Tradicionalmente, el mundo de los videojuegos ha estado muy vinculado al debate sobre la presencia de la violencia y sus posibles efectos en los jugadores. Resulta complicado determinar las consecuencias reales, pero al menos estamos sobre aviso gracias al popular código PEGI (Pan European Game Information).

Más de veinticinco países han adoptado el código PEGI

Este sistema europeo, ideado para clasificar el contenidos de los videojuegos, fue desarrollado por la ISFE (Interactive Software Federation of Europe) y lanzado de forma oficial en abril de 2003. Desde entonces, su uso se ha consolidado en más de veinticinco países, pero ¿cómo funciona el código PEGI?

El código PEGI determina la edad recomendada para los videojuegos y clasifica y señala contenidos violentos, de terror, sexo o lenguaje ofensivo. Aunque su labor no es censurar, sí informa a los compradores sobre si son o no apropiados. Adentrémonos en el desconocido mundo del código PEGI.

¿Qué es el código PEGI?

Como hemos comentado, el término PEGI hace referencia a las siglas de Pan European Game Information, que en español podemos traducir literalmente como "Información de Juegos Paneruopea". El sistema se aplica a través de una etiqueta que aparece en las carátulas de los videojuegos y que indica la edad recomendada con un número y un color. Detrás, el código PEGI indica qué contenidos sensibles incluye el juego (violencia, sexo, drogas, terror, discriminación…).

La edad recomendada aparece en la portada y los contenidos más escabrosos en la parte trasera. Sitwell Junior School

¿Es obligatorio adoptarlo?

Tal y como informan en Hobby Consolas, no es obligatorio que las compañías lo utilicen, sino que se trata de un código de autorregulación. Las tiendas tampoco están obligadas y, en lo que respecta a los compradores, se trata de una simple orientación.

¿Qué contenidos regula?

El PEGI determina la edad recomendada basándose en ocho factores:

  • Violencia: representaciones violentas de cualquier tipo

  • Lenguaje soez: palabras, ya sean por escrito o habladas, que puedan resultar ofensivas

  • Sexo: desnudos y referencias o escenificaciones de actos sexuales

  • Miedo: que puede asustar a los jugadores

  • Discriminación: referencias o contenidos que pueden promover discriminación

  • Drogas: muestra su consumo o incluye referencias

  • Apuestas

  • Juego online

Teniendo en cuenta todos estos elementos, pueden decidir entre cinco clasificaciones diferentes: +3 años, +7 años, +12 años, +16 años y + 18 años.

¿Cuál es el procedimiento?

El método consta de dos fases. En la primera, la compañía encargada de desarrollar el videojuego en cuestión rellena un formulario sobre el contenido del juego, siempre de acuerdo a unos criterios previamente establecidos. Después, el Instituto Holandés de Clasificación de Material Audiovisual (NICAM) y el Video Standard Council (VSC) revisan la clasificación.

En una entrevista con La Vanguardia, Carlos González, profesor del Grado en Diseño y Producción de Videojuegos del TecnoCampus, asegura que "la violencia a nivel de desarrollo no se limita".

Desde el código PEGI se envía un test que tienen que responder los testers, incluyendo violencia, y también sexo, drogas… Una vez lo han contestado se determina la edad. Es una tarea de autorregulación por parte de la industria.

¿Qué podemos hacer si no estamos de acuerdo con una clasificación?

En caso de no estar de acuerdo con una clasificación PEGI, seamos usuarios o desarrolladores, podemos realizar una reclamación. Tal y como informa PEGI en su página web, debemos rellenar un formulario disponible en el mismo portal. Posteriormente, un administrador valorará nuestra petición y en caso de ser aceptada, pasará a ser examinada por un Consejo de reclamaciones.

Expertos en protección y psicología infantil tienen la última palabra

Este consejo está compuesto por expertos en protección y psicología infantil, además de otros representantes del espectro de la sociedad. Sus decisiones son definitivas e inapelables.

La etiqueta PEGI OK

Según destaca la Asociación Española de Videojuegos (AEVI), el sistema PEGI ha creado la etiqueta PEGI OK para responder a las nuevas necesidades sociales. Sirve para informar de que un título es apto para todos los públicos y se emplea en los videojuegos gratuitos que podemos descargar en teléfonos, ordenadores o tablets.

El propietario de los juegos debe presentar una declaración previa

El propietario de dichos juegos puede utilizarla tras enviar una declaración que asegure que el juego no contiene ningún elemento que requiera clasificación formal. En otras palabras, no puede incluir violencia, drogas, desnudos, lenguaje soez, apuestas o escenas que susciten terror.

En caso de contener alguno de estos aspectos, el juego pasaría por un análisis común que daría lugar a su distinción según las etiquetas habituales del código PEGI.

¿Qué ocurre en el caso de las aplicaciones móviles?

En el caso de las aplicaciones móviles, existe un código especial, aunque poco conocido. Este sistema especifica ciertas características que, a su vez, se basan en los siguientes descriptores:

  • Contenidos adicionales de pago: determina que la aplicación incluye contenidos adicionales que pueden adquirirse previo pago.

  • Datos personales compartidos: indica que la aplicación permite a sus creadores acceder a los datos personales del usuario.

  • Localización en tiempo real compartida: la aplicación cuenta con una opción para compartir tu ubicación, ya sea a través de GPS o en tiempo real.

  • Chat: el juego en cuestión cuenta con un chat que nos permite hablar mediante un pseudónimo o anónimamente.

Como veis, detrás de lo que parece una simple etiqueta hay muchísimo trabajo. Continúa siendo muy complicado evaluar las consecuencias de jugar a ciertos videojuegos, pero lo cierto es que el código PEGI se ha convertido en una auténtica referencia para padres y jugadores, ¿creéis que es verdaderamente útil?