Abres los ojos. Qué sueño. Venga, una miradita rápida para ver qué ha pasado en ese grupo de WhatsApp mientras dormías. Te pones de pie, levantas la persiana y vas al baño. Repasemos Twitter mientras tanto. Una ducha caliente y de camino a la cocina a preparar el primer café del día. El olor a tostadas te pilla actualizando tu estado de Facebook. No has salido aún de casa y ya has mirado el móvil varias veces. Imagínate lo que llegas a hacerlo durante todo un día. O más aun, durante todo un año.

Imagina pasar en el gimnasio el mismo tiempo que dedicas a tu móvil: ¡Menuda operación bikini!

No hace falta que tu cabeza eche humo calculándolo, alguien ya lo ha hecho por ti: casi 6 semanas, 41 días para ser exactos, de media. Según un estudio publicado por el Daily Mail, esto equivale a 2 horas y 40 minutos cada día. Imagínate que los empleases en el gimnasio: ¡Menuda operación bikini te ibas a pegar la próxima temporada!

Eso sí, el estudio está centrado en adolescentes, pero no hace falta irse muy lejos para ver a muchos viejóvenes en la misma situación.

Jóvenes y no tan jóvenes viven enganchados al móvil

El estudio en cuestión analizó a 1.500 jóvenes en su entorno familiar para descubrir la ingente cantidad de tiempo que emplean con su teléfono, llegando hasta los 48 días al año mandando mensajes y usando apps en la ciudad de Liverpool. Con estas cifras, no es de extrañar que nuestros cuerpos se estén alterando como nunca antes lo habían hecho.

Los jóvenes miran de media casi 3 horas el móvil al día. Pakitan Tribe

Los adolescentes de Cardiff y Glasgow ocuparon respectivamente la segunda y tercera posición. Al fondo del ranking, los jóvenes londoners con "solo" 37 días. En todo caso, no dejan de ser cifras abrumadoras y probablemente si se extrapolase el estudio a otros países se descubriría que no es un hecho aislado sino algo común.

De hecho, en 2015 la CNN publicó que de media, los jóvenes pasaban 9 horas al día frente a una pantalla: viendo la televisión, con videojuegos, con música o vídeos en streaming, comprobando las redes sociales, chateando…

Vix Leyton, de broadbandchoices (la web que dirigió el estudio), intenta explicar las causas:

Los teléfonos móviles están abriéndonos las puertas a poder comprar las 24 horas del día, conocer las noticias en tiempo real y constituyen uno de nuestros principales medios de entretenimiento.

Por cierto, si lo tuyo es comprar online, es preferible que lo hagas desde el ordenador, porque se ha demostrado que tanto los móviles como las tablets despiertan nuestro lado más consumista e impulsivo.

Cómo lo ven los padres

En un interesante giro de los acontecimientos, más de la mitad de los padres se preguntan cómo pudieron sobrevivir ellos sin internet o sin un teléfono móvil cuando eran adolescentes. Y es que, contrariamente a ese sentimiento tecnófobo y en algunos casos hipócrita del que muchos adultos hacen alarde, la realidad es que internet es una ventana al mundo única y maravillosa. Por supuesto, usado con cabeza, un móvil es una herramienta que nos permite realizar infinidad de tareas de todo tipo.

Separarse del móvil genera ansiedad y estrés

Para un 45%, el desarrollo y popularización de estas tecnologías han hecho que ser joven sea mucho más sencillo que cuando ellos lo eran. Algo curioso, porque si bien el acceso a la cultura, videojuegos, ocio… es más asequible ahora; la juventud actual también se enfrenta a retos como la gestión adecuada de su tiempo, la concentración, las redes sociales y la exposición pública o el bullying 2.0.

En todo caso, el 66% de ellos no se cambiaría por sus hijos e incluso un abrumador 85% cree que la ausencia de internet y de móvil les hacía más libres. De hecho, la dependencia es tal que la separación genera un estrés y ansiedad comparables al que sufren los niños cuando se les separa de sus padres.

No sin mi móvil

Pero la adicción va mucho más allá de lo que podemos pensar. Como relatan en el diario británico Metro, unos investigadores de la Hungarian Academy of Sciences and Eotvos Lorand University de Budapest realizaron un curioso experimento entre 87 jóvenes de edades comprendidas entre los 18 y 26 años que poseían un smartphone.

¿Cuántas veces miras el móvil al día? Trends & Health

A cada participante se le confinó en una habitación con un escritorio, una silla, un armario, un portátil, algo de prensa y un peluche. Se procedió a monitorizar sus constantes vitales y aunque ellos no lo sabían, estaban siendo grabados.

En ese momento, les proporcionaron un test matemático que tenían que completar con la calculadora de su móvil. Antes de ofrecerles la segunda batería de preguntas, a la mitad de ellos se les pidió que apagaran sus móviles, pero que los dejaran cerca. A la otra mitad, se les hizo guardarlo en el armario. Para ayudarles en la resolución, se les proporcionaron calculadoras u otros móviles. Tras acabar el test, les hicieron esperar unos minutos.

Para sorpresa de todos, aquellos participantes a los que les hicieron guardar su móvil en el armario, mostraron un cardiograma que se podía ajustar al que tiene una persona que sufre estrés post traumático. Además, muchos de ellos dieron muestras de nerviosismo, jugueteando con su entorno, arañando cosas, mordiéndose las uñas…

Y lo que es más increíble: un 20% de ellos se inclinó de forma inconsciente hacia el lado en el que estaba situado el armario. Sin embargo, aquellos a los que les retiraron el móvil pero les dieron un sustituto, sufrieron efectos menos significativos.

Analizando las respuestas de los tests realizados conjuntamente con las grabaciones y los cardiogramas muestran que los móviles alivian tensiones y proporcionan confianza y seguridad, solo con tenerlos cerca. Obviamente estamos ante una generación de jóvenes que no conciben la vida sin sus smartphones porque simplemente, han nacido con ellos.