Tu móvil, tú, un sofá, un email que contiene la palabra "lo sentimos", respiras, descruzas las piernas, sientes la leve arritmia que invade tu corazón, pulsas sobre la notificación, la maldita notificación del sobre, desbloqueas tu teléfono tan lentamente como puedes, casi como si temieses arañar la pantalla, letras negras, fondo blanco, tus pupilas a mil, cabalgando las negras aceras que se entretejen en la nada.

Ante un retraso solo nos queda sonreír

De un vistazo, en diagonal, visualizas "Ark: Survival Evolved", un precario "fecha de lanzamiento", más allá, un poco más allá, "retrasado", y descubres que la ira te invade, que eres uno con Satán, que no hay alfombra que absorba la espuma que sale de tus entrañas, la bilis se te evapora y los pulmones se colapsan, y llega la luz dorada, el momento áureo, y caes en que tú eres fuerte, valiente, adulto, y pasa el dolor, se va el rencor, tus ojos traslúcidos, recuperan su azul turquesa marino con un ligero toque anacarado.

Esta sucinta y nimia dramatización de un hecho tan común como frustrante, pretende devolvernos al lugar que nos corresponde como seres humanos. Si por un momento, cuando leías los párrafos anteriores te has reído, o has esbozado una sonrisa, estás a salvo, sabes que hay cosas en el mundo que pueden ocurrir, y que se retrase un videojuego (aunque duele, y mucho) no es una cuestión de vida o muerte.

Ark: Survival Delayed o un retraso a contratiempo

El título de Studio Wildcard, Ark: Survival Evolved, ha sufrido un retraso en la fecha original de su lanzamiento. Para los que no lo sepan, su estreno será el 29 de agosto y no el 8 de agosto como estaba previsto.

Los retrasos se producen con motivo de mejorar un juego

Como indican desde Eurogamer, el retraso no se debe a que el juego no esté completado (de hecho ya tienen la versión gold o versión final lista), sino que pulir esa versión final llevó más tiempo de lo previsto, resultando en la postergación de la fecha de salida.

Además, Eurogamer señala que los desarrolladores de Studio Wildcard han aprovechado esta ampliación de la ventana de lanzamiento para expandir el mapa de juego, que será más grande de lo que lo era en un principio, e incluirá jugosas y sorprendentes novedades.

Con lo cual, aunque el retraso pueda generar cierto recelo y enfado en la comunidad gamer, lo cierto es que éste responde tanto a la necesidad de ofrecer una mejor experiencia al jugador, así como también al deseo de la compañía de presentar un producto de calidad.

La agenda del corazón no manda

Confiamos en que la mayoría de los desarrolladores de videojuegos, en conjunción con las distribuidoras de los mismos, no tienen intención o interés alguno en modificar la fecha de salida del título que están alumbrando.

Por raro que pueda parecer, los retrasos responden a algo más que un simple "venga 5 mesecillos a mayores, que tengo que ir de vacaciones" puesto que la industria es muy consciente de que la palabra enfado y consumidor no son deseables para el buen funcionamiento de sus engranajes internos.

Desde Kotaku aluden al hecho de que las fechas que se autoimponen las compañías son, habitualmente, difíciles de cumplir y, aunque necesarias, no contemplan obstáculos que surgen de un problema completamente inesperado.

Las fechas de salida son un plan, no un contrato

Además, los chicos de Kotaku recogen una serie de testimonios de los propios equipos de desarrollo y diseño que coinciden en que un juego suele retrasarse, primordialmente, porque no es lo suficientemente bueno, es decir, aún es necesario pulir a fondo los fallos o bugs que pueda contener el título.

Esto, como es obvio, juega completamente a favor del usuario pues sólo le será posible disfrutar de un título por completo, cuando éste no contenga ningún tipo de error que le imposibilite jugar al mismo con completa fluidez.

El artículo de Alfa Beta Juega viene a reforzar esta misma idea anterior. Los videojuegos sufren retrasos porque los responsables del mismo piensan que el usuario, como comprador final, no va a estar satisfecho con un título que no sea lo más perfecto posible.

En este caso, estamos ante una doble exigencia. Primero, una exigencia interna que radica en el deseo del equipo de desarrollo de que el juego esté lo más depurado posible, con en fin de ofrecer una óptima experiencia al jugón.

Segundo, una exigencia externa, que viene del propio consumidor, que pide una experiencia única y fluida, por lo que requiere la máxima calidad del título que ha adquirido.

Donde dije digo, digo Diego

Muchas y muchos de vosotros, con gran parte de razón diréis: ¿si saben que no van a cumplir una fecha, por qué la facilitan? Bien, la respuesta a esta pregunta no es tan sencilla como pueda pareceros.

Por un lado están las compañías, que estiman un tiempo determinado para todos aquellos juegos que van a crear o a distribuir y, como este plan de desarrollo requiere planificación, plantean una serie de fechas iniciales, que pueden cumplirse, o no.

Por otro lado, el status quo del mercado de videojuegos actual en una cada vez más consumista sociedad, hace que una fecha en el horizonte sea algo recomendable. Esto tiene como propósito el satisfacer la premisa de que el juego es real y existe, que se está desarrollando y que, finalmente, verá la luz.

Las esperas casi siempre compensan, el resultado final del juego es mucho mejor

En algunos casos, las fechas pueden usarse como un recurso para generar el tan ansiado hype, que es el mayor responsable a la hora de generar expectativas y necesidades en los consumidores. Vamos, que las fechas también pueden responder a una estrategia comercial de la industria para mantener el interés de los consumidores.

Compañías como Blizzard, como nos sugería el artículo de Kotaku, son muy reacias a ofrecer fechas cerradas para los juegos que desarrollan, y hacen declaraciones tan impopulares entre los jugones como que los juegos "estarán listos cuando estén listos".

Como consumidores, puede que este tipo de misivas nos parezcan poco profesionales.

Pero si atendemos a la gran expectativa que se genera con títulos muy esperados, y a la gran insistencia del público gamer con la salida de estos títulos, nos parece justo que las compañías nos den un toque de atención y nos insten a relajarnos, a respirar, mientras el juego termina de cocinarse.

La larga espera, casi siempre recompensada

No es en pocas ocasiones que, nuestra paciencia como compradores, se ve gratamente recompensada, incluso después de años y años de espera.

Tras un retraso, debemos esperar mayor calidad

Casos como The Legend of Zelda: Breath of the Wild y The Last Guardian (que no vieron la luz hasta años después de la fecha de salida prevista) indican que las prórrogas sí son positivas, ya que ambos títulos se beneficiaron de la mayor potencia de los nuevos sistemas, ofreciendo un resultado muchísimo más redondo.

Otros casos, como el de Scalebound, son mucho más tristes, pues sus continuos retrasos culminaron en la cancelación (aunque la marca sigue registrada) del que parecía un original y espectacular título para la Xbox One.

Sería un gran paso el que, de ahora en adelante, nos tomemos los retrasos "videojueguiles" con un poco más de clase, en lugar de ponernos encarnados de tanto sostener el aire que llega a nuestros pulmones. Pensemos que siempre va a repercutir en nuestro beneficio como jugadores y, lamentemos (mucho) las cancelaciones, pues ésas sí nos han de romper el corazón, aunque no más un poquito.