La última década está viviendo una explosión tecnológica en todos los sectores. Si nos dicen a finales del siglo pasado, que en el año 2018 habría coches, aunque sean en pruebas muy iniciales, circulando sin conductor por calles y autopistas de Estados Unidos y otros países, muchos habríamos creído que sería parte de algún loco guión de cine. Sin embargo, empresas con años de investigación, empiezan a ver florecer las semillas que han ido plantando, y una revolución se acerca al sector privado de la conducción.

Copilotos en la carretera

Fue en el año 2014, cuando Zoox, que es como se denomina la compañía de la que trata este artículo, fue creada con el simple propósito de llevar a la conducción autónoma a un nivel más allá de lo que cualquier otra compañía podía concebir. En palabras de los fundadores de la empresa:

Nuestro objetivo es reformar la estructura fundamental alrededor del potencial de la inteligencia artificial y la movilidad.

Los prototipos de Zoox parece sacados de Mad Max

La compañía, en la actualidad, está trabajando en dos modelos diferenciados de vehículos. Por una parte, con el desarrollo de las pruebas en la Estación Naval Aérea de Alameda, tiene a sus dos monstruos llamados VH4 y VH5. Unos vehículos completamente desarmados en estructura, con cables de colores por todos sus rincones y, lo más importante, una capacidad de conducción autónoma sorprendente.

En sus inicios, la compañía constaba de tan sólo seis trabajadores, mientras que en la actualidad ya son más de 400 las personas que contribuyen con sus distintos conocimientos a que, en una meta ya cercana como es el año 2020, los coches autónomos de Zoox puedan transportar a personas en su interior, sin importar la zona por donde deban transitar. En este caso, la empresa dispone de un segundo tipo de vehículo, construído sobre un Toyota Highlander.

Existe un gran problema para las compañías de coches autónomos

La gran novedad que plantean desde Zoox es que llevan la conducción sin conductor a un nuevo nivel, ya que pueden circular en ciudad, autopista o cualquier tipo de carretera señalizada. Tim Kentley-Klay, fundador de la compañía junto con Jesse Levinson, hablando acerca de uno de los mayores problemas a los que se están enfrentando, asegura que:

Uno de los aspectos más díficiles de gestionar en la conducción autónoma es la predicción. No sólo debes entender el estado del mundo en la actualidad, sino que necesitas saber cual será el estado del mundo en un futuro cercano.

A las puertas del futuro

Las repercusiones de la llegada de este tipo de vehículos, merecen ser apartadas en estos párrafos finales. Quizás el sector del transporte privado de personas, en el que el taxi ha sido siempre el rey, ahora tenga muchos más participantes. La llegada de nuevos actores a este escenario, prueba que la tecnología no ha hecho nada más que acto de aparición, por el momento.

Prototipo de vehículo autónomo. Bloomberg
El corto plazo es tiempo para seguir investigando

Aún es pronto para asegurar que compañías, como Zoox, vayan a ser un rival temible en el corto plazo para empresas como Uber o Cabify, aunque dentro de unos años, más les vale haberse puesto en contacto con la realidad autónoma, porque parece ser que esta tecnología va a compartir muchos momentos con nosotros. Puede ser que la convivencia de vehículos corrientes junto con los coches autónomos, necesite de un largo período de adaptación, pero no me cabe la menor duda de que varias décadas en el futuro, la conducción autónoma será tan habitual como coger el transporte público, al menos en las grandes capitales del mundo.

Los grandes equipos que se encuentran detrás de las compañías de transporte autónomo como Zoox, Hyperloop o Waymo llevan años trabajando en la sombra en prototipos e inteligencias artificiales que posibiliten la conducción sin necesidad de que haya alguien al volante. Algunos accidentes de tráfico recientes, como puede ser el caso del atropello mortal en el que Uber fue el triste protagonista, no quita ni un ápice de sentido al desarrollo de esta tecnología. Es más, le añaden una dosis extra de motivación para perfeccionar la misma.