En la sección de Urban Tecno de motor estamos emocionados con las posibilidades de los coches eléctricos, los híbridos y la conducción autónoma, pero quizás nos hemos quedado cortos. Y es que imaginamos coches sin conductor, pero ¿por qué no aviones?

¿Te imaginas en menos de una década atravesando el océano montado en un avión sin piloto?¿cómo serían esos terribles momentos en los que desde megafonía la voz del comandante llama a la calma al atravesar turbulencias? Sea como sea, esperemos que reconforte más que Siri.

¿Quién llamará a la calma cuando haya turbulencias?

De hecho, podría hacerse realidad en 2025, según un estudio del banco suizo UBS que publica Mashable.

Desde luego, desde un punto de vista tecnológico se trata de una realidad plausible a corto o medio plazo, no así para sus potenciales clientes.

Una medida muy rentable para las compañías aéreas

Estos aviones que se vuelan solos podrían ahorrar a la industria aeronáutica aproximadamente 35.000 millones de dólares según apunta la cadena de televisión norteamericana CNBC, pero además, harían de los vuelos algo más seguro y eficiente.

Obviamente, ya no habría cabida para el error humano, el cansancio o los descuidos. Nadie requeriría descansar y todo el mundo estaría de buena cara ante un vuelo Londres – Nueva York y Nueva York – Londres porque sencillamente, para las máquinas no existe el frío, el agotamiento o el dolor.

Aunque sea tecnológicamente posible, la sociedad es reacia a los vuelos sin piloto

Además, también se recortaría en entrenamientos de personal y se ahorraría en combustible al optimizar las rutas únicamente teniendo en cuenta la distancia.

Así que sobre el papel, todo sería maravilloso, ¿verdad? Pues va a ser que no.

O quizás, no tan rentable

Puede que la tecnología esté ahí y el ahorro sea un hecho, pero ¿de qué vive una línea aérea? De sus clientes. He ahí la cuestión. De acuerdo con la encuesta realizada por UBS solo un 17% de las 8.000 personas encuestadas aceptaría tomar un vuelo sin piloto.

Y es que al parecer, nadie ha tenido en cuenta el factor confianza. La mitad de los entrevistados aseguraron que no cogerían ese vuelo ni aunque fuera más barato que uno normal, una rebaja que cabría esperarse dado que se estima un ahorro del 11% en Estados Unidos y de solo un 4% en Europa, según The Guardian.

The Verge estratifica los resultados obtenidos en función de la edad y origen. Así, este porcentaje en los más jóvenes (el margen entre los 18 y 34 años de edad) sube hasta un 27% y alcanza el pico máximo del 31% entre las personas de 25-34 años.

Asimismo, los alemanes y franceses son los más reacios a tomar un vuelo pilotado de forma autónoma con un 13%. En el otro lado de la balanza se encuentran los estadounidenses, que llegan a aceptarlo en un 27% de los encuestados.

Así que además de seguir innovando tecnológicamente, a las aerolíneas en particular y al sector del transporte en general, les toca trabajar muy duro en la confianza del público, si no quieren que sea un fracaso, tanto en vuelos sin pilotos como en conducción de vehículos autónoma.

Una cuestión de confianza

Qué duda cabe que se están realizando esfuerzos en este sentido. No solo vale con desarrollar la Inteligencia Artificial, también es necesario acercarla a la sociedad y demostrar su eficiencia y seguridad. Una de estas iniciativas la realiza la universidad de Oregon State con su proyecto DARPA, encargado de demostrar a la gente cómo funciona la IA.

En Dubai se está promocionando un servicio de taxis voladores autónomos cuyo periodo de prueba comenzará próximamente. Otro ejemplo es el coche volador que emplea hidrógeno como combustible que la empresa israelí Urban Aeronautics planea implementar para 2022.

Pero claro, aunque normalicen la realidad de la conducción autónoma, no es lo mismo sobrevolar la ciudad que atravesar el mundo en un vuelo comercial. De todos modos, a día de hoy hay muchas partes del vuelo que ya se encuentran completamente automatizadas.

La sustitución de pilotos se hará de forma gradual, dejando en última instancia los vuelos comerciales

No obstante, todo es cuestión de tiempo. La idea es que los taxis aéreos y los vuelos de mercancías sean los primeros en usar el vuelo sin piloto. Posteriormente, serán los jets de negocios y los helicópteros.

El último paso será por fin, los vuelos comerciales. En estos últimos, se sustuirán los pilotos gradualmente. Primero uno de los dos miembros de la cabina y finalmente ambos.

Desde luego, estos proyectos juegan a favor de la normalización de la conducción autónoma. Pero la gran baza de las aerolíneas es que el sector de la sociedad más proclive a tomar un vuelo sin piloto, los jóvenes entre 18 y 34 años, envejezca y las nuevas generaciones sean más receptivas.