Todo un clásico: sales de copas y tras un par de cervezas, sientes la llamada del urinario. Pero aguantas un rato más porque sabes que, como una popular marca de snacks, cuando haces pop ya no hay stop. Pasarás toda la noche tomando una copa y yendo al aseo y definitivamente, no te sale el balance de materia: sientes que meas mucho más de lo que bebes. Y llevas toda la razón.

Quizás hace tiempo que no tienes la sensación de resaca. Has cambiado los planes nocturnos que terminaban cerrando bares por ir a una cata de vinos o a una exposición. Aunque pretendas aparentar que te has vuelto sofisticado, la realidad es que sabes que te haces mayor y la resaca ya no te dura lo mismo.

En todo caso, recuerda que toda cantidad de alcohol es perjudicial y daña tu cerebro. Pero si aun así estás decidido a tomarte una copa, no te olvides de llevar agua a mano, la vas a necesitar.

¿Por qué te bebes un litro de cerveza, pero acabas meando tres?

El hipotálamo, una zona de nuestro cerebro, produce una hormona llamada antidiurética, también llamada arginina vasopresina o argipresina. Como has podido deducir de su nombre, controla las ganas de orinar que sentimos. Por tanto, se trata de una hormona muy útil por motivos obvios.

Así que, aunque actúe como chivato, son los riñones los que se encargan de fabricar la orina. A modo de resumen conciso, aquí tenemos un vídeo explicativo sobre la fabricación de orina:

Según el libro de Anatomofisiología y patologías básicas de Lourdes Vidal Larradagoitia, los riñones filtran los 5 litros de sangre que aproximadamente tiene el cuerpo humano, unas 36 veces al día, con una velocidad de unos 125 ml por minuto.

Tus riñones filtran en condiciones normales 180 litros de líquido al día

Mientras que los residuos se quedan en los riñones, el agua se reabsorbe y vuelve al torrente sanguíneo. De lo contrario, ¡imagínate orinar 180 litros de orina diariamente! Por no decir que estaríamos completamente deshidratados de forma continua.

No obstante, la capacidad de nuestra vejiga es limitada y huelga decir que dista mucho de los 180 litros anteriormente mencionados. De hecho, es poco más o menos del tamaño de una lata de cerveza, de 250 a 300 cm3. Si bien, puede aumentar de 2 a 3 litros en caso de una retención grave de orina.

Pero todo esto no responde a nuestra pregunta: ¿de verdad orinamos mucho más cuando bebemos alcohol? La respuesta es sí, y da igual que sea cerveza que cualquier otra bebida alcoholizada. La razón es que la hormona ADH se produce en función de la cantidad de sales que tengamos en la sangre o de la cantidad de volumen que haya. Es decir, que nuestro organismo funciona a medida para regularse.

Curiosamente, el alcohol, que lo mismo te desinhibe para bailar Despacito como si no hubiese un mañana o te permite lanzarte a hablar inglés con esa sueca que acaba de entrar en el bar, a pesar de que nunca pasaste del "How are you?", también inhibe la liberación de la hormona ADH.

Si bebes alcohol, cuida tu hidratación. AmericaTV

Es decir, que tus riñones siguen depurando tu sucia sangre (no te lo tomes a mal, está sucia porque es lo normal cuando estás vivo), pero no hay suficiente hormona encargada de dar la voz de alarma cuando se ha alcanzado el equilibro.

Como consecuencia, orinas mucho más de lo normal y por supuesto, mucho más de lo que bebes. ¿Cuándo cesará esta deshidratación continua? Cuando pasen los efectos del alcohol y la formación de la hormona antidiurética vuelva su estado normal.

Un dato que te resultará fascinante y a la vez muy descriptivo de tu estado cuando has bebido. Como explican en la BBC, un estudio en ratones evidenció que la hormona vasopresina ayuda a fortalecer los lazos monogámicos entre las parejas.

Según el investigador Larry Young de la Universidad de Emory:

(La hormona) hace que los ratones piensen: cuando estoy con esta compañera me siento bien. Y de ahí en adelante desean pasar más tiempo con esa compañera en particular.

Así que ya sabes, si alguna vez has tenido una noche loca en la que has acabado siendo infiel a tu pareja, que sepas que la ciencia tiene una explicación levemente exculpatoria: tu cerebro no producía la suficiente hormona antidiurética. Eso sí, siempre te quedará la fuerza de voluntad.