ChatGPT ayuda a crear un tratamiento innovador contra el cáncer tras el diagnóstico a un perro

Un experto utilizó los datos proporcionados por Conyngham para desarrollar una vacuna ARNm personalizada para Rosie

ChatGPT ayuda a crear un tratamiento innovador contra el cáncer tras el diagnóstico a un perro
Paul Conyngham y su perra Rosie en su casa de Sídney | Imagen de John Feder
Publicado en Ciencia

Se estima que más de 800 millones de personas utilizan cada semana ChatGPT, lo que lo convierte en el bot conversacional más popular del mundo (aunque puede que no por mucho tiempo, ya que Gemini de Google le pisa los talones muy de cerca). La herramienta creada por OpenAI es una navaja suiza multiusos digital al servicio de los usuarios, que le pueden pedir desde elaborar un texto hasta generar una imagen, pasando por analizar datos, dar ideas o buscar información, entre otras tareas.

Aunque mucha gente utiliza ChatGPT para avanzar más rápido en su trabajo, muchas otra lo usa con un fin más recreativo. A veces, como sustituto de un médico (lo que llevó a un hombre a ser ingresado tras contraer una enfermedad del siglo XIX por seguir sus consejos) o de un psicólogo (su suscripción mensual es más asequible que una sesión de psicología, pero los profesionales de la salud mental no han dudado en alertar de su peligrosidad).

Sin embargo, la inteligencia artificial no debería usarse tan a la ligera, y mucho menos como un juguete. Un reciente estudio ha determinado que crear un vídeo de cinco segundos con IA consume tanta energía como un microondas en funcionamiento durante una hora. Es por eso que cuando se utiliza de buena manera, para hacer el bien, se aprecia que esta tecnología exista, y que no se utilice para desinformar o inundar Internet de contenido de baja calidad. Por ejemplo, para desarrollar un tratamiento innovador contra el cáncer.

ChatGPT sugirió la inmunoterapia para ayudar a tratar el cáncer de la perrita Rosie

El empresario tecnológico Paul Conyngham, de Sídney, dio una segunda oportunidad de vivir a Rosie, una perra de ocho años que había sido abandonada en una zona boscosa, tras adoptarla de un refugio de animales local en 2019. Unos años más tarde, en 2024, a Rosie le diagnosticaron un cáncer de mastocitos agresivo.

A pesar de que Conyngham invirtió mucho en quimioterapia y cirugía veterinaria, los tratamientos, si bien ralentizaron el crecimiento de los tumores, no lograron reducirlos. Fue durante las vacaciones de Navidad cuando una vacuna contra el cáncer basada en ARNm, desarrollada a medida, produjo resultados asombrosos: los tumores, del tamaño de una pelota de tenis en el corvejón de Rosie, se redujeron a la mitad. Los investigadores quedaron maravillados por el potencial del tratamiento.

Conyngham, utilizando tecnología avanzada, recurrió a un bot conversacional para explorar posibles tratamientos para el cáncer de Rosie antes de desplegar inteligencia artificial para analizar gigabytes de datos genéticos y diseñar un plan para una vacuna ARNm personalizada. Una vacuna ARNm personalizada es una inmunoterapia avanzada diseñada específicamente para el tumor de un paciente individual. Utiliza ARN mensajero para instruir a las células del paciente a producir proteínas características de su cáncer, activando así el sistema inmunitario.

Posteriormente, el empresario reclutó a algunos de los mejores científicos de Australia para producir la vacuna en laboratorios de la Universidad de Nueva Gales del Sur y localizó al único investigador veterinario con la aprobación ética necesaria para administrar el fármaco experimental. La inusual petición de Conyngham atrajo la atención del Centro Ramaciotti de Genómica de la UNSW: quería que se secuenciara el ADN de su perro después de que ChatGPT sugiriera la inmunoterapia.

El proceso comparó el ADN sano de la sangre de Rosie con el ADN de su tumor para identificar las mutaciones que impulsaban el cáncer. Una vez identificadas las mutaciones, procesó los datos mediante varios sistemas de análisis y utilizó algoritmos para identificar posibles fármacos que pudieran combatir la enfermedad. El equipo de genómica contactó con Pall Thordarson, director del Instituto de ARN de la UNSW. El experto islandés en nanomedicina utilizó los datos de Conyngham —condensados ​​en una fórmula de media página— para desarrollar una vacuna de ARNm personalizada para Rosie.

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