Barriles excepcionalmente bien conservados del siglo XVII revelan cómo se construyó esta ciudad histórica
Un equipo de arqueólogos ha desenterrado tres toneles de roble perfectamente conservados en el centro medieval de Skien, una histórica ciudad portuaria noruega
Un equipo de arqueólogos desenterró tres barriles de roble del siglo XVII en pleno centro medieval de Skien, una histórica ciudad portuaria de Noruega. El hallazgo se produjo durante las obras de modernización de la red de alcantarillado en la calle Torggata. Los investigadores encontraron los recipientes en un estado de conservación excepcional tras haber permanecido 400 años bajo tierra.
Junto a los toneles, los expertos hallaron un gran pisón de madera enterrado en una densa capa de cal. A diferencia de otros restos de la época, estos objetos sobrevivieron intactos a los múltiples incendios que asolaron la urbe a lo largo de los siglos. Las bandas de madera que envolvían los barriles adquirieron una textura blanda, pero la estructura principal se mantiene firme.
El Instituto Noruego de Investigación del Patrimonio Cultural (NIKU) dirige esta excavación, considerada la mayor intervención arqueológica en la ciudad desde los años setenta. Los estratos culturales analizados bajo los barriles se remontan al siglo IX, época en la que Skien funcionaba como un próspero centro comercial.
El secreto de la conservación subterránea
El motivo por el que estos recipientes acabaron bajo tierra responde a una estrategia puramente funcional. Según detalla la publicación especializada Interesting Engineering, los antiguos constructores enterraban los barriles para almacenar cal apagada de forma segura. Esta técnica protegía el material de las heladas extremas del invierno escandinavo y preservaba su reactividad química antes de fabricar el mortero.
El entorno alcalino y libre de oxígeno creado por la propia cal impidió la descomposición natural de la madera. Las condiciones de enterramiento sellado actuaron como una cápsula del tiempo. En el interior de los recipientes, los arqueólogos descubrieron costras de cal solidificada en el fondo, evidencias claras de que se utilizaron en múltiples ciclos de trabajo.
Reconstrucción tras el fuego
El análisis de estos restos arroja luz sobre las prácticas urbanísticas de la Edad Moderna temprana. El mortero de cal constituía un elemento fundamental para la mampostería de las viviendas. Su presencia masiva en esta zona sugiere que los materiales formaron parte de los intensos esfuerzos de reconstrucción tras los devastadores fuegos documentados en la población.
El pisón de madera encontrado junto a los toneles confirma que el procesamiento de los materiales se realizaba en el mismo lugar de la obra. Cada vez que los operarios vaciaban un barril, dejaban un pequeño residuo en el fondo que formó las capas calcáreas actuales. En estos momentos, los especialistas evalúan diferentes métodos de conservación para exhibir estas piezas en un museo.