¿Cuántos de nosotros hemos crecido entre piezas de LEGO? Da igual que apenas te mantengas en pie o que ya hayas formado tu propia familia, el entretenido juego de construcción danés no entiende de edades, proporcionándonos horas y horas de entretenimiento solo o en familia sin más límite que tu imaginación: desde el Halcón Milenario de Star Wars a un soporte de carga para iPhone pasando por el trineo de Papá Noel.

Los LEGO llevan casi un siglo siendo nuestro juguete favorito y, a decir verdad, el mundo ha cambiado mucho desde su creación allá por 1932. Aunque la esencia sea la misma, la sociedad actual está mucho más concienciada con el medio ambiente y, a juzgar por el inexorable avance del cambio climático, más nos vale hacerlo. Por ello los daneses de LEGO acaban de hacer un comunicado: cambian el material de construcción de sus piezas, pasando del petróleo a cañas para obtener azúcar.

¡Qué cambio más dulce!

Además, este cambio en la fabricación es inminente y ya en 2018 comenzará la sustitución de plástico procedente del petróleo al plástico fabricado con sustancias más sostenibles como materiales vegetales, concretamente las cañas de las que se obtiene el azúcar. Las nuevas piezas estarán fabricadas con polietileno, un plástico suave y resistente como el original, que además es técnicamente idéntico. No notarás el cambio y no, no las chupes porque no serán dulces.

LEGO apuesta por la sostenibilidad con un nuevo material. LEGO

Para empezar, esta transición se llevará a cabo con las piezas más suaves, como árboles o arbustos, que solo representan el 1 o 2% del total. El resto se fabrica aún con plástico ABS, terriblemente doloroso si pisas una pieza LEGO con los pies descalzos. Eso sí, para 2030 se prevé que todo el parque de piezas de la compañía danesa procedan íntegramente de cañas.

Tim Brooks, vicepresidente del departamento de responsabilidad ambiental de LEGO, lo ha explicado para Mashable:

La medida forma parte del compromiso del Grupo LEGO de utilizar materiales sostenibles en productos básicos y packaging para el año 2030.

Este ambicioso plan les llevará a los daneses más de una década y 165 millones de dólares, de los cuales una parte importante ha ido al Centro de Investigación de Materiales Sostenibles, que lleva tiempo dando con un material a la altura de la icónica marca.

Según un estudio publicado por el World Watch Institute de 2015, aproximadamente el 4% del consumo anual total del petróleo se destina a fabricar plásticos.

LEGO ya ha comenzado a adquirir azúcar de caña de Brasil, pero la idea de la firma es que este material proceda de la agricultura ecológica, porque no tendría demasiado sentido cambiar de material y que su ingente demanda tuviera como consecuencia la deforestación del Amazonas.

Los efectos ambientales de esta decisión de LEGO

Pasar de usar petróleo al azúcar de caña parece una medida medioambientalmente sensata, además una buena jugada para librarse de las fluctuaciones en el precio del barril o la escasez de un recurso estratégico con fecha de caducidad.

Stephen Mayfield, biólogo molecular de la Universidad de San Diego y un profesional independiente del gigante danes asegura que LEGO ha tomado la decisión adecuada:

Encontrarás haters en contra de esta decisión, pero es mejor que el petróleo. Cuanto más usemos recursos biológicos, mejor.

Según Mayfield, pasar de usar plásticos procedentes del petróleo a plásticos procedentes de vegetales reduce la huella de carbono en un 70%, un cambio drástico. Además, las cañas brasileñas a menudo se hierven y procesan utilizando restos de materia vegetal como combustible en lugar de los tradicionales fósiles. Todo son ventajas.

Si tienes packs de LEGO que no usas o no quieres, la empresa recomienda que los dones o que los eches al contenedor de reciclaje amarillo como cualquier otro plástico.