Parece que algunos de nuestros títulos favoritos podrían perderse por siempre jamás si no conseguimos frenar el deterioro de los materiales que conforman su espacio habitable. CDs, cartuchos y disquetes se estropean a pasos agigantados porque no los preservamos de la forma correcta, permitiendo que la humedad, el sol o la luz degraden sus componentes hasta tornarlos inservibles.

El paso del tiempo hace que los videojuegos vayan desapareciendo

Aunque parezca increíble, hacer copias de un juego concreto (en el formato que sea) puede no dar el resultado que se espera, incluso llegando a dañar los datos del juego original. Si hiciéramos algo mal, sin asegurarnos de estar haciendo las cosas como deben de hacerse, hasta podríamos modificar o alterar el título, por lo que se perderían ciertos datos, y el juego ya no sería "el original".

Soportes digitales como los CDs se erosionan con el uso, lo que puede ocasionar un difícil acceso a los datos en su interior. Emu Paradise

El tiempo, el gran enemigo

Si hablamos de degradación estamos hablando, como es obvio, de inexorable paso del tiempo que no perdona ni a las cosas que parecen soportar mejor el continuo tic-tac de las horas. Como indican desde Afoweb, el tiempo de vida máximo de la pila que incluye un cartucho de, por ejemplo, Game Boy, es de unos 15 años aproximadamente. Una vez esta pila se termine, las partidas guardadas en el mismo, desaparecerán para siempre.

Los cartuchos como los de la Game Boy contienen pilas que, de terminarse, borrarán todas las partidas que tengas guardadas. Arreglando consolas clásicas

De todas formas esto no es a lo peor que nos enfrentamos como amantes de los videojuegos. Sin duda, lo terrible es cuando el deterioro de los soportes digitales es tan acusado que perdemos un juego por completo, sea de nuestra colección, el último ejemplar que se conserva de ese juego. Evidentemente, la segunda pérdida es mucho más catastrófica que la primera, aunque la primera suponga un drama personal (en ciertos casos).

Hay títulos que se han perdido para siempre, hayan visto o no la luz

Si tienes ya una cierta edad serás consciente de las veces que has tenido que reiniciar una consola, soplar un cartucho, limpiar un CD o incluso pulir un DVD. Todas estas acciones contribuyen al progresivo deterioro de los soportes que contienen nuestros juegos favoritos, pudiendo desembocar en el fatídico "¡no me reconoce el disco ya!".

Y es que la inutilización de disquetes o CDs era igual de terrible en los 80 y 90 que lo que en los 2000 representaban las luces rojas de la muerte en nuestra adorada Xbox 360 (o la amarilla en PS3). Y esta "muerte prematura" de los juegos por algo tan terrenal como el deterioro físico es un problema bastante grave que hemos de solventar si no deseamos que títulos clásicos y no tan clásicos nos dejen para siempre.

Juegos que eran, juegos que ya no son

El excelente artículo de Kotaku pone de manifiesto que ciertos títulos ya casi se han perdido en su totalidad, o en parte. Se menciona, como un ejemplo esencial, una versión de Mother 3 planteada para la Nintendo 64 (la de Game Boy Advance salió en el año 2006) que nunca llegó a ver la luz, sólo apareció en forma de demo en la Nintendo Space World Convention de 1999. Sobra decir que ninguna copia de esta versión ha sido recuperada.

Aun peor es el caso de la versión primigenia de Final Fantasy VII, que iba a ser un título para la Super Nintendo (en lugar de estrenarse en la primera PlayStation) ambientado en Nueva York. Sí, sí, has leído bien, en Nueva York. La única imagen y prueba material que se conserva de este raro proyecto se puede encontrar en el Final Fantasy Memorial Ultimania 25th Anniversary.

El compendio Final Fantasy Memorial Ultimania 25th Anniversary relata que FF VII era un juego para SNES situado en Nueva York. Blue Grtr

Pérdidas tan importantes para la historia de los videojuegos como esta pueden no tener un tremendo impacto para nosotros como consumidores, pero sí borran parte de la historia que todos hemos contribuido a crear mientras jugábamos, probábamos, descubríamos y discutíamos sobre videojuegos. Es como perder una buena parte de tu memoria que no te permite recordar el nombre y las caras de tus mejores amigos.

La avaricia daña a la historia

Como indican desde Kotaku, uno de los principales problemas con los que se encuentran aquellos que velan por la conservación del patrimonio videojueguil es la tenencia de ciertos títulos por parte de avaros subastadores y vendedores.

La recuperación de clásicos mediante la emulación, en tela de juicio

Estas personas son muy reticentes a vender o a compartir el material que atesoran, y su único propósito es esperar lo suficiente para que los títulos suban de precio estratosféricamente al ser más viejos y, evidentemente, más raros y menos comunes en el mercado que los mueve.

Aun así, estas historias de avaricia y locura por el dinero suelen tener un final (casi siempre) feliz, pues los preservacionistas, aquellos que no quieren que la historia de los videojuegos pierda ningún eslabón, se las ingenian para dar con títulos perdidos y escasos.

Tal es el caso de Matthew Callis y el proyecto que lleva a cabo, que consiste en recuperar el mayor número posible de juegos clásicos para SNES. Callis y sus colegas han tenido que llegar hasta el crowfunding para poder recuperar 4 mini-juegos de un título perdidos de la saga Kirby: Kirby’s Toy Box que contenía 10 preciados mini-juegos, de los que sólo 7 han logrado recuperarse.

Sólo 7 minijuegos de los 10 totales que componían Kirby’s Toy Box han logrado ser recuperados, toda una lástima. YouTube

Esta compra o compra-hallazgo beneficia a todo el universo gamer, desde los historiadores, que podrán recomponer el legado perdido; pasando por los desarrolladores, que pondrán los juegos en circulación de nuevo; hasta los jugones, que podrán disfrutar de divertidos títulos desconocidos hasta el momento.

Recuperación o ilegalidad: la batalla por la propiedad intelectual

El último y quizás más escabroso paso es el de poner en movimiento los juegos clásicos o perdidos en aquellas zonas en las que un título no pudo disfrutarse, simplemente porque nunca existió en ese territorio. El ejemplo anterior, Mother 3 nos serviría, puesto que fue un título que llegó a occidente gracias a las traducciones y al trabajo de los fans, pues no había salido de Japón.

Un emulador, en sí, no es algo pretendidamente ilegal

Este trabajo no es otro que el portar los títulos, "copiarlos", para crear un fichero que pueda ser movido por un emulador, que es un programa de software que tiene los códecs y "maquinarias" necesarias para hacer jugable un título en una plataforma distinta a la original (incluyendo otros idiomas distintos del japonés o inglés, mediante buenas traducciones). Así, si usamos un emulador, es posible que podamos jugar a un título de NES en nuestra computadora, sin necesidad de la consola.

Lo malo de esta práctica es que la mayoría de las compañías tildan de "ilegal" o de "robo" de la propiedad intelectual al uso y desarrollo de los programas de emulación. Tranquilízate porque si eres de los que aprieta las teclas del PC en lugar de los botones de la NES, no estás cometiendo ninguna ilegalidad si no lo haces con fines lucrativos.

Medios como TechRadar advierten que, a pesar de que las denuncias o casos legales de las compañías contra los emuladores no están sacudiendo el mundo, existen ciertas cláusulas y artículos que pueden ponerte en un problema, aun cuando sólo juegues para tu propia diversión. Vamos, que un emulador en sí no supone un acto ilegal, aunque ciertos usos y finalidades del mismo puedan infringir alguna ley de propiedad intelectual.

¿Pero hay consolas que ya no quedan y juegos que no se encuentran, no? Pues sí, ciertamente estás en lo correcto, pero lo recomendable es siempre tener el sistema, accesorio, o juego original cueste lo que te cueste. ¡Qué injusto! Ciertamente lo es, sin lugar a dudas. Es por eso que como consumidores deberíamos apretar las tuercas a las compañías para que fueran un tanto más permisivas en estos casos o que, de no serlo, ellas ofrecieran esos juegos y emuladores legalmente.

Preservar, recuperar y comercializar: la historia ideal del videojuego

Esto es algo que las compañías actuales como Microsoft y, sobre todo, Nintendo están haciendo, ofreciendo retrocompatibilidad con títulos clásicos mediante la emulación, sea en forma de Virtual Console, o bien sea en forma de un "emulador invisible" al insertar un disco de la 360 en la Xbox One. El furor de lo retro ha provocado, incluso, que la Gran N saque una NES y una SNES en forma de mini-consolas, para jugar a los mejores títulos de las mismas.

Más opciones, por favor

Esta "fiebre" es la que lleva a pensar que es necesario que se nos garantice el acceso a aquellos títulos que ya no es posible disfrutar, puesto que los sistemas para hacerlo ya son antiguos y, lo más probable, es que ya no dispongamos de uno, o no queramos adquirirlo, para poder echar unas partidas a ese título que añoramos.

Tener más opciones es algo que favorece al consumidor y a la industria. El primero se beneficia de la disponibilidad de esos títulos que quiere volver a jugar (con suerte hasta mejorados gráficamente como el Secret of Mana), y el segundo puede verse favorecido por ingentes ingresos derivados de la compra de esos títulos o hardware clásicos que han sido remozados.

Que las compañías piensen antes en el consumidor que en sí mismas es algo que tiene una muy complicada solución, pero esperamos que puedan pensar que preservar, recuperar y comercializar juegos antiguos para que no se borre parte de su propia historia como empresas es esencial, y que tú, como buen jugón que eres, te beneficies de ello.