big Falcon Rocket o BFR.

Big Falcon Rocket. The Verge

Big Falcon Rocket (o big fucking rocket)

Ahora que el Falcon Heavy ha cumplido su objetivo, Musk ya se encuentra centrado su próximo proyecto, el BFR. De hecho se prevé que Big Falcon Rocket comience con sus vuelos de prueba el próximo año.

El BFR será el cohete más potente de SpaceX: 31 motores y una gran nave espacial que posibilitará el viaje de personas al sistema solar. Y es que el Falcon Heavy parece que quedará como vehículo de carga espacial y no para vuelos tripulados.

El propio Elon Musk lo ha aclarado:

Aunque todavía hay muchas incertidumbres en el programa BFR, nos vamos a centrar en él. En cuestión de 3 ó 4 años haremos un vuelos cortos de prueba alrededor de la Tierra.

Falcon 9 y Dragon

Como explican en The Verge, no podemos olvidarnos que SpaceX es un negocio y como tal, necesita ganar dinero. El calendario de lanzamientos de SpaceX es ambicioso y si en 2017 ya consiguieron lanzar 17 vuelos con el Falcon 9, este año se superarán.

Aunque la mayoría de estos vuelos enviarán satélites o cargas al espacio, los que acapararán los focos serán los que trasladen astronautas. Por el momento se sabe que la compañía realizará una misión de demostración a mitades de año usando el Falcon 9 y una nave Dragon vacía, que próximamente albergará pasajeros.

SpaceX podría transportar pasajeros al espacio en 2018

Y si todo va bien, antes de que acabe el año un grupo de astronautas de la NASA podrían repetir el vuelo, esta vez dentro de Dragon. No obstante, las certificaciones van despacio y algunos informes aseguran que por cuestiones de seguridad este lanzamiento se podría demorar hasta 2019.

El SpaceX lleva usando Falcon 9 desde hace 8 años, un tiempo en el que ha ido actualizándolo sobre la marcha y será en 2018 cuando veamos su versión final, que se bautizará como Block 5. Entre las mejoras realizadas se encuentran triplicar la fuerza de elevación respecto al modelo primigenio o duplicar la capacidad de carga que puede llevar al espacio.

Para evitar contratiempos como el de la lanzadera del Falcon Heavy, SpaceX planea implementar un mecanismo que recoja el carenado para que este no caiga al océano durante el lanzamiento e incluso una nave espacial como Dragon, en caso de caída.