“Tenemos la fibra más rápida”: por qué no debes fiarte de esta publicidad y en qué debes fijarte
Tener la fibra óptica más rápida no está mal, pero no debe ser un factor decisivo que se deba utilizar para contratar una compañía. Te contamos todo lo que hay detrás.
El sector de las telecomunicaciones es uno de los más competitivos de cara a las empresas, razón por la que son tantas las estrategias comerciales seguidas con el fin de captar clientes, incluyendo incluso técnicas como las del timo de la doble llamada. Una de las ideas para conseguir más ventas suele ser hablar de la conexión de fibra óptica más rápida según estudios independientes, hasta el punto de que son muchos los operadores que colocan este dato en sus páginas web.
Sin embargo, la realidad es que este dato en la actualidad no tiene demasiada relevancia y, si se cuenta con la cobertura de fibra óptica FTTH adecuada, la realidad es que no debería ser algo a tener en cuenta al escoger la mejor oferta.
La realidad detrás de las ofertas con la fibra óptica más rápida
Dentro del sector de la conectividad, son muchas las herramientas que existen a la hora de verificar las velocidades de red, siendo los test de velocidad los más frecuentes. En este sentido, marcas como Speedtest by Ookla o nPerf son algunas de las más populares, y cada día miles de personas las utilizan para verificar que todo funciona bien.
Cada cierto tiempo, publican los resultados y estadísticas agrupados por países y operadores, y es justo en este punto en el que se ofrecen los diversos premios a las compañías más rápidas. Estos resultados se basan en métricas reales medidas por los usuarios en las diversas pruebas de velocidad, y por norma general filtran los resultados para quedarse únicamente con las empresas más relevantes de telefonía.

Son muchos los factores que pueden alterar los resultados de las pruebas de velocidad
Ahora bien, la realidad es que son muchos los factores que pueden afectar a dichas pruebas, pues por ejemplo si se hace un test estando muy alejado del router Wi-Fi, lo más probable es que los resultados acaben siendo considerablemente inferiores a los reales.
Sin embargo, lo realmente importante y por lo que no debes dejarte engañar, es que por norma general la velocidad de conexión que ofrecen los operadores de fibra óptica es la contratada. Hay excepciones, pero normalmente si por ejemplo decides contratar una conexión con 300 Mb de fibra óptica, si haces una prueba de velocidad en condiciones óptimas debería arrojarte 300 Mbps como resultado. Y, esto mismo, se replica a los 600 Mbps, los 1.000 Mbps o los megas que optes por contratar.
De esta forma, si son más los usuarios que han acabado optando por contratar un paquete con una mayor velocidad de fibra óptica, no cabe duda de que las probabilidades de que los resultados de las pruebas de velocidad serán mayores. Y, si esto se aplica a un gran número de clientes, está claro que será más fácil conseguir el primer puesto en las comparaciones de velocidad.
Por otro lado, otro punto muy importante y a tener en cuenta es que estas pruebas de velocidad filtran en sus resultados por proveedores de conexiones fijas. Sin embargo, no se tiene en cuenta qué tipo de conexión se está usando. Esto es algo importante puesto que, si bien marcas más recientes y pequeñas no lo hacen, otros grandes como Movistar, Orange o Vodafone continúan ofreciendo conexiones ADSL, VDSL y de otros tipos similares a quienes lo necesitan. Y, este tipo de conexiones que también contribuyen a los resultados de los tests de velocidad, son considerablemente más lentas y tienen una latencia muy superior.
La velocidad de la fibra óptica es la que decides contratar, no hay una más rápida que otra
Como comentábamos, a pesar de que hace algunos años debido a factores externos como la distancia entre el domicilio y la central de conexiones ADSL la velocidad de navegación podía verse alterada, la realidad es que con las conexiones de fibra óptica FTTH esto no sucede.

La velocidad de fibra óptica que recibes es la que decides contratar
Normalmente los operadores dejan escoger a sus clientes entre diferentes paquetes para conectarse a Internet con fibra óptica de 100 Mb, 300 Mb, 600 Mb o incluso 1 Gb de conexión. Lo interesante de este tipo de tarifas es que, por lo general, garantizan la velocidad a todos sus clientes. De esta forma, la velocidad de la conexión a Internet no cambia entre operadores, sino que realmente es la que se decide contratar.
Si en un determinado operador se elige una oferta con 300 Mb de fibra óptica, y se decide cambiar a otro pero con una oferta de más velocidad, por ejemplo 600 Mb, la realidad será que el segundo operador ofrecerá más velocidad. Sin embargo, si en el primer operador se hubiese elegido una oferta de 600 Mb, la velocidad de navegación sería exactamente la misma, no habría una fibra más rápida que otra.
De esta forma, cualquier oferta que indique que la fibra óptica de un operador es más rápida que la de otro resulta engañosa, al menos siempre y cuando se escoja la misma velocidad al contratar. Lo único que podría variar es la latencia o el ping en función de la marca seleccionada y de la instalación que se tenga en casa, pero por norma general en las conexiones de fibra no suele suponer una variación importante en la experiencia de navegación.
El único caso en el que podría cumplirse esta afirmación es en el que un operador disponga de un paquete de fibra óptica y otro no. Por ejemplo, las marcas más pequeñas normalmente no suelen ofrecer la fibra óptica de hasta 1 Gb como lo hacen las grandes, por lo que al haber un cambio en el paquete sí puede notarse un incremento en las velocidades de carga y descarga. Incluso hay operadores que se encuentran ofreciendo aún más con fibra de hasta 10 Gb, que lógicamente dan mejores resultados en las pruebas de velocidad que el resto. También hay que tener en cuenta la posibilidad de que se dé también un cambio de tecnología.
Sin embargo, en el resto de los casos, los mensajes de que se cuenta con la fibra óptica más rápida o similar pueden ser completamente ignorados. Se trata de una estrategia comercial utilizada para captar más clientes haciendo uso de la fiabilidad, pero que realmente no resulta de interés para la mayoría de los usuarios.