Hasta ahora, poner satélites y otros instrumentos en órbitas ha sido extremadamente caro. Ha sido y es la razón por la que los viajes espaciales turísticos son tan inmensamente caros, además de cualquier otra misión. Y una de las razones principales es porque para enviar algo al espacio, debemos enviarlo mediante un cohete y de una sola pieza. No somos capaces de construir en el espacio, aún. Pero esto está cambiando.

Si bien es cierto que hasta ahora hemos podido acoplar nuevos módulos a satélites (como cuando se añade un nuevo módulo a la Estación Espacial Internacional), no somos capaces de más. Todo debe ser construido y ensamblado aquí, en la Tierra, enviándolo como una sola pieza. No obstante, la NASA ha firmado un contrato con Maxar Technologies por 142 millones de dólares para usar su brazo robótico ligero SPIDER (conocido anteriormente como Dragonfly), que será conectado a su vez a Restore-L, la nave espacial que la compañía está construyendo, para que sea capaz (por ahora) de realizar pequeñas modificaciones.

El brazo robótico SPIDER instalando una antena reflectora en Restore-L

Con SPIDER (acrónimo de Space Infrastructure Dexterous Robot, Robot Diestro de Infraestructura Espacial, en español) no solo se conseguirá reducir costes de envío, sino que, y esto es lo más importante, se podrá hacer construcciones mucho más grandes. Aunque enviar al espacio fuese gratis, nos encontramos con otro problema: llegamos a un tamaño que simplemente no podemos; necesitamos más espacio para almacenar los satélites y por lo tanto cohetes más grandes. En cambio, enviando las piezas y ensamblándolas allí, todo cambia.

Spider ensamblará una antena: el primer paso para las construcciones extraterrestres

Esta nave de la NASA, Restore-L, está diseñada para repostar y mantener satélites en la baja órbita terrestre. Será lanzada a mitad de 2020 y literalmente ampliará la esperanza de vida a otros satélites, aún cuado estos no fueron diseñados para ello. Por ello, este proyecto en concreto tiene una gran relevancia.

La instalación de la antena será una simple demostración de lo que podrá hacer SPIDER

Pero antes de que podamos construir o incluso ensamblar completos satélites en el espacio, se va a comenzar por cosas relativamente sencillas como un reflector de antena. Este robot se compone, concretamente, de una mano robótica ligera de unos 5 metros de largo que literalmete se abre como una navaja suiza.

Una vez en funcionamiento, el brazo robótico despegará 7 paneles de la nave Restore-L conectándolos juntos para instalar un reflector de antena de 3 metros que será usada posteriormente para enviar microondas del tipo Banda Ka (una frecuencia especial usada para conmunicaciones vía satélite), comunicándose con una estación en la Tierra.

Una viga compuesta de 10 metros, la más importante demostración

Un renderizado de Restore-L repostando

La segunda demostración pasa por ensamblar una viga compuesta, lo que realmente nos mostraría el potecial de este proyecto. Si es capaz de ello, seremos capaces de enviar estructuras mucho más complejas al espacio, algo que nos estaba limitando por ahora para realizar ciertos proyectos. Esta viga compuesta medirá, concretamente, 10 metros.

Satélites más grandes y más potentes gracias a SPIDER

Gracias a la tecnología de Tethers Unlimited Bothell, incluso podrá realizar cortes y dar forma a materiales en el espacio, demostrando ser capaz de construir otras aeronaves aún estando en órbita. Pero primero habrá que evaluar si las estructuras resultantes construidas en el espacio se comportan de la misma manera y si tienen el mismo comportamiento que las construidas en la Tierra.

El brazo ya ha sido probado en la Tierra, por supuesto, donde ha demostrado cómo puede ser usado. Además, la misma compañía ya ha diseñado y fabricado otros seis brazos robóticos para otros instrumentos de la NASA como rovers para Marte y aterrizadores, incluyendo uno de ellos que llevará el nuevo rover marciano Mars 2020, que será lanzado a lo largo de 2020.

«El ensamblaje y la fabricación en el espacio permitirán una mayor flexibilidad, adaptabilidad y resistencia de la misión, lo que será clave para el enfoque de exploración de la NASA de la Luna a Marte», ha afirmado Brent Robertson, jefe de proyecto de Restore-L. Esto nos abre un brutal abanico de posibilidades de cosas que podremos hacer. Y es completamente emocionante.

Primer paso de la Restore-L: repostar el Lansat 7

Ahora bien, Restore-L estaba originalmente para ser lanzado en 2022. En cambio, parece que la NASA se ha apresurado y el nuevo lanzamiento (con SPIDER incluido) está planeado para mediados de 2020, sin especificar una fecha en concreto. Esto nos hace pensar que se trata de una medida apresurada y que lo más probable es que el lanzamiento se acabe retrasando.

Una vez allí arriba, Restore-L tiene una misión original de repostar Landsat 7, un satélite puesto en órbita en 1999 con una esperanza de vida inicial de 5 años. Posteriormente, lo más probable es que se use para mantener, reparar y repostar otros muchos satélites; imagina haber podido restaurar el telescopio Kepler para poder seguir usándolo. Y no será hasta 6 meses más tarde de que Landsat 7 esté repostado cuando SPIDER realice sus demostraciones. Es decir, que podríamos estar hablando de entre un año o un año y medio si no hay retrasos.