La ciencia avanza a pasos agigantados gracias a herramientas como la ingeniería celular. Parece que nos acercamos a un lugar en el que cualquier trastorno o enfermedad podrá ser tratado antes incluso del nacimiento, y cada nuevo hito aumenta esa sensación.

La clonación es uno de esos impresionantes logros que podemos llevar a cabo gracias a todas esas técnicas, y aunque parezca mentira, ya han pasado más de 20 años desde que la oveja Dolly sorprendió al mundo. Muchos científicos siguen trabajando en el ámbito de la clonación, y dejando a un lado los aspectos éticos, venimos para hablar de un trabajo que nos aproxima a la clonación humana. Científicos chinos han clonado por primera vez a dos macacos.

¿Cuáles son los antecedentes?

Estos pequeños no han sido los primeros, aunque sí destacan en su técnica

Como podemos leer en El País, estos dos pequeños no han sido exactamente los dos primeros monos clonados. Y es que hace ya algunos años, en 1999, vio la luz por primera vez Tetra, una hembra de macaco rhesus. Sí, podemos considerar a esta macaco como el primer primate clonado, pero para ello se utilizó una técnica diferente a la que han empleado los científicos chinos.

Es necesario mencionar también el intento llevado a cabo por unos investigadores estadounidenses. Fue en el año 2007, y el trabajo se desarrolló según lo previsto, pero se limitaron a clonar embriones de macaco, que después no darían lugar a ejemplares vivos.

Los sucesores de la oveja "Dolly"

Este caso ha sido realizado por científicos del Instituto de Neurociencias de la Academia Nacional de Ciencias del país asiático, y se ha utilizado la misma técnica que se usó en su momento para la trascendental y memorable Dolly. Aquí no hablamos de dividir un embrión en dos, como si de gemelos se tratase, sino de un método denominado transferencia nuclear. ¿En qué consiste?

A partir de una única célula se pueden lograr cosas impresionantes

Para empezar, partimos de una única célula de un único individuo. A través de ella conseguiremos todo lo necesario para dar lugar a otro ser vivo idéntico. En el interior de esa célula, en su núcleo, podemos encontrar el ADN, que contiene toda la información sobre el primate. Por tanto, y haciéndolo parecer extremadamente sencillo, los investigadores sólo tienen que tomar ese núcleo e introducirlo en un óvulo vacío.

Los responsables realizaron esta tarea por duplicado, escogiendo a dos madres que verían crecer en sus entrañas a los dos embriones. ¿El resultado? Tras el periodo de gestación, dos pequeños macacos que han sido llamados Zhong Zhong y Hua Hua en honor a la palabra Zhonghua, que hace referencia a China.

¿Hasta dónde podemos llegar?

Trabajos como este nos hacen pensar en cuáles son los verdaderos límites de estas técnicas. Hay quien dice que estos logros nos acercan cada vez más a la clonación humana, hecho que probablemente no veamos nunca. Y es que cuando la ciencia avanza tan rápido, sin oposición, debemos recurrir en ocasiones a la ética, en busca de algunas respuestas. Hay cosas que no deben ser llevadas a cabo, aunque seamos capaces de ello.